La casa del dragón 3×05: la serie sigue frenando el ritmo y le falta acción

La tercera temporada de La casa del dragón ha llegado a su ecuador con una sensación agridulce. El episodio 3×05, disponible en HBO Max desde el 20 de julio, confirma lo que muchos espectadores temían: la serie vuelve a pisar el freno cuando más necesita acelerar. Escrito por Phillippa Goslett y dirigido por Nina López-Corrado, este capítulo se sumerge en las intrigas palaciegas y los movimientos de tablero, pero deja en el aire la promesa de fuego y sangre que el tráiler de mitad de temporada había insinuado.

Un tablero sin dragones

El episodio se estructura en varios frentes que apenas avanzan. En el norte, las tropas de Cregan Stark cruzan el Tridente mientras el ejército de Criston Cole sufre una penosa marcha a pie tras perder sus caballos. En Harrenhal, Aemond Targaryen sigue atrapado en un bucle de pesadillas y visiones, una trama que recuerda peligrosamente al periplo de Daemon en la temporada anterior. Mientras, en Desembarco del Rey, Rhaenyra lidia con disturbios, cadáveres destripados y un consejo que cuestiona su autoridad.

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El gran ausente vuelve a ser el elemento que define la franquicia: los dragones. Salvo alguna mención a Vhagar y la búsqueda infructuosa de Baela y Addam, las criaturas aladas brillan por su ausencia. La serie parece empeñada en estirar la guerra de desgaste sin ofrecer la catarsis visual que los fans esperan tras varios episodios de preparación.

Personajes a la deriva

Uno de los puntos más frustrantes es la evolución de Rhaenyra y Alicent, las dos grandes estrategas del conflicto. Ambas toman decisiones reactivas, sin la visión a largo plazo que cabría esperar de sus roles. Rhaenyra se muestra abrumada, incapaz de imponer su voluntad, mientras que Alicent trama una huida con Helaena que acaba en un pasadizo tapiado, una metáfora perfecta de su situación narrativa.

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La subtrama de Helaena y su embarazo forzado por la pócima abortiva añade una capa de drama, pero se resuelve de forma anticlimática cuando Mysaria descubre el engaño. La escena en la que Alicent intenta comprar su silencio con promesas de favor futuro resulta más teatral que efectiva, y diluye la tensión que debería generar un secreto de ese calibre.

Harrenhal, el agujero negro de la trama

La fortaleza maldita se ha convertido en un lastre para el ritmo de la temporada. Las visiones de Aemond, los soldados que acuden a por él y las intervenciones de Alys Ríos no hacen más que repetir un esquema ya visto. La secuencia en la que Aemond masacra a los recién llegados con su espada, aunque visualmente potente, llega tarde y no compensa la sensación de estancamiento.

El regreso de Joffrey por la puerta de atrás y la declaración de Daeron como rey en la clandestinidad son giros que deberían tener peso, pero se presentan de forma tan apresurada que apenas impactan. La moneda con el rostro de Daeron, símbolo de la resistencia verde, se introduce sin el desarrollo necesario para que el espectador la sienta como una amenaza real.

La promesa incumplida de la Danza de Dragones

La temporada 3 arrancó con fuerza, encadenando tres episodios que prometían un conflicto a gran escala. Sin embargo, desde el cuarto capítulo, la serie ha optado por una pausa que se antoja excesiva. El episodio 3×05 es el más flojo hasta la fecha, no por falta de calidad técnica, sino por una narrativa que se demora en exceso y descuida las líneas argumentales más interesantes.

La historia de Meria Martell, el sapo amarillo de Dorne, que Ormund relata a Daeron, es un recordatorio del rico universo de Poniente, pero se siente como un parche para rellenar metraje. La partida de Cyvasse entre ambos y la lección sobre no disculparse por vencer son destellos de buen guion que no logran levantar un conjunto deslavazado.

El clímax del episodio, con Criston Cole arengando a sus tropas para una carga casi suicida y la imagen de los capas doradas destripados con el mensaje “Festín para los traidores”, apunta hacia una escalada de violencia que, de nuevo, se pospone. La serie necesita urgentemente que las batallas prometidas estallen de una vez, porque la paciencia del público no es infinita.

Con solo tres episodios por delante, La casa del dragón está obligada a recuperar el pulso. La Danza de Dragones merece un desenlace a la altura de su leyenda, y los espectadores, menos dilaciones y más fuego.

María López es redactora de ActualTV especializada en televisión, cine, series y cultura audiovisual. Licenciada en Periodismo y Comunicación Audiovisual por la Universidad Complutense de Madrid, ha desarrollado su trayectoria en medios españoles cubriendo actualidad televisiva, estrenos, programación, industria audiovisual y contenidos de entretenimiento.

En ActualTV escribe sobre televisión, cine, plataformas de streaming y cultura pop, con enfoque en España y en la forma en que los nuevos formatos audiovisuales conectan con las audiencias.

María López

María López es redactora de ActualTV especializada en televisión, cine, series y cultura audiovisual. Licenciada en Periodismo y Comunicación Audiovisual por la Universidad Complutense de Madrid, ha desarrollado su trayectoria en medios españoles cubriendo actualidad televisiva, estrenos, programación, industria audiovisual y contenidos de entretenimiento. En ActualTV escribe sobre televisión, cine, plataformas de streaming y cultura pop, con enfoque en España y en la forma en que los nuevos formatos audiovisuales conectan con las audiencias.