Los estudios británicos iban a salvar el streaming; ahora quieren ser centros de datos

Durante unos años, Reino Unido pareció tener la fórmula perfecta para ganar la guerra del streaming: incentivos fiscales, técnicos especializados, grandes franquicias y suelo convertido en platós a toda velocidad. El problema es que las guerras también se acaban, o al menos cambian de frente.

Ahora, parte de ese ladrillo audiovisual empieza a mirar hacia otro negocio más urgente para los inversores: los centros de datos. La imagen es poderosa. Donde antes se imaginaban decorados, cámaras y series de prestigio, ahora se proyectan servidores para alimentar la nueva fiebre de la inteligencia artificial.

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El final del subidón de la Peak TV

De los platós infinitos al ajuste de expectativas

Reino Unido no se ha quedado sin rodajes. Todo lo contrario: sigue siendo uno de los grandes hubs mundiales para Hollywood, con franquicias, series de plataformas y producciones de alto presupuesto instaladas en sus estudios. Pero la velocidad del crecimiento ya no parece la misma.

The Guardian apunta que la recalibración de las plataformas tras el pico de la Peak TV ha cambiado la conversación inmobiliaria: algunos promotores que apostaban por estudios de cine y televisión están pivotando hacia centros de datos por el tirón de la IA. El propio reportaje recoge una frase que resume el ambiente del sector: «Peak TV production is behind us now».

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La clave no es que desaparezca la producción, sino que se acabó la fantasía de que cada terreno industrial podía convertirse en el próximo gran plató europeo. Según el mismo análisis, Reino Unido pasó de unos 3 millones de pies cuadrados de estudios en 2020 a más de 6 millones en pocos años, un salto que fuentes del sector califican de insostenible.

La paradoja: hay mucho dinero, pero menos hambre de construir

Los datos oficiales del BFI ayudan a matizar el diagnóstico. En 2025, el gasto combinado en cine y televisión de alta gama en Reino Unido alcanzó 6.800 millones de libras, con 2.770 millones procedentes de cine y 4.030 millones de high-end TV. Es decir, no hablamos de un desierto industrial.

La paradoja está ahí: el país sigue atrayendo producción, pero ya no todos creen que haga falta construir más platós gigantes. El BFI también señala que en 2025 arrancaron 168 producciones de high-end TV, 13 menos que las comunicadas inicialmente para 2024, aunque el gasto total subió. Menos volumen, más concentración y más dependencia de proyectos grandes.

Ese es el giro incómodo para el streaming. Durante años, la industria vendió la idea de que había que producirlo todo, en todas partes y todo el tiempo. Ahora las plataformas buscan rentabilidad, los encargos se miran con más lupa y el ladrillo que debía sostener esa abundancia empieza a buscar otro cliente.

Cuando la IA paga más que una serie

Pinewood como símbolo de una mutación

El caso más llamativo es Pinewood. El histórico hogar de James Bond y de grandes franquicias de Disney, Marvel y Star Wars ha recibido permiso para convertir el 78% de su expansión propuesta de 1,4 millones de pies cuadrados en un centro de datos.

Es una imagen casi demasiado perfecta para esta década: el lugar donde se fabricaba espectáculo global adaptándose a la infraestructura que necesita la inteligencia artificial. No porque el cine haya muerto, sino porque el capital ha encontrado una promesa más caliente, más escalable y, en algunos casos, más rentable.

Otros proyectos también han sufrido el cambio de clima. Blackstone y Hudson Pacific abandonaron un plan de estudios de 700 millones de libras en Hertfordshire, mientras que propuestas como Wycombe Film Studios o Crown Works Studios en Sunderland han sido recortadas, canceladas o redirigidas hacia otros usos, incluidos centros de datos.

El nuevo decorado se llama infraestructura

La presión viene de fuera del audiovisual. Se estima que operadores de Reino Unido y Europa esperan encargar un 42% más de capacidad de centros de datos en 2026 que en 2025, con un aumento del 319% desde 2023.

Dicho de forma sencilla: la IA necesita suelo, energía, refrigeración y permisos. Y el mercado inmobiliario está reaccionando. Si hace cinco años el activo sexy era el plató para la siguiente serie global, ahora lo es la nave capaz de sostener cargas de computación, cloud y modelos de inteligencia artificial.

También se prevé un crecimiento rápido del mercado londinense de centros de datos en 2026, con 180MW de nueva oferta estimada para el área de Londres tras un 2025 ya récord. El audiovisual compite ahora con una industria que no busca contar historias, sino procesar datos a escala.

Reino Unido sigue rodando, pero el mito ha cambiado

Hollywood continúa dentro, aunque con menos exceso

No conviene leer este movimiento como una derrota total. The Guardian recuerda que Disney mantiene acuerdos de largo plazo en Pinewood, Netflix y Amazon tienen compromisos en Shepperton, Amazon compró Bray Film Studios y Warner Bros sigue vinculada a Leavesden, donde se rueda la nueva serie de ‘Harry Potter’.

Además, el BFI subraya que el gasto de inversión extranjera sigue siendo decisivo: en cine, las producciones de inward investment aportaron 2.510 millones de libras en 2025, mientras que en high-end TV ese tipo de proyectos concentró el 81% del gasto.

La pregunta, por tanto, no es si Reino Unido seguirá siendo importante para el cine y la televisión. Lo será. La pregunta es si el relato de crecimiento infinito que acompañó al streaming puede sobrevivir a una industria que ya no quiere producir por producir.

El streaming prometió abundancia; la IA promete rendimiento

La lectura de fondo es bastante clara: la Peak TV fue también una burbuja de expectativas físicas. No solo se inflaron catálogos, presupuestos y calendarios de estreno. También se infló la idea de cuántos estudios iban a hacer falta para alimentar esa maquinaria.

Ahora el dinero mira a otra máquina. La IA no necesita actores, decorados ni semanas de rodaje, pero sí edificios, energía y conexiones. En términos inmobiliarios, su promesa es más fácil de vender: menos incertidumbre creativa, más demanda estructural y una narrativa de crecimiento tecnológico que los inversores entienden al vuelo.

Por eso esta noticia va más allá de Reino Unido. Es una postal del entretenimiento en 2026: el streaming ya no ocupa todo el oxígeno cultural y la IA empieza a disputar incluso los espacios donde se fabricaban sus imágenes.

El audiovisual británico no se apaga, pero sí despierta de una resaca. Y cuando un plató proyectado termina convertido en centro de datos, lo que cambia no es solo el uso del suelo: cambia quién está escribiendo el futuro de la industria.

Redactor especializado en televisión, redes sociales y comunicación digital, con experiencia en el ámbito del entretenimiento y la industria audiovisual.

Ha trabajado como responsable de prensa y comunicación en distintas empresas del sector del entretenimiento, lo que le ha permitido conocer de primera mano los procesos de difusión, promoción y gestión de contenidos audiovisuales.

En ActualTV cubre información relacionada con televisión, redes sociales y estrategias de comunicación digital aplicadas al sector audiovisual.

José Luis Labreda

Redactor especializado en televisión, redes sociales y comunicación digital, con experiencia en el ámbito del entretenimiento y la industria audiovisual.

Ha trabajado como responsable de prensa y comunicación en distintas empresas del sector del entretenimiento, lo que le ha permitido conocer de primera mano los procesos de difusión, promoción y gestión de contenidos audiovisuales.

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