Ibai Llanos, el streamer que consigue algo más que enseñar a tus hijos cómo juega al ordenador

Durante las últimas semanas, el streamer Ibai Llanos ha vuelto a ser especialmente comentado por un par de hechos que, sin duda, merecen una reflexión. Por un lado, el diario El Mundo publicó el pasado 17 de noviembre un artículo referido al streamer bajo el siguiente titular: “Ibai Llanos: El vasco de 25 años que gana 1,3 millones al año enseñando a tus hijos cómo juega al ordenador”. Por otro lado, el pasado martes 24 de noviembre el jugador de baloncesto Mark Gasol anunció a través del canal de Twitch de Ibai su fichaje por Los Ángeles Lakers.
En un principio, pueden parecer hechos aislados e inconexos; sin embargo, nada más lejos de la realidad.


Ibai Llanos es un creador de contenido de gran relevancia en plataformas como Twitch o YouTube, donde mueve diariamente millones de visitas y que se ha convertido en uno de los grandes actores protagonistas del mundo del entretenimiento orientado a un target más bien jóven. Su éxito es indiscutible, ya no sólo a nivel de estadísticas, sino también socialmente.


El gran problema llega cuando Ibai trabaja en un sector que sigue sin ser aceptado ni bien visto por una parte de la sociedad. No comprenden cómo un jóven de 24 años puede sentarse 3 horas diarias delante de un ordenador jugando a videojuegos y creando un contenido que, según ellos, puede no ser el más adecuado para los jóvenes, y recibir una nómina con un sueldo que ellos no alcanzarían ni trabajando 20 años sin descanso y, en el fondo, es comprensible; sin embargo, el problema llega cuando ésto sí lo justificamos con actores, presentadores o cómicos que hacen la misma labor, pero por televisión y que en muchos casos crean un contenido lamentable y que verdaderamente puede llegar a ser perjudicial para la educación de los jóvenes. Lo que comunmente conocemos como telebasura y que, cuidado, no se remite a una sola cadena.
No seré yo quien defienda a capa y espada el contenido de Ibai, porque es cierto que en ocasiones deja mucho que desear en algunos aspectos; sin embargo, tampoco voy a negar que con gran parte de los vídeos que he visto de él, ha logrado sacarme una carcajada y, por tanto, ha conseguido, desde mi punto de vista, el objetivo de su contenido.


Lo primero que hay que entender es que ha habido una evolución en la forma de hacer entretenimiento. Lo que ahora demandan los jóvenes es totalmente distinto a lo que se venía dando hasta ahora, y no por ser novedoso y distinto tiene que ser peor. No es necesaria una gran producción o una gran figura siempre que lo que se esté viendo sirva para culturizarse y formarse como persona o simplemente para echarse unas risas y pasar un buen rato.
Pese a que en ocasiones utilize un lenguaje un poco obsceno o un humor no demasiado inteligente (en algunas sí, y muy bueno), en parte propio por la falta de madurez que puede tener una persona de 24 años, desde mi punto de vista, Ibai puede ayudar a muchos jóvenes en distintos aspectos, sobre todo, y me reafirmo en mi postura, entreteniéndoles y haciéndoles reír, que es una de las labores más complicadas que se pueden llevar a cabo.


Por todo ello, personajes como Marc Gasol o el cantante C. Tangana presentan en exclusiva sus nuevos proyectos al streamer y no a programas de televisión o prensa en general, como suele ser habitual. Tampoco nos imaginaríamos a Kun Argüero, Courtois o Neymar jugando a videojuegos o llevando a cabo cualquier otra actividad con ningún periodista deportivo y; sin embargo, con Ibai sí. En el fondo, puede llegar a ser una nueva forma de hacer periodismo adaptada a los nuevos tiempos y al nuevo tipo de público existente. Este nueva forma de comunicar es precisamente la que chirría a algunos periodistas y que puede ser la explicación del artículo publicado sobre Ibai la semana pasada (además del intento de repercusión mediática y difusión de la noticia para obtener usuarios). Los grandes medios de comunicación no ven con buenos ojos que streamers como él puedan conseguir llegar a conseguir entrevistas de tan alto nivel, propias más bien de espacios como ‘El hormiguero’, así como su gran audiencia e influencia sobre los jóvenes, porque no es sólo este artículo, sino un gran conjunto de ellos publicados en distintos medios de comunicación y que atacan de forma directa a los diversos creadores de contenido.

Como en todo, tampoco hay que olvidar la otra cara de la moneda. No lo hace por amor al arte. Detrás de sus streams hay un negocio muy lucrativo e intereses por varias partes. Es cierto que Ibai está cobrando cantidades económicas muy elevadas con unas condiciones laborales bastante óptimas y cabe preguntarse si continuaría “streameando” de la misma manera en el caso de que sus ingresos se vieran reducidos. A lo mejor sí, pero también puede darse el caso contario; sin embargo, es legítimo, independientemente de la opinión de cada uno.

LA PROFESIONALIZACIÓN

Ya quedaron atrás aquellos tiempos en los que los creadores de contenido grababan sus vídeos, los editaban y los subían. Ibai (al igual que otros muchos youtubers y streamers) se ha convertido prácticamente en una empresa, en una corporación donde todo está absolutamente profesionalizado y medido. Algo que no es necesariamente malo, al contrario, pero que no conviene olvidar a la hora de hablar de sus logros. Debemos de ser conscientes de que una persona que mueve a tanta audiencia, debe de ser aconsejada y guiada por profesionales para poder sacar el máximo provecho a su contenido y recursos, así como para gestionar la responsabilidad que supone una influencia de tanta magnitud.

Debemos asumir que existe una nueva forma de comunicar y entretener. Evidentemente, las plataformas como YouTube o Twitch no deben en ningún caso ser un sustitutivo de los medios de comunicación tradicionales, ni tampoco pretenden serlo.

Se produce una guerra mediática que termina por perjudicar a ambos. Por un lado, la imagen de los youtubers continúa siendo dañada de cara al público adulto y por otro, los jóvenes cada vez se ven más reacios a leer un periódico.

Sea como fuere, es un contenido que está en pleno auge y que cada vez es más consumido por las nuevas generaciones. En vez de luchar contra él, tal vez deberíamos ver cómo sacarle el máximo beneficio en relación a la educación de los jóvenes.

José Luis Labreda

Redactor de ActualTV especializado en televisión.

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