Islandia se encamina a mantenerse fuera de Eurovisión 2027 si Israel participa en el certamen. Seis de los nueve miembros de la junta directiva de la radiotelevisión pública islandesa, RÚV, han solicitado a su director general que comunique a la Unión Europea de Radiodifusión (UER) la negativa del país a competir en la próxima edición bajo esas condiciones.
La propuesta no equivale todavía a una retirada formal, pero confirma que la posición adoptada por Islandia tras el boicot de 2025 sigue vigente. El festival está previsto en Burgas (Bulgaria), del 11 al 15 de mayo de 2027, en un contexto marcado por las decisiones enfrentadas de varias televisiones públicas europeas.
Una mayoría de la junta pide mantener la retirada
La iniciativa salió adelante después de una reunión de la junta directiva de RÚV celebrada el 30 de septiembre. La mayoría de sus integrantes considera que la corporación debe trasladar a la UER que Islandia no participará mientras Israel continúe incluido entre los países participantes.
El movimiento da continuidad a un documento aprobado por la dirección de RÚV en noviembre del año anterior, en el que se reclamaba la exclusión de Israel del concurso. Según la posición expresada por la emisora, la UER no ha ofrecido hasta ahora una respuesta sustantiva que haya cambiado las circunstancias analizadas por el órgano de gobierno islandés.
El presidente de la junta, Stefán Jón Hafstein, ha señalado que la postura de la cadena no ha variado. La clave, por tanto, no está en una nueva decisión sobre el conflicto, sino en la voluntad de mantener una línea institucional que ya había condicionado la presencia de Islandia en el festival.
La decisión todavía debe completar su recorrido
La petición de seis miembros de la junta marca una dirección política clara, pero el proceso aún debe materializarse. El director general de RÚV tendría que notificar oficialmente la postura a la UER, el organismo responsable de coordinar el concurso y de gestionar su marco de participación.
Esta diferencia entre una propuesta interna y una retirada comunicada oficialmente es importante. Hasta que RÚV no complete ese trámite, Islandia no puede considerarse formalmente fuera de Eurovisión 2027, aunque el respaldo obtenido por la iniciativa deja poco margen para interpretar que la emisora esté preparando un regreso normal al certamen.
La situación también puede evolucionar en función de la composición definitiva de la lista de participantes y de las decisiones que adopten otras televisiones públicas. La presencia de Israel es la condición que activa la negativa islandesa; si ese elemento cambia, el escenario planteado por la junta podría requerir una nueva valoración.
Un mapa europeo dividido ante Eurovisión 2027
Islandia no sería el único país que mantiene una posición de rechazo. Irlanda ya ha confirmado que no competirá en Eurovisión 2027 y tampoco emitirá el festival, al considerar que siguen vigentes las circunstancias humanitarias que motivaron su decisión anterior.
La postura irlandesa va más allá de no enviar una candidatura. Al renunciar también a la retransmisión, la televisión pública RTÉ convierte su decisión en un gesto institucional completo, con efectos tanto sobre la participación del país como sobre la relación del público irlandés con la cita televisiva.
El caso de Países Bajos muestra, en cambio, que el panorama no está cerrado. El país ha decidido acudir a la edición de 2027 después de haber contemplado su ausencia. La participación cambiará además de estructura interna: NPO asumirá la candidatura neerlandesa, mientras NOS se encargará de la retransmisión de las semifinales y la final.
La diferencia entre ambos casos revela que las televisiones no están actuando con un frente común. Algunas mantienen el boicot como respuesta política y humanitaria; otras han optado por continuar en el concurso, aunque introduzcan cambios en la organización de su representación.
España aún no ha cerrado su decisión
La posición española sigue pendiente de su confirmación definitiva. El presidente de RTVE, José Pablo López, afirmó el 22 de septiembre que la Corporación mantiene su intención de no participar en Eurovisión 2027, una postura que todavía debe pasar por el Consejo de Administración.
La cuestión se abordará previsiblemente a mediados de octubre, por lo que España aún no figura en el mismo nivel de certeza que Irlanda. La declaración del presidente de RTVE fija la orientación actual del ente público, pero el órgano de gobierno debe completar el procedimiento para convertirla en una decisión oficial.
Para el festival, la posición española tiene un peso especial por la pertenencia de RTVE al llamado Big Five, el grupo de grandes contribuyentes de la UER que accede directamente a la final junto con el país anfitrión. Una eventual ausencia no afectaría solo a la candidatura española: también reduciría la presencia de uno de los mercados principales del concurso y modificaría la lectura política de la lista final.
La UER afronta otra edición con decisiones sensibles
La controversia no se limita al número de países que estarán sobre el escenario. También afecta a la autoridad de la UER para mantener un formato común mientras varias radiotelevisiones públicas cuestionan la presencia de uno de sus participantes.
El caso islandés vuelve a colocar en primer plano una tensión que Eurovisión arrastra desde 2025: el festival intenta preservar su carácter de competición musical, mientras algunos de sus miembros entienden que la participación de Israel no puede separarse de la situación humanitaria en Gaza.
Para RÚV, la próxima decisión no será simplemente escoger una canción o renunciar a una semifinal. La junta está planteando si la televisión pública debe seguir vinculada a un evento cuya composición considera incompatible con la posición que ha defendido hasta ahora.
La fotografía definitiva de Eurovisión 2027 dependerá de los próximos movimientos de la UER, de la formalización de la retirada islandesa y de la votación que debe afrontar RTVE. Por ahora, Islandia vuelve a situarse en el grupo de países que condicionan su participación a la ausencia de Israel, mientras Países Bajos confirma su regreso y España mantiene abierta una decisión que puede resultar determinante.




