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Madrid presume de capital del musical, pero casi todos sus grandes títulos vienen de fuera: el negocio pendiente de crear aquí

Madrid estrena una temporada récord de musicales, pero siete de sus ocho grandes títulos vienen de fuera. El reto pendiente está en crear y exportar desde aquí.

Madrid abrirá septiembre con una cartelera capaz de sostener una comparación que hace no demasiado tiempo habría parecido exagerada. Ocho grandes musicales coincidirán durante el tramo fuerte del otoño, miles de butacas saldrán cada semana al mercado y varias de las principales compañías internacionales del sector tienen ya intereses directos en la ciudad. Madrid ha aprendido a producir musicales a gran escala. Otra cosa es crearlos.

Basta mirar los nombres de la nueva temporada. El Rey León, Los Miserables, SIX, La Familia Addams, Wicked, We Will Rock You y Querido Evan Hansen tienen algo en común más allá de sus presupuestos: los siete nacen de musicales, personajes, catálogos o propiedades intelectuales desarrollados fuera de España. El octavo gran título de esa concentración otoñal rompe el patrón. El alma al aire, construido a partir de las canciones de Alejandro Sanz, tendrá su estreno mundial en Madrid el 1 de octubre.

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No es una diferencia menor. La capital ha demostrado que puede adaptar Broadway y el West End, levantar repartos competitivos, llenar teatros y convertir una entrada en producto turístico. El siguiente negocio consiste en conseguir que algún día ocurra el viaje contrario: que una historia desarrollada en Madrid sea la que compre Londres, Hamburgo, Ciudad de México o Nueva York.

Madrid ha aprendido a importar a gran escala

La temporada que comienza supone una auténtica prueba de estrés para el crecimiento de los musicales madrileños. Durante varios días de octubre habrá ocho grandes producciones comercializando entradas simultáneamente, aunque no todas ofrezcan función cada noche.

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La dimensión alcanzada explica por qué importar grandes títulos tiene sentido. El riesgo creativo ya ha sido probado en otro mercado. Wicked no necesita demostrar que existe público para su historia. Los Miserables lleva cuatro décadas haciéndolo. SIX llega con una comunidad internacional previa y El Rey León ha convertido precisamente esa combinación entre marca global y ejecución local en una máquina excepcionalmente resistente.

Stage Entertainment ofrece una medida del tamaño adquirido por ese modelo. La compañía asegura que ha llevado a 20 millones de espectadores a sus musicales en España y que actualmente vende más de un millón de entradas al año. Solo El Rey León ha superado los siete millones de espectadores desde su llegada a Madrid en 2011.

Importar, además, no significa copiar. Adaptar uno de estos espectáculos requiere traducción, reparto, músicos, técnicos, talleres, marketing y, según el título, recrear estándares creativos muy precisos. España ha desarrollado todo ese tejido profesional. Pero el activo original, el musical que puede licenciarse repetidamente a otros territorios, se ha concebido normalmente fuera.

Wicked El Musical
Wicked El Musical

El alma al aire cambia una palabra importante: desarrollar

Por eso resulta especialmente revelador cómo presenta Stage su principal novedad de este otoño. La compañía define El alma al aire como “el primer proyecto desarrollado por completo en nuestro país” de su historia española. Tendrá libreto de Álvaro Tato, canciones de Alejandro Sanz y estreno mundial en el Teatro Ocaso Coliseum.

La compañía que ha construido buena parte de su negocio trayendo a España títulos nacidos en otros mercados está probando ahora qué ocurre cuando participa desde el origen.

Eso cambia la naturaleza del riesgo. Con una licencia internacional existe un historial previo de público, crítica y funcionamiento escénico. Crear un musical implica invertir antes de saber si existe ese producto. Hay que desarrollar un libreto, probar materiales, construir dramaturgia alrededor de las canciones, organizar talleres y descubrir durante el proceso si aquello que funciona sobre el papel aguanta dos horas delante de un patio de butacas.

