‘Huida a medianoche’ no es la película que suele aparecer primero cuando se repasa la carrera de Robert De Niro, pero sí una de las que mejor demuestra la amplitud de su registro. La comedia de acción dirigida por Martin Brest en 1988 cuenta con tres admiradores de peso: Leonardo DiCaprio, Matt Damon y Ben Affleck.
El reconocimiento de estas tres estrellas ayuda a recuperar un título que no depende únicamente de la nostalgia. Su mayor atractivo sigue estando en la relación entre el cazarrecompensas Jack Walsh y el contable Jonathan Mardukas, dos personajes obligados a recorrer Estados Unidos juntos mientras intentan escapar de varias amenazas.
Una persecución que funciona como duelo de personajes
La premisa es sencilla: Walsh debe trasladar a Mardukas desde Nueva York hasta Los Ángeles después de que este haya robado 15 millones de dólares a un jefe mafioso y haya entregado el dinero a la beneficencia. El problema es que el fugitivo no quiere subir a un avión, lo que obliga a convertir el encargo en un viaje mucho más largo y complicado.
La película incorpora al FBI, a la mafia y a otros cazarrecompensas, pero no deja que la acción se coma a sus protagonistas. Cada desplazamiento sirve para aumentar la fricción entre ambos y para modificar, poco a poco, la percepción que tienen el uno del otro.
Ahí está una de las claves de su resistencia. De Niro interpreta a Walsh desde la sequedad y el cansancio, como un profesional que quiere terminar el trabajo cuanto antes, mientras que Charles Grodin construye a Mardukas desde la incomodidad, la ironía y una resistencia constante a comportarse como el pasajero dócil que necesita su perseguidor.
El humor nace de la seriedad de Robert De Niro
La comicidad de ‘Huida a medianoche’ no depende de que De Niro abandone por completo la imagen asociada a sus papeles más intensos. Al contrario: la película aprovecha su gesto grave, su manera de hablar y su actitud de hombre permanentemente al límite para colocarle en situaciones cada vez más absurdas.
Walsh puede enfrentarse a una persecución o a un peligro con la misma concentración con la que intentaría resolver un asunto criminal. Esa seriedad funciona como contraste frente a Mardukas y permite que el humor aparezca sin convertir al personaje en una caricatura.
La pareja protagonista tampoco se apoya en una transformación repentina. La confianza surge de forma gradual, a través de discusiones, pequeñas concesiones y momentos en los que ambos comprenden que necesitan las habilidades del otro. El viaje es, por tanto, algo más que el trayecto entre dos ciudades: es el mecanismo que obliga a dos desconocidos a reajustar sus prioridades.
Por qué la película ha ganado una segunda vida
Martin Brest ya había dirigido ‘Superdetective en Hollywood’ antes de ponerse al frente de esta historia. Aunque ambas películas comparten una mezcla de acción y humor, ‘Huida a medianoche’ se apoya menos en el espectáculo y más en el desgaste de sus personajes.
La diferencia ayuda a explicar su recorrido. No es necesario que cada secuencia intente superar a la anterior: la tensión se mantiene porque el espectador quiere comprobar si Walsh completará el encargo y, sobre todo, qué quedará de su relación con Mardukas cuando termine el trayecto.
Su condición de título de culto no procede únicamente de las persecuciones o de los enfrentamientos con los criminales. También tiene que ver con una fórmula que sigue siendo reconocible: dos personajes incompatibles, una obligación que les fuerza a cooperar y un entorno que convierte cualquier parada en un nuevo problema.
Tres admiradores que comparten una conexión con De Niro
Leonardo DiCaprio ha trabajado con De Niro en tres ocasiones, incluida ‘Los asesinos de la luna’. El actor ha descrito ‘Huida a medianoche’ como una “obra maestra” y ha recordado que su padre le llevó a verla cuando era niño para mostrarle lo que podía ser una gran interpretación.
Matt Damon también mantiene una relación profesional directa con De Niro. Ambos coincidieron en ‘El buen pastor’, película de 2006 dirigida por el propio De Niro, y Damon ha situado ‘Huida a medianoche’ entre sus favoritas.
En una entrevista con Rotten Tomatoes, Damon destacó las “maravillosas actuaciones” del filme y explicó que durante la secundaria y la universidad él y sus amigos prácticamente se sabían de memoria sus diálogos. Según relató, todavía intercambian frases de la película.
Ben Affleck, colaborador habitual de Damon, también ha elogiado la cinta y la ha señalado como un ejemplo especialmente logrado de este tipo de cine. Su conexión con Brest es distinta: trabajó con el director en ‘Gigli’, pero esa experiencia no alteró su valoración de la película de 1988.
La faceta menos evidente de la filmografía de De Niro
La popularidad de ‘Huida a medianoche’ también permite mirar la carrera de De Niro desde un ángulo menos repetido. El actor está asociado con frecuencia a sus colaboraciones con Martin Scorsese y a personajes dramáticos de enorme intensidad, pero su filmografía incluye varias incursiones en la comedia y el entretenimiento más ligero.
En este caso, la película no le pide que renuncie a su presencia dramática, sino que la utilice dentro de una estructura cómica. Esa combinación explica que el papel de Walsh no parezca una ruptura arbitraria, sino una variación coherente sobre un tipo de personaje que el actor sabía interpretar especialmente bien.
Vista hoy, ‘Huida a medianoche’ conserva interés porque la acción está al servicio de una relación y no al revés. La película de Martin Brest no necesita competir con los grandes espectáculos de su época: le basta con que De Niro y Grodin conviertan cada kilómetro del viaje en una nueva batalla, primero entre ellos y después contra todo lo que intenta separarlos.




