Disney y sus remakes en acción real: no se pueden explotar más las franquicias

Hay algo profundamente desconcertante en sentarse en una sala de cine a ver el remake en acción real de una película que todavía recuerdas con nitidez haber disfrutado en su estreno original. Eso es exactamente lo que propone Disney con ‘Vaiana’, la nueva adaptación con actores de carne y hueso de su exitosa cinta animada de 2016. Han pasado apenas diez años. Una década. El tiempo justo para que quienes la vieron de niños sigan siendo, en muchos casos, adolescentes. Y sin embargo, el estudio ha decidido que ya tocaba revisitarla. La pregunta no es si técnicamente podían hacerlo, sino si alguien, más allá de los despachos, sentía que hacía falta.

La Vaiana original, dirigida por John Musker y Ron Clements, fue una de esas raras películas donde todo encajaba: una protagonista con garra, un mundo visual deslumbrante, un semidiós carismático interpretado por Dwayne Johnson y una banda sonora de Lin-Manuel Miranda que convirtió canciones como ‘How Far I’ll Go’ en himnos generacionales. La cinta recaudó más de 643 millones de dólares en todo el mundo y, según datos del propio Disney, superó los mil millones de horas de visionado en Disney+ en 2023. El problema no era la película. El problema es que funcionaba demasiado bien como para dejarla en paz.

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Thomas Kail toma el timón con un reparto renovado

El encargado de capitanear esta nueva travesía es Thomas Kail, director ganador del Tony por el montaje teatral de Hamilton y que debuta aquí en el largometraje narrativo. Kail, que ya había trabajado con Miranda en los escenarios, parecía una elección con lógica interna: conoce el lenguaje musical, entiende el ritmo y venía avalado por una trayectoria sólida. Sin embargo, el salto del teatro al blockbuster cinematográfico es traicionero, y dirigir una superproducción de más de 200 millones de dólares como primer proyecto en cine es una apuesta de las que quitan el aliento.

En el papel de Vaiana encontramos a Catherine Laga’aia, una joven actriz australiana de ascendencia samoana que debuta en la gran pantalla. Su elección responde a un compromiso real con la representación polinesia que ya estaba en el ADN de la original. La propia Auli’i Cravalho, que puso voz al personaje en 2016 y en Vaiana 2, declinó repetir el papel argumentando que era “absolutamente vital que el reparto represente con precisión los personajes y las historias que queremos contar”. Cravalho se mantiene como productora ejecutiva, en un gesto que tiende puentes entre ambas versiones sin forzar la continuidad.

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Junto a Laga’aia repite Dwayne Johnson como Maui, enfundado en una prótesis muscular y una peluca que han generado más memes que admiración. Le acompañan John Tui como el jefe Tui, Frankie Adams como Sina y Rena Owen como la abuela Tala. Lin-Manuel Miranda regresa como productor y aporta un tema nuevo, ‘Along the Way’, interpretado por Cravalho, Laga’aia y Johnson, que intenta justificar la existencia de esta versión como algo más que un calco.

La crítica sentencia: un remake que no encuentra su razón de ser

Si algo ha quedado claro desde el estreno de la película el 10 de julio de 2026 en Estados Unidos y el 8 de julio en España es que la prensa especializada no ha recibido este live action con los brazos abiertos. En Rotten Tomatoes, la cinta apenas alcanza un 35% de críticas positivas basado en más de 130 reseñas, con un consenso que la describe como “un esfuerzo bastante desangelado que consolida a su predecesora animada como la aventura superior”. En Metacritic, la puntuación se sitúa en 41 sobre 100, lo que indica reseñas “mixtas o regulares”.

La revista Rolling Stone fue especialmente contundente al definir la película como “el déjà vu definitivo de Disney”, señalando que “la cultura que se exhibe aquí es la cultura corporativa, en la que una película querida se convierte en sobras recalentadas para ganar más dinero”. La crítica apunta a un problema de fondo que va más allá de esta producción concreta: la sensación de que el estudio ya no adapta sus clásicos para redescubrirlos, sino simplemente para volver a venderlos.

