‘The Mandalorian and Grogu’ llega al cine como una serie disfrazada de película, y la taquilla ya lo está notando

A poco más de dos semanas del estreno mundial, las previsiones de taquilla de Star Wars: The Mandalorian and Grogu han bajado tanto que ya nadie en Disney habla en términos de éxito. Hablan de control de daños. Las últimas estimaciones sitúan la apertura en torno a los 65 millones de dólares en Estados Unidos durante el fin de semana de Memorial Day, 20 millones por debajo del cálculo inicial. Si la cifra se confirma, la película se quedaría incluso por debajo de Solo: una historia de Star Wars (84 millones en 2018) y firmaría el peor estreno de la saga en toda la era Disney.

Mientras tanto, la maquinaria de marketing entra en su fase final. Lucasfilm proyecta este lunes 4 de mayo, Día de Star Wars, 25 minutos del metraje en salas IMAX de Madrid, Barcelona, Valencia y Mallorca. Cinesa regala pósteres con la entrada. Kinépolis abrió la preventa hace dos semanas. Pedro Pascal, Sigourney Weaver y Jeremy Allen White encabezan un reparto al que Jon Favreau dirige, escribe y produce.

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Pero los números no se mueven. Y la lectura más extendida en la prensa especializada (cansancio del fandom, política anti-woke, mala campaña) está dejando fuera la pregunta más interesante: ¿y si lo que estamos viendo no fuera un problema de Star Wars, sino un problema de formato?

Las cifras que ya no se sostienen solas

La preocupación interna de Disney y Lucasfilm tiene un origen claro: la última película de la saga, El ascenso de Skywalker, se estrenó en 2019. Siete años sin Star Wars en cines. Durante ese paréntesis, la franquicia se ha convertido prácticamente en sinónimo de Disney+: tres temporadas de The Mandalorian, Andor, Ahsoka, Obi-Wan Kenobi, The Acolyte, Skeleton Crew. Algunas con éxito. Otras con cancelación.

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El problema es que las series no han funcionado como se esperaba. Según datos de Parrot Analytics recogidos por Xataka, la demanda de Star Wars en Disney+ cayó al 9% en el segundo trimestre de 2024. Skeleton Crew registró el peor estreno de una serie de la saga, un 20% por debajo de The Acolyte, que ya había caído otro 20% respecto a Ahsoka. Y The Acolyte fue cancelada tras una sola temporada pese a tener un 91% de críticas positivas en Rotten Tomatoes. La crítica le dio la razón. El público le dio la espalda.

Con ese contexto, Disney decide dar el salto al cine con el activo más rentable que le queda: el dúo formado por Din Djarin y Grogu, dos personajes que pertenecen a la temporada 1 de The Mandalorian, la única que conectó con el público de masas. Sobre el papel, la jugada es razonable. Sobre los datos, está provocando justo lo contrario de lo esperado.

Por qué una serie no se convierte en película solo por inflar el presupuesto

Aquí está el meollo. Mandalorian y Grogu dura 132 minutos. Es la película más corta de Star Wars desde la animada The Clone Wars de 2008 y apenas un minuto más larga que Rogue One. La narrativa, según se ha podido ver en los teasers y en los pases IMAX adelantados, mantiene el tono episódico de la serie: misión semanal, cazarrecompensas, padre adoptivo, niño con poderes.

Eso no es cine evento. Eso es un capítulo extralargo en una sala con butacas.

Y aquí Disney tropieza con el mismo problema que llevó a Marvel a cancelar Kang Dynasty y reorganizar toda su Fase 6 sobre la marcha. La premisa de que una historia que el público consume gratis (o casi) en su sofá puede traducirse en un viaje al cine pagando entrada, palomitas y aparcamiento es una premisa que el espectador ya no está validando. No solo en Star Wars. Sucede igual con Marvel. Sucede con franquicias de comedia. Sucede con cualquier producto en el que la barrera entre formato pequeño y formato grande se ha disuelto.

El test no es si Mandalorian y Grogu es buena o mala película. Probablemente sea decente, dirigida por uno de los responsables de Iron Man. El test es si el público que vio gratis tres temporadas en su casa está dispuesto a pagar por ver una cuarta entrega en pantalla grande. Y los datos, hasta ahora, dicen que no.

‘The Mandalorian’

Lo que se juegan Disney y los exhibidores españoles el 22 de mayo

En España, los grandes exhibidores han hecho la apuesta. Cinesa, Kinépolis, Yelmo y Ocine han desplegado promociones, formatos premium (IMAX, Dolby, ScreenX, 4D) y materiales de coleccionista. La razón es industrial: mayo necesita un blockbuster. La cartelera lleva días dependiendo de la inercia de Torrente Presidente, El diablo viste de Prada 2 lidera la taquilla pero su recorrido es limitado, y la coincidencia con la ausencia de RTVE en Eurovisión deja la noche del 16 de mayo sin la competencia televisiva que tradicionalmente saca espectadores de las salas. Mandalorian y Grogu debería capitalizar todo eso.

Si no lo hace, las consecuencias van mucho más allá de un mal fin de semana. La estrategia post-Skywalker de Lucasfilm contemplaba una vuelta gradual al cine con varias películas previstas para 2027 y 2028, entre ellas Starfighter con Ryan Gosling, el regreso de Rey con Daisy Ridley y un proyecto sobre los inicios mandalorianos. Un fracaso aquí obligaría a replantear todo el calendario. Y a Disney le costaría defender ante sus accionistas que sigue invirtiendo cientos de millones en una franquicia que no ha vuelto a brillar en cines desde El despertar de la Fuerza en 2015.

La paradoja es esta: The Mandalorian salvó a Star Wars cuando la trilogía de secuelas la dejó tocada. Pero salvarla en streaming era una cosa. Trasladar esa salvación al cine, otra muy distinta. Lo que descubriremos el 22 de mayo no es solo si Din Djarin y Grogu llenan salas. Es si Star Wars, tal y como Disney la ha construido en los últimos siete años, todavía sabe ser cine.

Las claves

  • El dato. Las previsiones de taquilla en Estados Unidos han caído de 80 a 65 millones de dólares para el primer fin de semana, lo que supondría el peor estreno de Star Wars en la era Disney, por debajo incluso de Solo.
  • Por qué importa. No es un problema puntual de marketing ni un caso aislado de fan fatigue: revela una tensión estructural entre franquicias nacidas en streaming y su intento de convertirse en evento cinematográfico.
  • Qué aporta esta lectura. Conecta el caso Mandalorian con las cancelaciones de The Acolyte y Skeleton Crew, la caída del 9% de demanda de Star Wars en Disney+ y los reajustes paralelos en Marvel tras Kang Dynasty.
  • Qué viene después. Si la cifra se confirma, Lucasfilm tendrá que replantear su hoja de ruta de Star Wars en cines hasta 2028 y Disney revisar la rentabilidad real de las franquicias que sostiene en streaming.

Redactora de ActualTV especializada en televisión.

María López

Redactora de ActualTV especializada en televisión.