George Lucas, sobre Star Wars: “Simplemente quería olvidarme de la ciencia”
El debate sobre si Star Wars pertenece a la ciencia ficción o a la fantasía ha acompañado a la saga desde su estreno en 1977. Generaciones de espectadores han asumido que los viajes interestelares, los droides y las batallas espaciales la sitúan automáticamente en el primer género. Sin embargo, George Lucas siempre tuvo una idea muy distinta, y sus declaraciones más antiguas lo confirman sin margen para la duda: para él, la galaxia muy, muy lejana es una fantasía espacial, un cuento de hadas con naves en lugar de castillos.
Una fantasía espacial, no ciencia ficción
En una entrevista concedida en 1977, el mismo año del estreno de Una nueva esperanza, Lucas explicaba que su intención nunca fue hacer una película de ciencia ficción al uso. “Tenía un verdadero problema porque temía que los aficionados a la ciencia ficción y todo el mundo dijeran cosas como: ‘Sabes que no hay sonido en el espacio exterior’. Simplemente quería olvidarme de la ciencia”, confesó el cineasta. Esa frase resume la esencia de su planteamiento: Star Wars no buscaba explicar fenómenos científicos ni especular sobre el futuro, sino recuperar el espíritu de las aventuras románticas y los mitos heroicos.
Lucas fue aún más lejos al comparar su obra con la que consideraba la cumbre del género: 2001: Una odisea del espacio. “Stanley Kubrick hizo la película de ciencia ficción definitiva y va a ser muy difícil que alguien venga y haga una mejor, en mi opinión. No quería hacer un 2001, quería hacer una fantasía espacial que estuviera más en el género de Edgar Rice Burroughs”, afirmó. El autor de las novelas de Tarzán y John Carter de Marte representaba para Lucas el otro extremo de la narrativa espacial: aquella que existía antes de que la ciencia la dominara en los años cincuenta, cuando la bomba atómica y los monstruos radiactivos desplazaron a los dragones y los héroes legendarios.
El peso de Tolkien y los cuentos de hadas
El creador de la saga no se limitó a citar a Burroughs. En la misma conversación, mencionó a J.R.R. Tolkien y los cuentos de hadas como referentes fundamentales. “Creo que la ficción especulativa es muy válida, pero la gente se olvidó de los cuentos de hadas, los dragones, Tolkien y todos los héroes de verdad”, lamentó. Esa declaración conecta directamente con la estructura mítica que Joseph Campbell analizó en El héroe de las mil caras y que el propio Lucas utilizó como plantilla para el viaje de Luke Skywalker.
No se trataba solo de una preferencia estética. Lucas había realizado una investigación sociológica sobre qué hace que las películas sean exitosas, y llegó a la conclusión de que el público necesitaba volver a lo romántico, alejarse de los hechos duros de 2001 y colonizar la próxima galaxia con una mirada más emocional que racional. Harrison Ford, en otra entrevista de aquel mismo año, respaldó esta visión al definir Star Wars como “una película de fantasía, no tanto ciencia ficción como fantasía espacial”, y subrayó que era mucho más una historia sobre personas que sobre ciencia.
Una visión que Disney no terminó de comprender
El paso de los años no ha hecho sino reforzar la coherencia de Lucas con su idea original. Tras la venta de Lucasfilm a Disney en 2012, el cineasta ha expresado en varias ocasiones su descontento con el rumbo que tomó la franquicia. En una charla en el Festival de Cannes, afirmó que “nadie entendió lo que era realmente la Fuerza”, señalando que los nuevos responsables no captaron la dimensión espiritual y fantástica del concepto. Para Lucas, la Fuerza no era un poder cuantificable ni una herramienta tecnológica, sino una metáfora de la conexión entre todos los seres vivos, algo más cercano a la mística que a la física.
Esa incomprensión se manifestó, según él, en películas como El despertar de la Fuerza, de la que el CEO de Disney, Bob Iger, reveló en sus memorias que Lucas dijo que “no aportó nada nuevo”. La crítica no iba dirigida solo a la falta de originalidad, sino a la traición de un espíritu que, desde el principio, había sido concebido como una fábula atemporal.
El debate sigue vivo
La polémica sobre si Star Wars es ciencia ficción o fantasía no desaparecerá, pero las palabras de su creador ofrecen una respuesta definitiva. Lucas no solo renegó de la ciencia, sino que construyó un universo donde los caballeros Jedi, los emperadores malvados y las princesas en apuros responden a arquetipos clásicos. Incluso elementos como los sables láser o los viajes a la velocidad de la luz funcionan más como magia que como tecnología explicada.
El propio Lucas reconocía sin tapujos que 2001 era una película mucho mejor que la suya, pero su objetivo nunca fue competir en ese terreno. Quería devolver al público la emoción de los seriales de aventuras, el sentido de la maravilla que se pierde cuando todo se reduce a ecuaciones. Y, a juzgar por el impacto cultural de la saga, lo consiguió.
La próxima vez que alguien discuta si Star Wars es ciencia ficción, basta con recordar la confesión de su creador: “Simplemente quería olvidarme de la ciencia”. La galaxia de Lucas siempre fue un reino de fantasía, y los millones de fans que la han amado durante casi medio siglo son la prueba de que los cuentos de hadas, incluso los que viajan en naves espaciales, nunca pasan de moda.

María López es redactora de ActualTV especializada en televisión, cine, series y cultura audiovisual. Licenciada en Periodismo y Comunicación Audiovisual por la Universidad Complutense de Madrid, ha desarrollado su trayectoria en medios españoles cubriendo actualidad televisiva, estrenos, programación, industria audiovisual y contenidos de entretenimiento.
En ActualTV escribe sobre televisión, cine, plataformas de streaming y cultura pop, con enfoque en España y en la forma en que los nuevos formatos audiovisuales conectan con las audiencias.
