Almeida frena los rodajes en Los Jerónimos tras 30 permisos en seis meses: “Me parecen muchos”

Treinta rodajes en seis meses. Esa es la cifra que ha llevado al Ayuntamiento de Madrid a intervenir de forma directa en el barrio de Los Jerónimos, uno de los enclaves más codiciados por la industria audiovisual en la capital. El alcalde, José Luis Martínez-Almeida, ha dado instrucciones expresas a la Madrid Film Office y al Área de Medio Ambiente para que sean “muy cuidadosos” en la concesión de permisos de rodaje en esta zona del distrito de Retiro, después de que las quejas vecinales alcanzaran un punto de inflexión difícil de ignorar.

La decisión, comunicada por el primer edil desde Serrería Belga, llega tras constatar un dato que el propio Almeida calificó sin ambages: en los últimos seis meses se han presentado 50 solicitudes para grabar en Los Jerónimos, de las cuales 30 fueron autorizadas. “Me parecen muchas y más en un barrio que no es grande”, sentenció, según recoge Europa Press. La instrucción es clara: preservar la calidad de vida de los vecinos sin cerrar la ciudad al cine, pero apretando las tuercas donde la concentración de actividad se ha vuelto insostenible.

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El rodaje que colmó la paciencia vecinal

El detonante de esta intervención municipal no ha sido un expediente cualquiera. La Asociación Vecinal de Los Jerónimos elevó sus protestas tras el rodaje de The Interrogator, una producción de Cedra Films que, según denuncian los residentes, desbordó todos los límites razonables. La grabación, que simulaba el tramo final de un maratón con explosiones controladas, se prolongó durante seis días de preparativos y cortes de tráfico en calles como Antonio Maura y sus perpendiculares.

Gonzalo Garrigues, presidente de la asociación vecinal, describió la situación como una “grave disrupción” y denunció que la ocupación real fue muy superior a la prevista por la normativa. “En vez de coger los 50 metros lineales, cogieron 500 metros y construyeron escenarios en la vía pública con grúas y obreros, e incluso hubo efectos especiales y explosiones controladas”, explicó. Los vecinos también reportaron trabajos nocturnos con ruido que obligaron a intervenir a la Policía Municipal, pese a que la ordenanza medioambiental prohíbe expresamente ese tipo de actividad en horario nocturno.

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La ironía no pasó desapercibida para los residentes: la escena estaba ambientada en Washington D.C., lo que llevó a Garrigues a cuestionar el beneficio real para Madrid cuando “el espectador no identifica ni siquiera dónde se ha rodado”. Un argumento que choca frontalmente con el discurso institucional sobre la proyección internacional que aportan los rodajes a la ciudad.

Un barrio pequeño con un atractivo desproporcionado

Los Jerónimos, situado junto al parque de El Retiro y a escasos minutos del Museo del Prado, reúne todos los ingredientes que busca una localización de cine: calles señoriales, arquitectura clásica madrileña, amplitud de aceras y una estética fácilmente adaptable a diferentes épocas y ciudades. No es casualidad que se haya convertido en un plató recurrente para anuncios, series y largometrajes, tanto nacionales como internacionales.

Sin embargo, ese mismo atractivo es el que ha generado el conflicto. Con apenas unas manzanas de extensión, la concentración de rodajes —30 en medio año, una media de cinco al mes— ha hecho que la convivencia entre la vida residencial y la actividad audiovisual resulte cada vez más difícil. Los vecinos llevan tiempo reclamando un endurecimiento de la normativa que regula las ocupaciones de vía pública para rodajes, vigente desde 2018, y que consideran “insuficiente” para proteger su calidad de vida frente a una industria que no deja de crecer.

Madrid no se cierra al cine: la apuesta por descentralizar

La intervención del Ayuntamiento no supone, ni mucho menos, un freno a la pujante industria audiovisual madrileña. La estrategia pasa por descentralizar los rodajes y llevarlos a otras zonas igualmente atractivas de la capital. Barrios como Salamanca, Chamberí o el eje de Princesa se perfilan como alternativas viables para aliviar la presión sobre el centro y el distrito de Retiro, en una línea que la Madrid Film Office ya venía explorando antes de que estallara el conflicto en Los Jerónimos.

Madrid se ha consolidado en los últimos años como un hub audiovisual de primer orden europeo. Según datos de Madrid Film Office, en 2025 se contabilizaron más de 11.000 solicitudes de rodaje en vía pública y cerca de 4.000 permisos concedidos, con un impacto económico que supera los 1.500 millones de euros entre 2021 y 2024 y más de 10.000 empleos vinculados al sector. La ciudad acogió ese mismo año 71 películas de ficción, 52 series y más de 410 anuncios, en lo que ya se conoce como el “Hollywood europeo”.

El propio Almeida se encargó de subrayar que la medida no va contra la industria: “Hay otras localizaciones en Madrid que también merecen muy mucho la pena para ser rodadas y formar parte ya sea de anuncios, ya sea de películas o ya sea de documentales”. Un guiño a las productoras para que exploren nuevos escenarios sin renunciar a la capital.

El equilibrio imposible entre industria y descanso

El caso de Los Jerónimos ejemplifica un dilema que afecta a cada vez más barrios del centro de Madrid. La Ordenanza de Movilidad Sostenible, que regula estas ocupaciones, establece límites de 50 metros lineales y un máximo de dos días de ocupación, pero los vecinos denuncian que en la práctica esas restricciones se superan con frecuencia y que los preparativos alargan las molestias mucho más allá de lo autorizado.

La normativa contempla además la figura de la declaración de interés municipal para aquellos rodajes que promocionen la imagen de la ciudad o tengan una especial repercusión económica, lo que permite sortear las limitaciones ordinarias. Para los residentes, esta excepción se ha convertido en un coladero que deja desprotegidos a los barrios más demandados, precisamente aquellos que más necesitan que se apliquen los límites.

Las medidas anunciadas por Almeida han sido recibidas con escepticismo por parte de los afectados, que las califican de “insuficientes” y reclaman una revisión en profundidad de la ordenanza de 2018. Mientras tanto, la Madrid Film Office insiste en que su estrategia pasa por “abrir el abanico de localizaciones” y compatibilizar la actividad audiovisual con el descanso vecinal, un equilibrio que, a juzgar por lo ocurrido en Los Jerónimos, todavía está lejos de alcanzarse.

Lo cierto es que la tensión entre el imparable crecimiento del sector audiovisual madrileño y el derecho al descanso de quienes viven en sus localizaciones más emblemáticas no parece tener una solución sencilla. Por ahora, en Los Jerónimos, el mensaje del alcalde es claro: se acabó el rodar sin freno. Queda por ver si la descentralización prometida convence a las productoras o si, simplemente, el problema se traslada al barrio de al lado.

Redactora de ActualTV especializada en televisión.

María López

Redactora de ActualTV especializada en televisión.