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España exhibe más películas, pero programa menos sesiones: la paradoja del cine que revela la SGAE

El Anuario SGAE 2026 registra 2.760 títulos en salas españolas durante 2025, pero menos sesiones y espectadores. Una nueva cuenta revela el problema de visibilidad.

España proyectó 2.760 películas distintas en 2025, un 4,3 % más que el año anterior, pero programó menos sesiones y vendió menos entradas. El nuevo Anuario SGAE 2026, presentado el 15 de octubre y cuyos datos de exhibición se han detallado este 19 de octubre, retrata una paradoja importante: tener más títulos disponibles en la cartelera no significa ofrecer más oportunidades de verlos.

El informe registra 3,36 millones de sesiones, un 1,2 % menos que en 2024, y 67,68 millones de espectadores, un 8,1 % menos. La publicación original de Fundación SGAE permite situar estas cifras dentro de la evolución del sector cultural. El interés editorial no está solo en otra caída de taquilla, sino en la relación entre variedad de oferta, espacio en pantalla y público real.

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Más títulos y menos sesiones: la cuenta que cambia la lectura

Si dividimos las 3,36 millones de sesiones de 2025 entre los 2.760 títulos exhibidos, obtenemos unas 1.217 sesiones por película como promedio aritmético nacional. En 2024, utilizando las cifras redondeadas de 3,4 millones de sesiones y 2.645 películas, el cociente rondaba las 1.285. La relación entre ambas magnitudes se habría reducido aproximadamente un 5,3 %.

Esta operación es un indicador elaborado a partir de los totales del informe, no una estadística oficial de sesiones efectivas por estreno. Tampoco significa que cada película haya recibido unas 1.200 funciones: los grandes éxitos pueden acumular muchísimas proyecciones y los títulos minoritarios, apenas unas pocas. Precisamente por esa desigualdad, la media sirve para formular una pregunta, no para resolverla: ¿cómo se reparte el tiempo de pantalla cuando crece el catálogo pero se estrecha la programación total?

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La desagregación publicada por Audiovisual451 el 19 de octubre recoge otro contraste: 745 cines tuvieron actividad, un 0,8 % más, mientras que las pantallas activas fueron 3.541, aproximadamente un 0,8 % menos. El número de locales, por tanto, no basta para describir la capacidad real de exhibición.

El público cae más que las funciones

Las sesiones retrocedieron un 1,2 % respecto a 2024, pero los espectadores lo hicieron un 8,1 %. La diferencia sugiere una caída de la asistencia media por pase, aunque el informe agregado no permite saber en qué horarios, localidades o películas se concentra. Es una distinción decisiva para los exhibidores: programar muchas sesiones no equivale a llenarlas.

La recaudación de 2025 fue de 465,4 millones de euros, un 4,7 % menos, pese a que el precio medio de la entrada aumentó un 3,7 % hasta los 6,88 euros. El dato explica por qué una subida de precios no compensa necesariamente una caída del volumen de público. Frente a 2019, la asistencia a las salas se sitúa un 35,5 % por debajo, según la misma serie estadística.

El mapa territorial añade matices. Cataluña reunió más recintos, pero Andalucía encabezó el número de pantallas; Madrid lideró la venta de entradas, con 14,1 millones. No es correcto convertir esas clasificaciones en una única liga de «comunidades más cinéfilas»: locales, pantallas, sesiones y entradas miden aspectos diferentes del mercado.

Los grandes éxitos no describen toda la cartelera

Lilo y Stitch encabezó la taquilla española de 2025, seguida entre los grandes títulos por Jurassic World: el renacer, Avatar: fuego y ceniza y Una película de Minecraft. Entre las producciones españolas destacó Padre no hay más que uno 5. Son ejemplos de una oferta capaz de reunir públicos masivos, pero no explican por sí solos la visibilidad de los otros miles de títulos exhibidos.

El dato que falta para interpretar completamente la paradoja es la distribución de sesiones por película, semana, sala y territorio. Sin esa información, sería excesivo afirmar que todos los estrenos pequeños perdieron espacio, o que las franquicias causaron la reducción de público. Sí es razonable concluir que la diversidad medida en número de películas y la diversidad efectiva de horarios no son lo mismo.

Qué debería mirar el negocio del cine a partir de ahora

Las promociones como la Fiesta del Cine de octubre de 2026 intentan facilitar la visita a las salas, pero una rebaja temporal no permite diagnosticar por sí sola la salud anual de la exhibición. Hará falta observar si aumenta la frecuencia de asistencia y si ese público vuelve fuera de los días promocionales.

Para distribuidores y cines, el Anuario plantea dos problemas relacionados y distintos: recuperar espectadores y decidir cómo dar recorrido a una oferta cada vez más amplia. Una cartelera con más películas puede ser una buena noticia cultural; si se acompaña de menos sesiones y menos público, no basta como indicador de recuperación comercial.

La pregunta que deja 2025 no es cuántas películas llegaron a los cines, sino cuántas oportunidades reales tuvo el espectador de encontrarlas. Esa diferencia merece un seguimiento tan riguroso como el de la recaudación del fin de semana.

José Luis Labreda
José Luis Labreda
Redactor especializado en televisión, redes sociales y comunicación digital, con experiencia en el ámbito del entretenimiento y la industria audiovisual. Licenciado en Periodismo y Comunicación Audiovisual por la Universidad CEU San Pablo. Ha trabajado como responsable de prensa y comunicación en distintas empresas del sector del entretenimiento, lo que le ha permitido conocer de primera mano los procesos de difusión, promoción y gestión de contenidos audiovisuales. En ActualTV cubre información relacionada con televisión, redes sociales y estrategias de comunicación digital aplicadas al sector audiovisual.
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