Iberseries & Platino Industria ha abierto su sexta edición en Madrid con más de 2.800 profesionales acreditados de 54 países. La organización presenta el dato como un crecimiento del 20% respecto al año pasado y la fotografía es potente: casi uno de cada dos participantes, el 47%, llega desde fuera de España.
Pero conviene mirar bien qué se está comparando. Ese 20% de crecimiento se refiere al arranque de las dos ediciones: Iberseries comenzó en 2025 con algo más de 2.300 acreditados y este año lo hace superando los 2.800. La edición anterior terminó, sin embargo, por encima de los 2.700 profesionales y con cerca del 50% de participación internacional.
No contradice que Iberseries esté creciendo. Sí obliga a precisar la lectura: el tamaño ya no es la mejor medida para saber si Madrid está avanzando como mercado audiovisual internacional.
Los datos difundidos por Iberseries & Platino Industria añaden una señal bastante más interesante. La edición reúne 200 compradores internacionales, entre ellos 50 commissioners, un 11% más que en 2025. Además, más de 1.000 proyectos se han presentado a las distintas convocatorias profesionales y 168 han sido seleccionados para participar en ellas.
Los 200 compradores importan más que los 2.800 asistentes
Ahí empieza realmente la historia.
Una feria profesional puede aumentar acreditados, países y programación sin que eso implique automáticamente más exportación audiovisual. Lo que convierte un evento en mercado es otra cosa: que alrededor de esos encuentros circulen derechos, financiación, preventas, coproducciones, encargos y distribución.
Precisamente por eso los compradores son un indicador más útil que el número total de asistentes. Los proyectos seleccionados no llegan únicamente a presentar una idea ante público especializado. Hay formatos concebidos para sentarlos frente a estudios, plataformas, productoras e inversores capaces de poner dinero, adquirir derechos o participar en su desarrollo.
Las sesiones de pitch, por ejemplo, reúnen este año 84 proyectos procedentes de 13 países y compañías como Amazon MGM Studios, HBO Max, Sony Pictures Television, Telefe o 3Pas Studios. El objetivo declarado incluye encontrar apoyo, financiación, colaboración y ventas.
Eso encaja con el movimiento que ya se veía al comienzo de Iberseries: Madrid no quiere limitarse a reunir 2.800 profesionales, sino convertir el encuentro en un lugar donde se cierren operaciones.
Y esa diferencia es importante. Un congreso atrae visitantes; un mercado crea continuidad industrial.
Madrid ya sabe atraer rodajes: ahora quiere atraer decisiones
La posición de Madrid tampoco puede separarse de lo que ha ocurrido en la producción audiovisual española durante los últimos años.
La región dispone de estudios, productoras, televisión, plataformas, talento técnico, servicios de posproducción y un ecosistema suficientemente grande como para atraer rodajes nacionales e internacionales. El siguiente salto resulta más complejo: conseguir que las decisiones sobre qué se produce, cómo se financia y dónde se vende también pasen por Madrid.
Es la misma incógnita que aparece al analizar quién consigue quedarse realmente con el valor generado por el crecimiento de la producción audiovisual en España.
La propia estrategia institucional va en esa dirección. La Comunidad de Madrid presentó para el periodo 2026-2029 un plan audiovisual dotado con más de 40 millones de euros que incorpora específicamente internacionalización, atracción de inversiones y apoyo a encuentros profesionales como Iberseries. El Gobierno regional cifra además el sector madrileño en unas 3.500 empresas y 30.000 empleos directos. El plan incluye una línea específica para reforzar la proyección internacional del ecosistema audiovisual madrileño.
Ese planteamiento permite distinguir dos negocios que a veces se presentan como si fueran el mismo.
Atraer una superproducción extranjera genera empleo, alquileres, contratación de servicios y actividad económica. Conseguir que una empresa española desarrolle una propiedad intelectual, encuentre financiación internacional, conserve una parte de sus derechos y la venda después en varios territorios añade otra capa: crea activos que pueden seguir produciendo valor después de terminar el rodaje.
El examen de Iberseries empieza cuando se vacía Matadero
Por eso el 47% de participación extranjera es una buena señal, pero todavía no demuestra por sí sola que Madrid esté exportando más audiovisual.
Ni siquiera los 200 compradores permiten afirmarlo todavía.
El indicador decisivo llegará después: cuántos proyectos encuentran coproductor, cuántos cubren su brecha de financiación, qué títulos consiguen distribución internacional, qué derechos se venden y cuántas relaciones creadas durante estos cuatro días terminan convertidas en contratos.
Hay incluso un pequeño aviso dentro de las propias cifras. Iberseries alcanza este año 54 países, su máximo histórico, mientras la proporción de profesionales extranjeros se sitúa en el 47%, ligeramente por debajo del cerca del 50% comunicado al final de la edición de 2025. La internacionalización parece, por tanto, estar ampliando su mapa más claramente que su peso porcentual.
Eso no es necesariamente malo. Puede significar una base española que también crece mientras el evento incorpora nuevos mercados europeos y asiáticos.
Pero ayuda a colocar cada número en su sitio.
Los 2.800 acreditados miden escala. Los 54 países miden alcance. Los 200 compradores indican capacidad potencial de mercado.
La exportación se medirá más tarde, cuando sepamos qué salió de esas reuniones.
Ahí está el verdadero desafío para Madrid. Ya no demostrar que puede reunir a buena parte del audiovisual iberoamericano durante cuatro días, sino conseguir que algunas de las películas y series que dentro de unos años viajen por el mundo puedan rastrear una parte de su financiación, sus socios o sus ventas hasta una mesa de Matadero.




