Chiquito de la Calzada fue un fenómeno televisivo tan reconocible que su vida corre el riesgo de resumirse en cuatro palabras inventadas y una manera imposible de andar. La miniserie Chiquito el Grande, que RTVE prepara para 2027, propone otra entrada: contar las décadas en las que Gregorio Sánchez Fernández todavía no era el personaje que toda España conocía. El reto no consiste en imitar los chistes, sino en explicar de dónde salió una forma de hacer humor que llegó al gran público después de los 60 años.
El proyecto no es nuevo: RTVE lo presentó el 30 de julio, cuando comenzó el rodaje. La novedad de este 18 de octubre es el relato del rodaje ya concluido que publica EL PAÍS: ocho semanas de trabajo en Andalucía, el peso de Pepita en la historia y una reconstrucción que viaja de la posguerra al éxito televisivo. No hay una fecha concreta de estreno anunciada dentro de 2027.
El Chiquito anterior a «Genio y figura»
La mayoría de los espectadores recuerda su irrupción televisiva en 1994. Sin embargo, antes de aquel momento hubo un niño que cantaba para contribuir a la economía familiar, una juventud marcada por la posguerra y una carrera de cantaor flamenco en escenarios muy alejados del plató. Chiquito el Grande plantea precisamente ese desfase entre la edad del artista y la edad de su fama.
Alfonso Sánchez interpreta a Gregorio Sánchez Fernández y, además, comparte la dirección con Jacobo Martos. También participa en el guion y la producción. Esa acumulación de responsabilidades no garantiza una biografía mejor, pero sí indica que la interpretación no se ha concebido como una simple caracterización encargada a un actor famoso. La ficción quiere conectar los años de aprendizaje con el personaje que terminó inventando un vocabulario popular.
La estructura anunciada es de dos episodios de 90 minutos. Son tres horas para recorrer más de seis décadas, de modo que la selección de acontecimientos será tan importante como el parecido físico. Una serie así necesita decidir qué episodios explican una personalidad y cuáles serían únicamente un desfile de anécdotas reconocibles.
Pepita no aparece como un personaje secundario
Inma Cuevas interpreta a Pepita, la esposa de Chiquito. La información conocida sobre la miniserie sitúa su relación en el centro del relato. Es una decisión con consecuencias narrativas: el espectador no verá solamente la transformación de un cantaor en estrella de televisión, sino la continuidad de una pareja a través de épocas de escasez, viajes y popularidad.
La apuesta también permite escapar de un problema habitual de las biografías de cómicos: reproducir los momentos en los que todo el mundo se rió, sin explicar qué ocurría cuando se apagaban los focos. En este caso, la vida cotidiana y el vínculo con Pepita pueden dar unidad a décadas que, de otro modo, parecerían capítulos separados.
El reparto anunciado incluye a Alberto López, Carlos Bardem, Jesús Carmona, Antonio Dechent, Carmen Avilés, Joaquín Núñez, Mari Paz Sayago y Leonor Lavado. RTVE ha confirmado que la producción recrea localizaciones de Málaga, los tablaos de Torremolinos y el ambiente televisivo de los noventa.
La dificultad de reconstruir Andalucía sin convertirla en decorado
La miniserie se ha rodado en Málaga y Sevilla, además de utilizar el centro de producción de RTVE en Andalucía. Según el reportaje publicado este domingo, el equipo trabajó en unas 70 localizaciones, con un reparto de alrededor de 50 intérpretes. Son cifras de producción comunicadas por sus responsables, no datos de audiencia ni indicadores de éxito futuro.
Recrear la Costa del Sol de varias décadas atrás exige algo más que coches antiguos y vestuario. Hay que encontrar espacios que todavía permitan imaginar el paisaje de los tablaos y la vida popular anterior al turismo masivo. El reto visual es importante porque la Andalucía en la que se formó Chiquito no es idéntica a la que quedó asociada a su personaje televisivo.
La elección de un equipo mayoritariamente andaluz, destacada por RTVE, encaja con esa intención de arraigar la historia en un territorio concreto. Pero el resultado dependerá de lo que muestre la pantalla: los anuncios de rodaje permiten conocer el propósito, no certificar todavía su eficacia dramática.
Una biografía distinta del documental y del homenaje
Chiquito ya ha sido objeto de programas retrospectivos y documentales. ActualTV, por ejemplo, informó sobre el documental que recupera el conflicto televisivo alrededor de «El otro Chiquito». Aquella historia examina un episodio concreto de su legado mediático. La nueva ficción de RTVE persigue otra cosa: construir un personaje dramático que pueda interesar incluso a quien no vivió su explosión de popularidad.
Hay una tensión especialmente interesante. Las expresiones de Chiquito sobreviven como clips, imitaciones y referencias digitales; una miniserie de tres horas necesita que el espectador permanezca cuando todavía no han aparecido esos chistes. Si funciona, su gran descubrimiento será que el personaje que parecía nacer de repente en televisión llevaba décadas preparándose.
Por ahora están confirmados el formato, el reparto principal, los responsables y el horizonte de estreno de 2027. No se ha anunciado día de emisión ni consta un tráiler oficial de la ficción. Conviene distinguir la expectativa de ver a Alfonso Sánchez convertido en Chiquito de la evaluación de una serie que todavía no ha podido ver el público.