Una estrategia que empieza a mostrar grietas

El caso de Vaiana no es un episodio aislado, sino el síntoma más evidente de una maquinaria que lleva una década funcionando a pleno rendimiento. Disney ha ido vaciando su catálogo de clásicos animados para convertirlos en acción real: El libro de la selva, La bella y la bestia, Aladdin, El rey león, Mulán, La sirenita, Blancanieves… La lista es larga y los resultados, cada vez más desiguales. Mientras El rey león superó los 1.600 millones de dólares en taquilla, Blancanieves se estrelló con apenas 205 millones frente a un presupuesto de 270, provocando incluso que Disney pausara el desarrollo del live action de Enredados.

Lo que hace único el caso de Vaiana es la ausencia total de distancia temporal. No hay nostalgia que invocar porque la herida emocional de la original sigue abierta. No hay una nueva generación que descubrir porque la generación que creció con ella todavía está creciendo. Y no hay un salto tecnológico que justifique el esfuerzo: la animación de 2016 sigue siendo visualmente deslumbrante, con un océano digital que ya entonces parecía tocado por algo parecido a la magia.

Como se analizaba en ActualTV, el gran límite de este live action es que “casi siempre parece preguntarse cómo repetir Vaiana en vez de para qué repetirla”. Esa frase resume el dilema con una precisión quirúrgica. La película no es un desastre: tiene oficio, tiene momentos y Laga’aia demuestra una presencia que invita a seguirle la pista en futuros proyectos. Pero cada vez que parece que va a abrir una lectura distinta del personaje, regresa al carril seguro del original.

El factor Laga’aia y lo que sí funciona

Hay que ser justos: Catherine Laga’aia es, probablemente, la mejor noticia de esta nueva versión. La joven actriz encuentra una forma limpia de habitar a Vaiana sin limitarse a imitar la energía de Cravalho. Su interpretación tiene vulnerabilidad, determinación y una cualidad magnética que sostiene la película incluso cuando el espectáculo visual empieza a pesar más que la emoción. Disney ha acertado con el casting, y eso no es poca cosa en un proyecto donde cada decisión se examina con lupa.

La música, por su parte, cumple sin entusiasmar. Las canciones del original siguen funcionando porque son excelentes, pero la puesta en escena resulta más calculada que inspirada. Donde la animación permitía que los números musicales brotaran del movimiento y del color con una libertad casi ingrávida, la acción real los ancla a coreografías más rígidas y a una fisicidad que, en el caso de Maui, roza lo incómodo. Johnson conserva destellos de su carisma, pero el personaje pierde gran parte de su elasticidad cómica cuando se traduce a carne, prótesis y efectos digitales.

El resultado es una película que se deja ver, especialmente en una sesión familiar de verano con palomitas de por medio, pero que rara vez consigue justificar por qué existe. La nostalgia hará parte del trabajo, y los niños que no tengan tan presente la original probablemente conecten mejor con la propuesta. Pero quienes recuerdan cada giro, cada plano y cada remate musical saldrán de la sala con una pregunta inevitable: ¿de verdad era necesario?

Disney sabe perfectamente el valor de la marca Vaiana. Sabe que es una franquicia con secuela, canciones reconocibles, presencia en parques temáticos y un recorrido de catálogo envidiable. Sabe mover sus propiedades intelectuales como nadie en la industria. Pero entre saber explotar una marca y encontrar una idea cinematográfica que iguale la potencia del original hay un trecho que este remake no termina de recorrer. Y cuando el océano digital brilla más que las razones para volver a surcarlo, algo falla en la brújula.

María López es redactora de ActualTV especializada en televisión, cine, series y cultura audiovisual. Licenciada en Periodismo y Comunicación Audiovisual por la Universidad Complutense de Madrid, ha desarrollado su trayectoria en medios españoles cubriendo actualidad televisiva, estrenos, programación, industria audiovisual y contenidos de entretenimiento.

En ActualTV escribe sobre televisión, cine, plataformas de streaming y cultura pop, con enfoque en España y en la forma en que los nuevos formatos audiovisuales conectan con las audiencias.

María López

María López es redactora de ActualTV especializada en televisión, cine, series y cultura audiovisual. Licenciada en Periodismo y Comunicación Audiovisual por la Universidad Complutense de Madrid, ha desarrollado su trayectoria en medios españoles cubriendo actualidad televisiva, estrenos, programación, industria audiovisual y contenidos de entretenimiento. En ActualTV escribe sobre televisión, cine, plataformas de streaming y cultura pop, con enfoque en España y en la forma en que los nuevos formatos audiovisuales conectan con las audiencias.