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Trump ya no juega en casa en Fox News

Fox News sigue siendo fundamental para Donald Trump, pero sus encuestas, entrevistas y últimos choques muestran que ya no encuentra allí el trato de siempre.

Durante años, Donald Trump pudo ver Fox News con una tranquilidad que difícilmente encontraba en otra gran cadena estadounidense. Allí estaban algunos de sus entrevistadores más próximos, una audiencia especialmente receptiva a su mensaje y horas de programación en las que el presidente no tenía que empezar cada conversación defendiéndose del medio que tenía delante.

Fox no fue nunca un bloque uniforme ni una televisión a las órdenes de Trump. Hubo desencuentros, periodistas que le incomodaron y peleas públicas. Pero la relación tenía algo que Trump valoraba especialmente: jugaba con ventaja.

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Eso empieza a ser bastante menos evidente.

En apenas unas semanas, Fox ha publicado encuestas muy malas para su Administración, uno de los principales asesores económicos de Trump ha terminado discutiendo en antena con la propia cadena por esos sondeos, Laura Ingraham le ha obligado a responder preguntas incómodas sobre Irán, Maria Bartiromo ha salido de la compañía y Fox se ha colocado junto a CNN, ABC, CBS y NBC frente a una decisión de la Casa Blanca.

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Nada de esto convierte a Fox en una cadena anti-Trump. Sigue ofreciéndole una exposición televisiva extraordinaria y mantiene en antena a figuras muy próximas a su movimiento político.

Pero Trump ya no puede entrar en Fox dando por hecho que juega en casa.

Las malas noticias ahora también llevan el logotipo de Fox

El mejor ejemplo está en las encuestas.

Una cosa es que Trump reciba malas cifras de CNN, The New York Times o cualquiera de los medios con los que mantiene un enfrentamiento prácticamente permanente. Otra bastante distinta es encontrarlas en Fox News.

Y últimamente las encuentra con frecuencia.

El 16 de septiembre, una encuesta nacional de Fox situó la aprobación de Trump en el 39%. El mismo sondeo reflejaba un electorado especialmente descontento con la economía: solo el 23% calificaba la situación económica como buena o excelente, mientras que el 62% consideraba que el precio de los alimentos suponía un problema importante y el 64% pensaba que los aranceles estaban perjudicando a la economía estadounidense.

Un día después llegó otra encuesta todavía más difícil para la Casa Blanca.

La inmigración tampoco ofrecía buenas noticias. Otro sondeo publicado por la cadena el mismo 17 de septiembre concluyó que el 53% de los votantes creía que la aplicación de las leyes migratorias por parte de la Administración había ido demasiado lejos. Entre los independientes eran seis de cada diez.

Son encuestas, no editoriales contra Trump. Pero ahí está precisamente lo interesante.

Fox no necesita cambiar su línea ideológica para convertirse en un lugar más incómodo para el presidente. Le basta con poner delante de su audiencia datos que Trump preferiría no tener que explicar.

La Casa Blanca ya discute con Fox sobre las encuestas de Fox

La mejor escena de este nuevo momento llegó el domingo.

Kevin Hassett, director del Consejo Económico Nacional de Trump, apareció en The Sunday Briefing. Peter Doocy abrió la entrevista con varios resultados de la encuesta económica de Fox: solo el 23% consideraba buena la economía, apenas el 12% decía estar progresando económicamente y el precio de los alimentos preocupaba a una mayoría de los votantes.

Hassett tenía una explicación.

El problema, dijo, era la encuesta.

El asesor de Trump acusó a Fox de consultar a demasiados demócratas. Doocy defendió inmediatamente el trabajo de la cadena: «Aquí no hay medios de extrema izquierda».

Es difícil encontrar una escena que resuma mejor lo que está ocurriendo. Un alto cargo de Trump acudiendo a Fox News y teniendo que discutir con Fox News porque no le gustan los números de Fox News.

Durante mucho tiempo, Fox era el lugar al que los republicanos podían acudir para discutir las malas encuestas publicadas por otros.

Ahora también tienen que discutir las de Fox.

Donald Trump

Ni siquiera Laura Ingraham garantiza un paseo

Trump continúa teniendo relaciones extraordinariamente cercanas con algunas de las mayores figuras de la cadena.

Laura Ingraham es una de ellas.

Fox le concedió este septiembre una larga entrevista exclusiva con el presidente coincidiendo con la convención republicana. Es exactamente el tipo de acceso que demuestra que la relación entre Trump y la cadena continúa siendo especial.

Pero proximidad ya no significa necesariamente comodidad.

Ingraham le preguntó directamente por la guerra con Irán y Trump tuvo que defender su decisión de intervenir militarmente y explicar por qué no se arrepentía de ella. Fox destacó después ese momento entre los fragmentos principales de la conversación.

La escena tiene algo revelador.

Trump sigue escogiendo Fox para algunas de sus entrevistas más importantes. Fox sigue obteniendo acceso al presidente. Pero incluso dentro de uno de los programas donde debería encontrarse más cómodo aparecen preguntas que le obligan a defender los asuntos que más problemas políticos le están provocando.

El partido sigue disputándose en el mismo estadio. Lo que ha cambiado es que ya no todos los balones le llegan al pie.

Maria Bartiromo ya no está

A principios de septiembre desapareció además de Fox una de las figuras que mejor simbolizaban su proximidad a Trump.

