InicioCine'Wildwood: El bosque salvaje' confirma el salto de Laika hacia una fantasía...

‘Wildwood: El bosque salvaje’ confirma el salto de Laika hacia una fantasía más ambiciosa y adulta

Laika convierte la adaptación de la novela de Colin Meloy en una fantasía de stop motion más amplia y adulta con Wildwood.

Wildwood: El bosque salvaje marca un nuevo punto de inflexión para Laika. La película dirigida por Travis Knight y escrita por Chris Butler adapta el libro infantil ilustrado de Colin Meloy y presenta una aventura de fantasía que permite medir hasta dónde ha llegado el estudio desde Los mundos de Coraline.

La historia sigue a Prue McKeel, una niña que se adentra en un territorio oculto de Oregón junto a su amigo Curtis cuando su hermano Mac desaparece. Sin embargo, el interés de la película no está solo en ese viaje, sino en cómo Laika convierte una premisa de literatura infantil en una producción de mayor escala, con una identidad visual y dramática propia.

Publicidad

Laika ya no busca repetir la fórmula de Coraline

Desde su primer gran éxito, Laika ha construido una reputación alrededor de relatos destinados a públicos familiares que nunca tratan a los niños como espectadores ingenuos. Los mundos de Coraline, estrenada en 2009, estableció esa combinación de aventura, inquietud y sofisticación visual que después reapareció, con variaciones, en El alucinante mundo de Norman y Kubo y las dos cuerdas mágicas.

Wildwood no rompe con esa tradición, pero sí cambia su escala. En lugar de concentrar la extrañeza en una casa, un pueblo o una leyenda, levanta un territorio completo con sus propias comunidades, jerarquías y conflictos. El bosque deja de ser únicamente el escenario de la aventura y pasa a funcionar como el centro de una sociedad en tensión.

Publicidad

Ese desplazamiento es importante porque evita que la película dependa exclusivamente del efecto sorpresa. Laika ya no necesita demostrar que el stop motion puede resultar inquietante; ahora utiliza esa técnica para dar forma a un universo que parece existir antes de que lleguen sus protagonistas y que podría continuar después de que termine su historia.

De la novela ilustrada a un mundo animado

La película parte de Wildwood, el libro publicado en 2011 por Colin Meloy e ilustrado por Carson Ellis. La adaptación de Chris Butler conserva la base de cuento de aventuras, pero la traslada a un medio en el que el diseño de cada criatura, espacio y objeto puede convertirse en parte esencial de la narración.

Prue, Mac y Curtis no funcionan solo como piezas de una misión de rescate. Su presencia permite establecer el contraste entre la vida cotidiana y el territorio fantástico. La película necesita que el público entienda quiénes son antes de someterlos a las reglas del bosque, y ahí encuentra una de sus decisiones más eficaces: la fantasía se apoya en personajes reconocibles, no en una exposición interminable sobre su mitología.

El resultado es una aventura que mantiene una estructura accesible, pero no simplifica las consecuencias de lo que ocurre. La amenaza tiene un peso real y el conflicto introduce ideas como la pérdida, el miedo y la violencia sin convertirlas en adornos oscuros. La madurez de Wildwood está más en la forma de tratar esos elementos que en hacer la película deliberadamente siniestra.

Una evolución visible en cuatro películas

La trayectoria de Laika ayuda a entender qué intenta hacer ahora la película. Coraline utilizaba un espacio doméstico para hablar del deseo y de la trampa de una realidad aparentemente perfecta. Norman ampliaba esa mirada hacia la incomprensión social, mientras que Kubo y las dos cuerdas mágicas abrazaba una aventura mitológica con una dimensión más épica.

Wildwood reúne parte de esas líneas, pero no se limita a sumarlas. La película trabaja con un escenario de dimensiones mayores y con una galería de personajes que no están definidos únicamente por su función dentro del viaje de Prue. El bosque cuenta con grupos enfrentados, autoridades y habitantes que parecen obedecer a códigos propios.

