Willem Dafoe revela por qué dejó de mirarse en el monitor: “Cuando te importa tu imagen dejas de actuar”
Willem Dafoe tiene una de esas caras que parecen esculpidas para el claroscuro. El actor estadounidense, que a sus 70 años sigue encadenando rodajes con la energía de un recién llegado, ha convertido cada uno de sus gestos en un sello reconocible al instante. Pero, pese a haber dado vida a Jesucristo, a Van Gogh o al inolvidable Norman Osborn, el rostro de Dafoe escondía una verdad que, según él mismo relata, descolocó a muchos espectadores: en la vida real es mucho más cercano de lo que sugiere la máscara del Duende Verde.
El actor ha sido la gran estrella internacional de la décima edición del BCN Film Fest, donde presenta ‘El anfitrión’, coproducción con sello español dirigida por Miguel Ángel Jiménez. Allí, en una conversación exclusiva con Fotogramas, Dafoe ha repasado no solo este nuevo trabajo sino también tres títulos que funcionan como una clase magistral sobre su manera de entender la interpretación. Del cineasta que apenas da indicaciones al rodaje donde descubrió que podía transmitir humanidad sin efectos especiales, sus palabras desarman tópicos y confirman que, para él, actuar es un verbo que se conjuga en presente.
El encasillamiento del Duende Verde y el hallazgo humano en ‘The Florida Project’
Dafoe recuerda con una sonrisa lo que ocurría en los pases de ‘The Florida Project’, la película de Sean Baker que le valió su tercera nominación al Oscar y que consagró su perfil más tierno como el administrador de un motel en los márgenes de Disney World. “Muchas personas se sorprendían de que fuera un buen tipo y no el Duende Verde de Spider-Man”, confiesa entre risas. El encasillamiento, esa fuerza invisible que persigue a cualquier intérprete asociado a un personaje de cultura pop, chocó de frente con la naturalidad con la que Dafoe se movía entre los niños actores no profesionales del filme.
Para el actor, aquella experiencia fue casi un juego de cuidado mutuo. “Trabajaba con actores naturales que hacían su vida. Lo más importante se convirtió en ocuparme de ellos, en procurar que se sintieran cuidados”, explica. La ausencia de método en sus jóvenes compañeros de reparto le regaló una lección imborrable: “No tienen ninguna aspiración fuera de cuadro. Simplemente intentan hacer lo que se supone que deben hacer. Cuando están relajados y a sitio, hay una elegancia en la simplicidad de eso”. Esa conexión directa con lo real fue, según sus palabras, la llave para que el público dejara de ver al personaje y empezara a ver a través de él. “Quienes no conocían muchas de mis películas encontraron a un Willem Dafoe más humano. Me encanta cuando alguien se me acercaba fascinado a decírmelo”.
Lecciones de interpretación: “Actuar es simplemente hacer”
Si ‘The Florida Project’ mostró al Dafoe más accesible, ‘El faro’ de Robert Eggers exigió una precisión casi quirúrgica. Sin embargo, el intérprete rehúye cualquier tentación de autocontemplación. Preguntado sobre si revisa el monitor para ajustar su trabajo, contesta con rotundidad: “Nunca. No creo en eso. Cuando te importa tu imagen dejas de actuar para empezar a reaccionar”. La confianza en la mirada del director es, para él, el único ancla posible. “Tienes que darle el poder al director. No debes, no quieres, ser consciente de ti mismo. Lo más difícil de actuar es estar presente, no pensar en lo que hay afuera”.
De ahí surge una máxima que Dafoe repite como un mantra y que descoloca a quienes buscan fórmulas académicas: “Actuar es simplemente hacer. Si dejas de abstraerte y te acercas a tu imagen, empiezas a pensar en cómo debería verse una emoción, y tú no tienes que pensar en eso”. Para el actor, moverse con la cámara es un baile, pero mirarse en exceso mata la danza. Solo en planos muy abiertos, donde necesita entender el movimiento mecánico del encuadre, accede a echar un vistazo al monitor. El resto del tiempo, prefiere seguir seducido por el momento que fluye.
Paul Schrader, el casting y el secreto que cerraría todas las escuelas de actuación
Quizá el ejemplo más radical de esa filosofía llegó durante el rodaje de ‘Posibilidad de escape’, una de las primeras colaboraciones de Dafoe con Paul Schrader que hoy reivindica como una perla oculta. El actor recuerda la anécdota en un ascensor: el cineasta, famoso por su laconismo extremo, apenas le dirigía la palabra. “Pensaba: ‘Pero bueno, este tipo nunca me dice nada’. Subimos y él me dice: ‘Probablemente te preguntes por qué no te digo nada’. Y yo digo: ‘Eh, no realmente’, aunque claramente estaba mintiendo. Entonces asintió y me responde: ‘Lo estás haciendo bien’. Y eso fue todo”.
Esa economía verbal encierra una verdad incómoda para los manuales de interpretación. “Schrader cuenta que hace mucho de su trabajo con los actores en el casting. Te elige bien. Te dice: ‘Te veo. Sé que voy a obtener algo de ti porque veo lo que emanas y te pondré en mi mundo’. Yo confío mucho más en eso que en cualquier método”, asegura Dafoe. Y remata con una reflexión tan lúcida como provocadora: “Lo que la gente no entiende jamás es que actuar es absolutamente específico, que depende de cada persona. No hay una técnica particular que funcione para todo el mundo. Pero si el mundo se diera cuenta de eso, todas las escuelas de interpretación cerrarían”.
Con esas palabras, Willem Dafoe reivindica el oficio como un territorio artesanal, irrepetible y profundamente personal. Mientras presenta ‘El anfitrión’ en Barcelona y suma nuevos proyectos a una agenda que le obliga a rechazar una media de cuatro películas por semana, el actor sigue demostrando que su versatilidad no necesita fuegos artificiales: le basta con estar presente, escuchar al director que le ha elegido y recordar que, al fin y al cabo, actuar es solo una forma más honesta de hacer.

María López es redactora de ActualTV especializada en televisión, cine, series y cultura audiovisual. Licenciada en Periodismo y Comunicación Audiovisual por la Universidad Complutense de Madrid, ha desarrollado su trayectoria en medios españoles cubriendo actualidad televisiva, estrenos, programación, industria audiovisual y contenidos de entretenimiento.
En ActualTV escribe sobre televisión, cine, plataformas de streaming y cultura pop, con enfoque en España y en la forma en que los nuevos formatos audiovisuales conectan con las audiencias.