Maria Bartiromo abandonó Fox News Media el 3 de septiembre después de más de doce años en la compañía. Presentaba tres programas entre Fox News y Fox Business y su salida fue efectiva de forma inmediata. La empresa la describió como una decisión empresarial y no detalló públicamente los motivos.

Bartiromo había mantenido durante años una relación particularmente cercana con Trump. Tras su primera presidencia consiguió una de sus primeras grandes entrevistas televisivas después de abandonar la Casa Blanca.

Trump reaccionó inmediatamente a su marcha.

«No puedo creer que Maria Bartiromo ya no vaya a tener sus magníficos programas en Fox News/Business», escribió en Truth Social. La calificó además de «verdadera guerrera» y aseguró que sus seguidores no estarían contentos.

La salida de Bartiromo, por sí sola, no demuestra un alejamiento político de Fox respecto a Trump. Pero forma parte de una fotografía bastante distinta a la de otros momentos: una de las presentadoras con las que Trump se sentía más cómodo ha desaparecido de la parrilla mientras otros periodistas de la cadena le ponen delante encuestas y preguntas mucho menos agradables.

Y entonces Fox se puso junto a CNN

El movimiento más llamativo, sin embargo, ha llegado este 21 de septiembre.

Tres días antes, Trump anunció que CNN, MS NOW y Politico quedarían excluidos de la Casa Blanca. El presidente justificó el veto acusando a estos medios de difundir informaciones falsas. Las tres organizaciones han demandado a la Administración y han pedido a un tribunal federal que restaure su acceso.

Hasta ahí, la historia tenía todos los ingredientes de un conflicto conocido: Trump enfrentándose a varios medios con los que mantiene una relación abiertamente hostil.

Entonces entró Fox.

Fox News Media, ABC News, CBS News, CNN y NBC News acordaron suspender su participación en el sistema compartido de cobertura televisiva de la Casa Blanca. La decisión dejó en suspenso la cobertura habitual de vídeo de los actos presidenciales.

El comunicado conjunto publicado por la propia Fox fue especialmente claro: las cadenas defendieron el interés público de recibir información independiente sobre el Gobierno y rechazaron que una Administración limite a un medio porque objete su cobertura.

Hay algo sorprendente en la imagen. Fox y CNN, en el mismo lado de una pelea contra la Casa Blanca de Trump.

No significa que hayan borrado sus enormes diferencias editoriales. Tampoco que Fox haya iniciado una transformación ideológica.

Significa algo bastante más concreto: cuando Trump cruzó una línea que afectaba directamente al funcionamiento de la prensa televisiva en la Casa Blanca, Fox no se quedó a su lado.

Y eso, tratándose de Fox y Trump, no es un detalle menor.

Fox todavía le da a Trump algo que nadie más le da

La historia sería demasiado sencilla si terminara ahí.

Porque Trump sigue recibiendo de Fox un tratamiento que difícilmente encuentra en otras grandes cadenas estadounidenses.

A principios de septiembre, Fox desplazó buena parte de su programación a Dallas para cubrir la convención republicana. Martha MacCallum, Will Cain, Bret Baier, Laura Ingraham y Sean Hannity emitieron desde allí, y la cadena dedicó dos horas adicionales en prime time al programa de Hannity.

Fox también emitió en directo el discurso de Trump en la convención, que reunió alrededor de 2,5 millones de espectadores, según datos de Nielsen recogidos por Reuters.

Trump sigue concediendo entrevistas exclusivas.

Fox no se ha convertido en CNN.

La cuestión es que tampoco parece ya aquella Fox en la que Trump podía esperar que prácticamente todo el viento soplara a favor.

Trump sigue teniendo Fox. Lo que ha perdido es la ventaja de jugar en casa

Ese es probablemente el cambio más importante.

Durante años, las peleas entre Trump y Fox tenían algo de discusión familiar. Podían atacarse, distanciarse durante unos días e incluso coquetear con otros aliados mediáticos, pero ambos acababan regresando al mismo punto porque se necesitaban demasiado.

Todavía se necesitan.

Fox tiene ante sí a un presidente capaz de producir cantidades extraordinarias de audiencia, conversación y contenido político. Trump tiene delante a la televisión informativa más influyente entre millones de espectadores conservadores y un escaparate que ningún competidor ha conseguido sustituir completamente.

Pero algo se ha movido.

Ahora Trump puede abrir Fox News y encontrarse con una encuesta que sitúa su aprobación en el 39%. Puede mandar a su principal asesor económico y verlo discutir con Peter Doocy por los números de la cadena. Puede sentarse con Laura Ingraham y tener que defender la guerra con Irán. Puede lamentar públicamente que Maria Bartiromo haya desaparecido de la programación.

Y puede ver a Fox News firmando junto a CNN una declaración contra una decisión de su propia Casa Blanca.

Trump sigue entrando en Fox.

Fox sigue abriéndole la puerta.

La diferencia es que, una vez dentro, ya no siempre juega en casa.

Ricardo Ducazcal Adiego
Ricardo Ducazcal Adiego
Ricardo Ducazcal es el editor y fundador de ActualTV, que fundó en 2018. Cubre la actualidad de la industria audiovisual y cultural con un enfoque editorial que combina la dimensión empresarial del entretenimiento (estrategias, movimientos corporativos y modelos de negocio) con su impacto creativo y cultural. Su trabajo se centra en ofrecer contexto, análisis y criterio propio sobre las tendencias que marcan el presente y el futuro del sector.
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