Por eso, la producción se siente menos como una fábula cerrada y más como la entrada a un universo amplio. Esa ambición también puede hacer que el relato resulte menos inmediato que otras obras del estudio: hay más capas, más nombres y más reglas que asimilar. La recompensa está en que el escenario no parece diseñado solo para conducir a los protagonistas de una escena a otra.

El stop motion como parte del relato

La técnica artesanal continúa siendo la seña de identidad de Laika, pero en esta ocasión su función va más allá de la apariencia. Los cambios mínimos entre un fotograma y el siguiente, la textura de las figuras y la materialidad de los decorados refuerzan una historia en la que el tiempo, la transformación y la magia tienen un papel central.

La película alterna paisajes abiertos, espacios habitados y criaturas de formas muy distintas sin perder la sensación de estar ante un mundo construido físicamente. Incluso cuando algunas imágenes se acercan a una precisión que podría confundirse con animación digital, permanece la irregularidad característica del stop motion: una leve huella manual que impide que todo parezca perfectamente uniforme.

Ese detalle no es solo una cuestión de artesanía. En Wildwood, la textura de los objetos ayuda a diferenciar las comunidades y a establecer la relación entre sus habitantes y el entorno. El diseño visual no ilustra una mitología ya explicada; contribuye a contarla.

Una película familiar que no suaviza todos sus conflictos

Laika ha trabajado siempre en ese espacio difícil entre el cine infantil y la fantasía para adultos. La novedad de Wildwood es que no parece interesada en resolver esa tensión haciendo que la película sea más amable de lo que exige su historia.

El bosque puede ser fascinante, pero también hostil. Sus peligros no se presentan como simples obstáculos cómicos y la película permite que los personajes estén realmente expuestos a las consecuencias de sus decisiones. Esa apuesta aporta gravedad a la aventura, aunque también aleja el resultado de una experiencia completamente inocente para los espectadores más pequeños.

La decisión encaja con la evolución del estudio: después de demostrar que la animación fotograma a fotograma podía sostener relatos oscuros, Laika utiliza ahora esa libertad para contar una historia de mayor densidad. No se trata de abandonar al público familiar, sino de confiar en que puede aceptar emociones incómodas y conflictos sin una solución instantánea.

El siguiente paso de Laika

La importancia de Wildwood: El bosque salvaje no depende únicamente de que sea más grande, más detallada o más sombría que las películas anteriores. Su verdadero avance está en la combinación de adaptación literaria, construcción de mundo y animación artesanal: tres elementos que aquí no compiten entre sí, sino que se necesitan.

La película confirma que Laika conserva una identidad reconocible sin quedar encerrada en ella. Después de Coraline, Norman y Kubo, el estudio encuentra en el bosque de Colin Meloy un espacio para ampliar su lenguaje y demostrar que el stop motion todavía puede servir para crear universos complejos, no solo para recuperar una técnica tradicional.

El resultado es una obra que puede leerse como aventura fantástica, adaptación literaria o declaración de principios visual. Y, sobre todo, como la prueba de que Laika no está intentando repetir sus clásicos: está utilizando lo aprendido de ellos para construir una película con un alcance distinto.

José Luis Labreda
José Luis Labreda
Redactor especializado en televisión, redes sociales y comunicación digital, con experiencia en el ámbito del entretenimiento y la industria audiovisual. Licenciado en Periodismo y Comunicación Audiovisual por la Universidad CEU San Pablo. Ha trabajado como responsable de prensa y comunicación en distintas empresas del sector del entretenimiento, lo que le ha permitido conocer de primera mano los procesos de difusión, promoción y gestión de contenidos audiovisuales. En ActualTV cubre información relacionada con televisión, redes sociales y estrategias de comunicación digital aplicadas al sector audiovisual.
Publicidad

Artículos recientes