También cambia la recompensa potencial. Si se crea un título con recorrido internacional, su vida comercial puede continuar mucho después de abandonar el teatro en el que nació. Producciones, adaptaciones y licencias en otros territorios convierten la creación en un activo susceptible de viajar.

El alma al aire tampoco parte de cero, por supuesto. Alejandro Sanz aporta uno de los catálogos musicales más reconocibles en español. Esa ventaja explica precisamente por qué el experimento resulta interesante: Stage está reduciendo parte del riesgo comercial mientras asume por primera vez el riesgo de desarrollar aquí la estructura teatral completa.

España ya tiene pruebas de que el viaje contrario es posible

Sería injusto presentar la creación española como un territorio vacío. Existe otra parte de la industria que lleva tiempo intentando construir repertorio propio.

Iván Macías y Félix Amador son quizá el ejemplo más evidente. Tras desarrollar en España proyectos como El médico, El tiempo entre costuras o Los pilares de la tierra, los dos creadores han dado ahora un paso deliberadamente internacional. Este agosto se ha conocido su participación en Impulse Scena, una plataforma que busca conectar producción europea y estadounidense. Su proyecto Carmen, a New York Story tendrá una primera parada en Brno antes de continuar su desarrollo con Nueva York en el horizonte.

Es una señal pequeña frente al volumen de importación, pero importante. Exportar un musical no exige necesariamente haber creado también la novela, el personaje o la historia que lo inspira. El negocio puede estar en poseer y desarrollar la adaptación teatral, la música, el libreto y el modelo de producción que después viaja.

Ahí aparece una oportunidad especialmente interesante para España. El país tiene autores, catálogos musicales, novelas, películas y personajes reconocibles en todo el mundo. También dispone ya de equipos capaces de levantar superproducciones. Lo que todavía no existe en una escala comparable es una cartera continua de musicales nacidos aquí que puedan convertirse en producto internacional.

Ser capital del musical también debería significar fabricar musicales

La temporada 2026-2027 demuestra que el mercado madrileño ha superado una primera etapa. Ya no necesita convencer a nadie de que existe público. La discusión está en cuánto puede crecer, qué producciones sobrevivirán a una cartelera cada vez más competitiva y qué empresas acabarán concentrando el mercado.

Pero precisamente esa madurez permite plantear una pregunta más ambiciosa.

Broadway y el West End no son referencias mundiales únicamente porque concentren teatros o turistas. También lo son porque funcionan como fábricas de propiedad intelectual teatral. Los espectáculos se desarrollan allí, se prueban, fracasan o triunfan y, cuando aparece uno con capacidad internacional, comienza otra parte del negocio.

Madrid ha aprendido con bastante éxito el último tramo de esa cadena. Recibe títulos, los adapta al castellano y consigue que algunos permanezcan durante años. Ahora tiene que comprobar si puede dominar también el primero.

Que El alma al aire funcione o no será, por supuesto, la primera pregunta de cualquier productor cuando empiecen las funciones. Pero hay otra que tardará bastante más en responderse: si dentro de cinco años veremos aquel musical que nació en el Ocaso Coliseum anunciado en una marquesina fuera de España.

Si eso empieza a ocurrir con regularidad, Madrid podrá añadir una palabra bastante más valiosa a su condición de capital del musical: exportadora.

Antonio Sánchez
Antonio Sánchezhttps://actualtv.es/author/asanchez/

Periodista especializado en televisión y entretenimiento digital, con experiencia en la cobertura de actualidad audiovisual, análisis de contenidos y seguimiento del sector cultural. Graduado en Periodismo y Economía por la Universidad Complutense de Madrid.

Ha trabajado como periodista en distintas secciones de algunos de los principales medios de comunicación de España, lo que le ha permitido desarrollar una visión amplia del panorama mediático y consolidar su interés por la información cultural y el entretenimiento.

En ActualTV se encarga de la cobertura relacionada con televisión, plataformas digitales y tendencias del entretenimiento audiovisual.

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