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Paramount ya no solo promete películas: está usando contratos con los cines para defender la compra de Warner

Paramount ofrece contratos a los grandes cines con 30 estrenos anuales y ventanas mínimas para ganar apoyos a su polémica compra de Warner Bros. Discovery.

Una promesa de Hollywood está a punto de convertirse en papel firmado. Paramount Skydance está ofreciendo a grandes cadenas de exhibición acuerdos que comprometerían al futuro grupo Paramount-Warner a estrenar al menos 30 películas al año durante tres años después de completar la adquisición de Warner Bros. Discovery. No es una declaración para tranquilizar al mercado. Es una pieza nueva dentro de la defensa industrial de una operación de 110.000 millones de dólares. TheWrap ha detallado este domingo las conversaciones.

La propuesta incluye además dos cifras que afectan directamente al espectador: un mínimo de 45 días antes de que las películas puedan llegar al alquiler digital premium y 90 días antes de su desembarco en streaming. Según el medio estadounidense, el movimiento ha contribuido a obtener el respaldo de AMC, Regal y Vue.

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Ahí está la historia. Paramount no está utilizando las salas únicamente como una ventana comercial para sus futuras películas. Está intentando convertir a algunos de los mayores exhibidores en aliados de una fusión que continúa encontrando resistencia en Estados Unidos. El cine ha pasado de ser uno de los posibles damnificados por la concentración de Hollywood a formar parte de la batalla por legitimarla.

De la promesa de CinemaCon al contrato

Paramount ya había hecho pública su intención. Cuando anunció el acuerdo para comprar Warner Bros. Discovery el pasado 27 de febrero, incluyó entre sus compromisos la producción de un mínimo de 30 películas anuales para salas. La comunicación oficial de la compañía presentó ese volumen como una forma de invertir en los estudios, proteger empleo creativo y aumentar la oferta cinematográfica.

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Lo nuevo es la forma.

Una cosa es que David Ellison prometa un calendario abundante ante accionistas y profesionales. Otra bastante distinta es ofrecer acuerdos bilaterales que fijen por escrito número de estrenos, duración del compromiso y ventanas mínimas de explotación. Según TheWrap, la oferta contempla tres años a partir de la finalización de la adquisición.

El movimiento llega además después de meses en los que las salas han ocupado una posición inesperadamente central en el expediente. La autorización europea ya había puesto el foco sobre la distribución cinematográfica, una señal de que la operación no puede analizarse únicamente preguntando qué ocurrirá con HBO Max o Paramount+.

El problema de fondo es bastante más antiguo: qué sucede cuando dos proveedores esenciales de películas pasan a tener un mismo propietario.

Paramount necesita demostrar que ser más grande no significará estrenar menos

Una coalición encabezada por California y formada por 12 estados estadounidenses ha demandado para bloquear la adquisición argumentando, entre otras cuestiones, que la concentración podría perjudicar la competencia cinematográfica. El proceso ha mantenido paralizada temporalmente la operación y tiene por delante una batalla judicial que Paramount quiere evitar o resolver en mejores condiciones.

Por eso el apoyo de los exhibidores resulta tan útil.

La respuesta más intuitiva contra el argumento de que una fusión reducirá la oferta consiste en conseguir que quienes proyectan las películas digan exactamente lo contrario. Si AMC, Regal o Vue creen que la nueva Paramount puede proporcionar un flujo estable de estrenos y unas ventanas suficientes para explotarlos, la compañía obtiene algo más valioso que una fotografía de cordialidad empresarial: consigue testigos industriales favorables a su tesis.

El acuerdo propuesto responde además casi punto por punto a uno de los grandes temores de los cines desde la pandemia. No promete simplemente películas. Promete cantidad y tiempo.

Treinta títulos permiten planificar calendario. Cuarenta y cinco días protegen un periodo mínimo frente al alquiler digital. Noventa días antes del streaming alejan, al menos para esas producciones, el regreso a las ventanas extremadamente comprimidas que Hollywood experimentó cuando las plataformas parecían el destino inevitable de todo estreno.

Paramount y Warner Bros

Los grandes cines están escuchando. No significa que todo el sector esté convencido

Aquí aparece el matiz más importante.

TheWrap señala que AMC, Regal y Vue han expresado su respaldo, pero la asociación Cinema United, que representa a numerosos exhibidores, continúa oponiéndose a la adquisición. También existen recelos entre operadores más pequeños, que recuerdan lo sucedido con 20th Century Fox tras la compra de la compañía por Disney y temen que una promesa inicial de volumen no resuelva todos los problemas derivados de una concentración mayor.

Porque un cine no vive únicamente del número de películas.

También importan el reparto de la recaudación, las condiciones exigidas para mantener una película en determinadas pantallas, el acceso de los complejos pequeños a los grandes estrenos y la capacidad negociadora que conserva cada exhibidor frente a un proveedor mucho más poderoso. TheWrap recoge precisamente que esas condiciones comerciales siguen preocupando a parte del sector.

Ahí está la paradoja. Paramount necesita a los cines para demostrar que la fusión será buena para los cines, pero la propia fusión puede hacer que Paramount tenga más fuerza frente a ellos.

Un compromiso sobre ventanas reduce una incertidumbre. No elimina las demás.

Las salas han recuperado una capacidad de negociación que parecía perdida

La escena habría resultado extraña hace cinco años.

Durante la gran aceleración del streaming, los estudios trataban las ventanas cinematográficas como una rigidez del pasado. Warner llegó a experimentar con estrenos simultáneos, y toda la industria discutía cuánto podía acortarse el recorrido por salas sin destruir el negocio.

Ahora un estudio que intenta realizar una de las mayores adquisiciones de la historia del entretenimiento ofrece por escrito una ventana mínima a los exhibidores para conseguir su respaldo.

No significa que Hollywood haya descubierto de repente una vocación romántica por la sala oscura. Significa algo más interesante: el estreno cinematográfico vuelve a tener valor estratégico.

Una película que funciona en cines genera conversación, convierte un lanzamiento en acontecimiento, construye una referencia pública de éxito y llega después al streaming con un valor de marca que difícilmente consigue un estreno digital silencioso. Paramount necesita esa maquinaria para Warner, DC, Harry Potter, Mission: Impossible o cualquiera de las grandes propiedades que compartirían techo si la compra sale adelante.

El compromiso de los 30 títulos es por tanto una defensa del cine y, al mismo tiempo, una defensa del valor de la futura compañía.

Paramount quiere demostrar que comprar Warner no significará cerrar grifos, sino abrirlos.

Que las salas estén pidiendo que esa frase quede por escrito explica cuánto ha cambiado Hollywood.

María López
María Lópezhttps://actualtv.es/author/mlopez/
María López es redactora de ActualTV especializada en televisión, cine, series y cultura audiovisual. Licenciada en Periodismo y Comunicación Audiovisual por la Universidad Complutense de Madrid, ha desarrollado su trayectoria en medios españoles cubriendo actualidad televisiva, estrenos, programación, industria audiovisual y contenidos de entretenimiento. En ActualTV escribe sobre televisión, cine, plataformas de streaming y cultura pop, con enfoque en España y en la forma en que los nuevos formatos audiovisuales conectan con las audiencias.
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