‘Oasis’ ya está en Netflix: la nueva serie española rodada en Tenerife que mezcla ‘The White Lotus’ con ‘Élite’
Hay una paradoja que el verano repite año tras año: los mejores destinos son aquellos en los que más difícil resulta desconectar. Oasis, la nueva serie original española de Netflix, lo convierte en premisa literal: un resort de lujo en Tenerife donde nadie puede irse cuando una joven desaparece sin dejar rastro. La propuesta lleva meses generando expectativa —ya os hablamos de ella antes de su estreno— y ayer llegó por fin a la plataforma con sus ocho episodios de una vez. La pregunta ahora no es si tiene ambición, sino si está a la altura de ella.
Un resort de lujo que entra por los ojos
Bambú Producciones ha rodado Oasis íntegramente en Tenerife y se nota: la serie tiene una fotografía espléndida que convierte cada plano en un anuncio del destino más deseable del verano español. El complejo vacacional es exuberante, exclusivo, y perfectamente construido como símbolo de una clase social que vive en una burbuja de privilegios. Cuando la policía cierra el perímetro y obliga a huéspedes y personal a convivir bajo sospecha mutua, la serie activa su mejor motor dramático: el choque de clases en un espacio donde el dinero deja de funcionar como escudo.
Ana Garcés (conocida por La Promesa) lidera un reparto coral junto a Tomy Aguilera y Victoria Kantch con suficiente magnetismo para sostener los ocho capítulos. La química entre personajes funciona, las dinámicas de poder entre los que pagan y los que sirven resultan creíbles, y la premisa del misterio —¿quién está detrás de la desaparición y por qué nadie es lo que parece?— tiene gancho suficiente para seguir dando al play.
La trampa de querer ser demasiadas cosas a la vez
El problema de Oasis no está en lo que hace, sino en lo que promete. La serie quiere ser el The White Lotus español —sátira de clase, belleza visual, personajes que se pudren bajo el bronceado— y al mismo tiempo heredera adulta de Élite. Son dos series excelentes en lo suyo, pero combinadas en proporciones iguales se neutralizan. El resultado es una propuesta que entretiene sin llegar a fascinar: demasiado contenida para ser adictiva como thriller, demasiado superficial para decir algo con peso sobre la desigualdad que pone en escena.
Los primeros episodios establecen bien el tablero. El problema llega en el tramo central, donde el ritmo decae y las subtramas se multiplican sin añadir tensión real. La resolución concentra demasiadas revelaciones en los capítulos finales con algo de precipitado que deja un regusto de oportunidad desaprovechada. Con más mordiente y un guion dispuesto a incomodar, Oasis podría haber sido el fenómeno veraniego que Netflix necesita en este tramo del año.
¿Vale la pena verla?
Sí, con matices. Oasis es una buena serie de verano: visualmente impecable, con un reparto solvente y un misterio que engancha lo suficiente para acabarla en un fin de semana. No es la obra que Bambú necesitaba para dar un salto definitivo en el panorama del thriller de autor, pero sí es producto de calidad que llenará perfectamente esas tardes veraniegas en las que uno quiere algo con más sustancia que una comedia romántica y menos exigencia que un drama de prestigio. Bambú Producciones demuestra oficio; falta solo el riesgo.
Las claves
- Estreno el 19 de junio en Netflix con los 8 episodios disponibles de golpe, producida por Bambú Producciones (Ramón Campos, Jon de la Cuesta) y rodada íntegramente en Tenerife.
- El reparto lo encabeza Ana Garcés junto a Tomy Aguilera y Victoria Kantch en una historia sobre una desaparición en el resort más exclusivo de España.
- Mezcla el lujo visual y el choque de clases de The White Lotus con la fórmula de misterio juvenil de Élite, con resultados entretenidos aunque sin la profundidad de sus referencias.
- Una de las apuestas españolas más sólidas de Netflix para el verano 2026, aunque el misterio central podría haberse resuelto con más audacia narrativa.

Redactora de ActualTV especializada en televisión.
