Bruselas teme por las salas, no por HBO Max: la letra pequeña de la fusión de Paramount y Warner

La fusión de Paramount Skydance y Warner Bros. Discovery reúne nombres capaces de absorber cualquier conversación: HBO, CNN, CBS, DC, Harry Potter, Misión: Imposible, Paramount+ y HBO Max. Sin embargo, la Comisión Europea ha encontrado el problema más concreto de la operación en un lugar bastante menos vistoso: el despacho donde un cine negocia qué película proyecta y en qué condiciones.

Bruselas ha autorizado la compra, valorada en torno a 110.000 millones de dólares incluyendo deuda, después de que Paramount aceptara abandonar su participación en United International Pictures, la empresa conjunta con la que distribuye películas junto a Universal en parte de Europa. El compromiso incluye un plazo de 13 meses tras el cierre y una prohibición de diez años para volver a pactar una distribución conjunta con Universal en el Espacio Económico Europeo.

Publicidad

La decisión no dice que HBO Max y Paramount+ carezcan de importancia. Dice algo más revelador: el regulador ha considerado que sigue habiendo competencia suficiente en producción y servicios audiovisuales, pero ha visto un riesgo específico en el poder que llega hasta las salas. La gran fusión del streaming ha tenido que corregirse, al menos en Europa, por una vieja cuestión de distribución cinematográfica.

El problema no era cuántas películas podían producir

La Comisión Europea ha estudiado la operación en producción cinematográfica, distribución para salas, licencia de contenido, canales de televisión y servicios audiovisuales. Su conclusión ha sido relativamente cómoda para Paramount en casi todos esos niveles.

Publicidad

La alarma apareció en la distribución. Paramount comparte con Universal la propiedad de United International Pictures, conocida como UIP, una estructura que distribuye películas en distintos mercados. Añadir el catálogo de Warner a un entorno donde ya circulan títulos de Paramount, Universal y, en algunos territorios, Disney podía aumentar la concentración y la transparencia entre grandes competidores.

Esa transparencia no es necesariamente buena para quien negocia al otro lado. Cuando varios estudios conocen mejor las condiciones ofrecidas a los cines, resulta más difícil que un exhibidor utilice una oferta para mejorar otra. Menos fricción entre distribuidores puede significar menos margen para las salas, especialmente para las pequeñas.

Qué ha obligado Bruselas a cambiar

Paramount ha ofrecido tres cortafuegos. El primero es estructural: deberá salir de UIP en el Espacio Económico Europeo dentro de los 13 meses posteriores al cierre.

El segundo mira al futuro. Durante diez años no podrá alcanzar directa ni indirectamente nuevos acuerdos con Universal para distribuir películas conjuntamente en ese territorio.

El tercero evita reproducir el mismo problema con otra estructura. Paramount no podrá trasladar las películas de Warner al distribuidor que utiliza para sus títulos cuando ese distribuidor también trabaja con Universal o Disney en los 19 países de UIP señalados por la Comisión. En determinados mercados tampoco podrá mover sus propias películas al distribuidor de Warner si con ello vuelve a reunir catálogos rivales.

La lógica es sencilla: Bruselas no prohíbe la compra, pero impide que la operación convierta la distribución de varias grandes compañías en una tubería compartida. La Comisión teme que esa concentración produzca peores condiciones para los exhibidores y termine perjudicando al público.

Warner Bros

España no aparece entre los 19 mercados de UIP

La lista publicada incluye Bulgaria, Croacia, República Checa, Chipre, Dinamarca, Estonia, Finlandia, Grecia, Hungría, Islandia, Letonia, Lituania, Noruega, Polonia, Portugal, Rumanía, Eslovaquia, Eslovenia y Suecia. España no está en ella.

No es un olvido. Tras la reorganización internacional de UIP, España pasó a operar fuera de ese grupo concreto. Por eso el cortafuegos que impide determinados traslados de películas entre distribuidores compartidos no se aplica aquí de la misma manera.

