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‘El Hormiguero’ ya tiene versión en Rumanía y va estupendamente; lo de sus hormigas merece un capítulo aparte

El Hormiguero ya tiene adaptación en Rumanía y está funcionando muy bien. Pablo Motos mostró imágenes del programa y de sus particulares hormigas.

El Hormiguero ha conseguido que dos hormigas sean estrellas de la televisión española. Rumanía ha observado detenidamente el fenómeno y ha tomado una decisión razonable: queremos todo. También las hormigas.

Pablo Motos enseñó este lunes en el programa algunas imágenes de Furnicuțele, la adaptación rumana de El Hormiguero, aprovechando además para celebrar que el formato está funcionando muy bien allí.

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Y no es simplemente una versión internacional anunciada y guardada después en un cajón. El programa se estrenó en Rumanía el pasado mes de abril y ya está emitiendo su segunda temporada, ahora con Cătălin Măruță al frente junto a Scamă y Blană.

La adaptación nació después de que Antena TV Group adquiriera oficialmente los derechos del formato distribuido internacionalmente por Onza. El acuerdo se sumaba a las versiones que El Hormiguero ha tenido en otros mercados y confirmaba algo bastante difícil de conseguir en televisión: que un programa tan vinculado a la personalidad de Pablo Motos pueda viajar sin dejar de ser reconocible.

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Porque el vídeo mostrado en Antena 3 deja bastante claro de dónde viene aquello.

Está el presentador. Está la mesa. Están los invitados. Están las pruebas. Está ese ecosistema televisivo en el que en cualquier momento alguien puede acabar respondiendo una pregunta comprometida, disparando algo, cantando una canción o descubriendo que el departamento de producción ha construido una máquina de siete metros expresamente para hacerle pasar miedo.

En definitiva: es El Hormiguero.

Y entonces aparecen las hormigas.

Hay algo en esas hormigas

Scamă y Blană son el equivalente rumano de Trancas y Barrancas y probablemente merezcan que dejemos una cosa clara antes de continuar: parecen estar haciendo perfectamente su trabajo.

Otra cuestión completamente distinta es su aspecto.

No es que sean feas. Ese no es el calificativo.

Son extrañas. Casi “macabras”.

Trancas y Barrancas llevan muchos años en televisión y tenemos su imagen grabada. Por eso, ver a Scamă y Blană choca. Tienen la intensidad en la mirada de dos seres que acaban de regresar de un sitio del que prefieren no hablar.

Las ves y quieres preguntarles inmediatamente:

«¿Está todo bien?».

Y sabes que van a responder:

«Sí».

Pero no te lo vas a creer.

Hay algo fascinante en ellas. Parecen dos hormigas que han vivido cuatro temporadas más de las que realmente han vivido. Como si entre programa y programa no se guardaran en un camerino, sino que salieran a resolver asuntos pendientes.

Tienen un aspecto con el que uno no sabe si van a hacer una pregunta al invitado o a presentarse esa misma noche en su casa acompañadas de un consigliere.

Y lo mejor de todo es el contraste.

En España llevamos veinte años viendo a Trancas y Barrancas y las tenemos completamente normalizadas. Son dos hormigas que salen de una mesa, hablan con famosos internacionales y este año, para rematar, han estrenado brazos y manos.

Pero basta ver treinta segundos de la versión rumana para que Trancas y Barrancas parezcan de repente George Clooney y Brad Pitt en una alfombra roja.

No es culpa de Scamă y Blană. Ellas han venido a trabajar.

Supongo que es muy difícil poder replicar la estética de las hormigas españolas. Una variación mínima en el material o los colores ya puede chocar. Pero, en este caso, el cambio es más que evidente. Y se parecen mucho (lo cual tiene mucho mérito), pero con una estética más “macabra”. Son una parodia un poco dantesca de Trancas y Barrancas.

‘El Hormiguero’ está funcionando muy bien en Rumanía

El gag no debería tapar la noticia importante: la adaptación rumana está encontrando público.

Antena 1 asegura que la primera semana de la segunda temporada mejoró claramente el rendimiento de la franja respecto al mismo periodo del año anterior. En su target urbano de 21 a 54 años, la cadena comunicó incrementos del 120% en cuota de pantalla y del 73% en rating frente a la primera semana de septiembre de 2025. Una de las entregas alcanzó además un 20,3% de share en ese público concreto. Son datos difundidos por la propia cadena a partir del análisis de su departamento de Research, por lo que conviene leerlos dentro de ese marco, pero la evolución es suficientemente notable.

Así que mucho cuidado con reírse demasiado de las hormigas porque, mientras nosotros hacemos bromas, ellas están sacando datos.

Y probablemente esa sea la mejor noticia para Pablo Motos, Jorge Salvador y el equipo de 7 y Acción.

El Hormiguero no está exportando únicamente la idea genérica de sentar a un famoso delante de un presentador. Ha conseguido algo mucho más complicado: convertir su universo en un formato reconocible fuera de España.

Entrevistas, humor, juegos, espectáculo y, por supuesto, dos hormigas asomando por una mesa.

Ahora solo falta una cosa: un intercambio oficial.

Scamă y Blană visitando a Trancas y Barrancas en Madrid.

Las cuatro juntas.

Pablo Motos intentando mantener el control.

Y nosotros comprobando, de una vez por todas, qué demonios han visto esas hormigas.

José Luis Labreda
José Luis Labreda
Redactor especializado en televisión, redes sociales y comunicación digital, con experiencia en el ámbito del entretenimiento y la industria audiovisual. Licenciado en Periodismo y Comunicación Audiovisual por la Universidad CEU San Pablo. Ha trabajado como responsable de prensa y comunicación en distintas empresas del sector del entretenimiento, lo que le ha permitido conocer de primera mano los procesos de difusión, promoción y gestión de contenidos audiovisuales. En ActualTV cubre información relacionada con televisión, redes sociales y estrategias de comunicación digital aplicadas al sector audiovisual.
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