Hay castings que se pierden por falta de talento y otros que se recuerdan precisamente por no haber llegado preparado. Nick Jonas pertenece a la segunda categoría: el cantante ha contado que optó al papel de Kristoff en Frozen: El reino del hielo, pero su audición fue tan desastrosa que la oportunidad terminó en manos de Jonathan Groff.
La revelación se produjo durante una conversación con Kristen Bell, Idina Menzel y Josh Gad, las voces originales de Anna, Elsa y Olaf, respectivamente. El encuentro tuvo lugar en el podcast de los Jonas Brothers, en el contexto de una edición especial relacionada con D23, y sirvió para recuperar una historia que hasta ahora pertenecía a ese territorio de los “qué habría pasado si”.
Nick Jonas llegó al casting sin saber qué iba a cantar
Jonas explicó que acudió a la prueba con la intención de conseguir el papel de Kristoff, el montañero que acompaña a Anna durante buena parte de la aventura. El problema apareció en cuanto el equipo de casting le preguntó qué canción había preparado para la audición.
La respuesta del intérprete fue tan sincera como poco conveniente: no sabía qué iba a cantar. Tampoco llevaba una partitura ni había recibido, según su propio relato, instrucciones claras sobre el material que debía preparar. En lugar de llegar con una propuesta lista, tuvo que pedir que le ayudasen a escoger algo sobre la marcha.
“Fui a por el papel de Kristoff”, explicó Jonas durante la charla. Después reconoció que la prueba “fue un desastre” y que resultó “horrible”. La anécdota, contada años después y con evidente sentido del humor, muestra hasta qué punto una audición puede decidirse en unos minutos, incluso cuando el candidato ya tiene experiencia frente a las cámaras y sobre los escenarios.
El papel acabó en manos de Jonathan Groff
Kristoff no es un personaje basado únicamente en la interpretación dramática. En Frozen, el papel también exige una combinación de actuación, comedia y trabajo musical, algo especialmente importante en una película de Disney construida alrededor de canciones como “Let It Go”, “For the First Time in Forever” o “In Summer”.
Finalmente, Jonathan Groff puso voz a Kristoff tanto en la película de 2013 como en su continuación. Su versión convirtió al personaje en una pieza esencial del equilibrio entre la aventura de Anna, la solemnidad de Elsa y el humor de Olaf. También permitió que Kristoff tuviera uno de los momentos musicales más recordados de la saga: la disparatada “Lost in the Woods”.
Durante la conversación, Kristen Bell no dejó pasar la ocasión para bromear con Jonas y apuntar que, dadas las circunstancias, quizá no deberían haberle concedido el papel. La pulla fue recibida dentro del tono distendido del encuentro, pero resume bien lo difícil que habría sido imaginar la película con otra voz para Kristoff después del trabajo de Groff.
Un universo alternativo para Frozen
La posibilidad de que Nick Jonas hubiera interpretado a Kristoff resulta llamativa por varias razones. Por un lado, el cantante ya estaba familiarizado con los proyectos juveniles de Disney y con la actuación musical. Por otro, su presencia habría conectado Frozen con una generación de espectadores que le conocía principalmente por los Jonas Brothers y por sus trabajos en producciones asociadas a la compañía.
Sin embargo, el casting no se resuelve solo con popularidad. La elección de una voz para una película de animación depende de la química con el resto del reparto, del registro vocal y de la capacidad para transmitir personalidad sin apoyarse en la imagen del intérprete. La prueba de Jonas demuestra que el reconocimiento público puede abrir la puerta de una audición, pero no sustituye a la preparación necesaria para cruzarla.
El caso también pone de relieve una diferencia importante entre protagonizar un proyecto de acción real y participar en una película animada. En este último formato, la voz debe sostener por sí sola la emoción, el ritmo de los diálogos y la identidad del personaje. En una audición musical, además, el intérprete necesita llegar con una idea muy clara de cómo quiere presentar su candidatura.
La historia no cambia el lugar de Frozen en Disney
Frozen: El reino del hielo se estrenó en 2013 y se convirtió en uno de los grandes fenómenos de la animación de Disney de este siglo. La película puso en el centro la relación entre Anna y Elsa, mientras que Kristoff funcionaba como aliado, contrapunto cómico y figura de apoyo dentro del viaje de la protagonista.
Eso hace que la anécdota de Jonas sea más curiosa que trascendental: no modifica la historia de la saga ni cuestiona la elección final, pero sí permite asomarse a una fase del proceso creativo que normalmente permanece oculta. Antes de que una película llegue a las salas, sus personajes pasan por distintas voces, pruebas y combinaciones que rara vez llegan al público.
Jonas, además, puede contar el episodio con distancia porque su carrera no quedó definida por aquella oportunidad perdida. Su trayectoria combina la música con distintos trabajos como actor y continúa vinculada al universo de Disney a través de Camp Rock 3, mencionada en el propio contexto de la conversación. Aun así, siempre quedará la duda de cómo habría sonado Kristoff con su voz.
La respuesta real la conocemos desde hace años: fue Jonathan Groff quien terminó dando al personaje su tono, sus canciones y buena parte de su encanto. Nick Jonas solo necesitó unos minutos de audición para descubrir que, en Disney, incluso una estrella acostumbrada a los escenarios tiene que llegar con los deberes hechos.