No puede afirmarse que Bruselas haya detectado en España el mismo riesgo concreto que en Portugal o Polonia. Tampoco significa que los cines españoles sean inmunes a la concentración. La prohibición general de nuevos acuerdos conjuntos con Universal sí abarca el Espacio Económico Europeo, y la compañía fusionada tendrá más catálogo y capacidad internacional.

El efecto español habrá que buscarlo en calendarios de estreno, ventanas, porcentajes negociados, número de copias y fuerza de cada parte para colocar sus grandes títulos. La operación ya tenía una dimensión laboral, tecnológica y creativa; la decisión europea añade una capa menos visible, pero más próxima al funcionamiento diario de las salas.

Lo que podría notar un espectador

El espectador ve la última parte del proceso: qué películas encuentra, cuántas sesiones tienen, cuánto permanecen en cartelera y cuánto cuesta la entrada. No todos esos elementos dependen de un estudio, pero la capacidad de negociación influye en ellos.

Una empresa con más títulos imprescindibles puede negociar desde una posición más fuerte. Una sala que necesita el próximo gran estreno de DC, Harry Potter o Misión: Imposible dispone de menos margen si varios activos pertenecen al mismo grupo. El riesgo no es necesariamente una subida inmediata de la entrada. Puede aparecer como menor flexibilidad para programar, menos espacio para películas medianas o más presión sobre los porcentajes de taquilla.

Conviene separar esos riesgos de los efectos confirmados. La Comisión considera que sus remedios resuelven el problema europeo identificado. En Estados Unidos, en cambio, una coalición de doce estados mantiene una demanda y sostiene que la operación perjudicaría a la competencia. Un tribunal ha paralizado temporalmente el cierre. Reuters señala además que un retraso posterior al 30 de septiembre activaría una compensación diaria cercana a siete millones de dólares para los accionistas de Warner.

La aplicación es visible; la distribución sigue siendo poder

El relato más cómodo habla de una futura aplicación gigantesca. Pero la intervención de Bruselas recuerda que el poder audiovisual no reside únicamente en la pantalla de inicio.

También está en quién decide cuándo llega una película, quién negocia su presencia en las salas y cuántos grandes títulos puede poner sobre la mesa. La Comisión no ha frenado la creación de un gigante. Ha intentado evitar que ese gigante comparta demasiado de su maquinaria con otros gigantes.

Para España, la historia empieza con una pregunta precisa: si nuestro mercado queda fuera del principal mapa de UIP, ¿qué capacidad real conservarán los exhibidores frente a una compañía que reunirá dos de los mayores catálogos de Hollywood? Esa respuesta no está en HBO Max. Está en los contratos que el espectador nunca ve.

Las claves

  • La Comisión Europea ha aprobado la operación con condiciones centradas en la distribución para salas.
  • Paramount deberá abandonar UIP y no podrá pactar distribución conjunta con Universal durante diez años.
  • España no figura entre los 19 mercados sometidos al cortafuegos más específico.
  • El impacto español dependerá de la negociación de estrenos, ventanas, sesiones y condiciones de alquiler.

María López es redactora de ActualTV especializada en televisión, cine, series y cultura audiovisual. Licenciada en Periodismo y Comunicación Audiovisual por la Universidad Complutense de Madrid, ha desarrollado su trayectoria en medios españoles cubriendo actualidad televisiva, estrenos, programación, industria audiovisual y contenidos de entretenimiento.

En ActualTV escribe sobre televisión, cine, plataformas de streaming y cultura pop, con enfoque en España y en la forma en que los nuevos formatos audiovisuales conectan con las audiencias.

María López

María López es redactora de ActualTV especializada en televisión, cine, series y cultura audiovisual. Licenciada en Periodismo y Comunicación Audiovisual por la Universidad Complutense de Madrid, ha desarrollado su trayectoria en medios españoles cubriendo actualidad televisiva, estrenos, programación, industria audiovisual y contenidos de entretenimiento. En ActualTV escribe sobre televisión, cine, plataformas de streaming y cultura pop, con enfoque en España y en la forma en que los nuevos formatos audiovisuales conectan con las audiencias.