Universal acaba de superar 5.000 millones de dólares de taquilla mundial en 2026. La cifra impresiona por sí sola, pero la parte más interesante aparece al mirar qué películas han producido ese resultado: una epopeya de Christopher Nolan, una adaptación de Nintendo, un biopic de Michael Jackson, los Minions y una película de terror nacida muy lejos del modelo tradicional de superproducción.
No es una alineación demasiado coherente si lo que buscamos es una fórmula secreta para fabricar blockbusters. Precisamente ahí está la cuestión.
Según el balance publicado por NBCUniversal, los títulos distribuidos por el grupo suman 1.788 millones de dólares en Estados Unidos y 3.218 millones en mercados internacionales. Universal se convierte así en el primer estudio que cruza los 5.000 millones este año y solo es la tercera vez en su historia que alcanza esa barrera, después de 2015 y 2017.
El dato añade perspectiva al salto por encima de los 4.000 millones que ya había conseguido a comienzos de agosto. En menos de dos meses ha añadido alrededor de otros 1.000 millones a su contador.
Pero hay algo todavía más revelador: solo cinco películas han conseguido superar los 1.000 millones de dólares mundiales en todo 2026 y Universal distribuye tres de ellas.
Nolan, Mario y Michael llegan al mismo destino por caminos opuestos
‘La Odisea’, ‘The Super Mario Galaxy Movie’ y ‘Michael’ comparten una cifra de diez dígitos. Poco más.
‘La Odisea’ ronda ya los 1.700 millones de dólares y se ha convertido en la película más taquillera de la historia de Universal. Su modelo depende de Christopher Nolan, de una campaña construida alrededor de la experiencia cinematográfica y de una historia de casi tres mil años que no necesitaba formar parte de una franquicia contemporánea para convertirse en evento.
Su rendimiento resulta especialmente llamativo porque el fenómeno no se ha limitado a los mercados con mayor infraestructura premium. En España, por ejemplo, ‘La Odisea’ se convirtió en el mayor éxito de Nolan prácticamente sin salas IMAX 70 mm. El producto podía venderse mediante la excepcionalidad técnica, pero la inmensa mayoría del público terminó comprándolo en una pantalla convencional.
‘The Super Mario Galaxy Movie’ representa casi la estrategia contraria. Ahí no hay que construir reconocimiento desde cero. Mario es una de las propiedades intelectuales más poderosas del entretenimiento mundial, Illumination conoce perfectamente el mercado familiar y Nintendo llega con décadas de relación con varias generaciones de público.
Después aparece ‘Michael’, cuyo motor vuelve a ser diferente. El biopic dirigido por Antoine Fuqua depende fundamentalmente de una figura real reconocible en prácticamente cualquier mercado, no de un universo narrativo extensible ni de una saga cinematográfica previa.
Tres películas de 1.000 millones. Tres mecanismos distintos para conseguir que alguien compre una entrada.

El negocio también está debajo de los 1.000 millones
Quedarse únicamente con esas tres películas dejaría fuera quizá la parte más útil del año de Universal.
‘Minions & Monsters’ mantiene en funcionamiento una franquicia familiar que puede viajar entre películas, personajes y generaciones. ‘Obsession’ juega en otro planeta económico: Focus Features convirtió la película de terror en el largometraje más taquillero de su historia y en otro ejemplo de cuánto puede alterar una cartera un título cuyo coste y riesgo inicial son mucho menores que los de una superproducción.
El resultado es un catálogo que no necesita que todos sus estrenos intenten ser ‘La Odisea’.
Eso puede parecer evidente, pero durante años buena parte de Hollywood ha perseguido la lógica contraria. Cuando una clase de película funciona, aparecen inmediatamente los intentos de convertirla en modelo replicable: universos compartidos después de Marvel, secuelas heredadas impulsadas por la nostalgia, videojuegos tras el éxito de las primeras adaptaciones importantes o películas concebidas desde el inicio como posible franquicia.
Los números de Universal en 2026 ofrecen una lectura bastante menos cómoda: el blockbuster no es un género ni una fórmula industrial única.
Puede ser Mario. Puede ser Michael Jackson. Puede ser Homero dirigido por Christopher Nolan.
Y ni siquiera hace falta que todo alcance los 1.000 millones para que la estrategia funcione.
Hay además otro dato que ayuda a explicar el tamaño del resultado. De los algo más de 5.000 millones contabilizados hasta ahora, aproximadamente el 64% procede de los mercados internacionales. El estudio necesita productos capaces de circular fuera de Estados Unidos, pero tampoco existe una única manera de conseguirlo. La música viaja, Mario viaja, Nolan viaja y la animación familiar viaja por razones diferentes.
Eso convierte la diversificación en algo más que una forma de reducir riesgo. También permite cubrir públicos, calendarios y territorios distintos.
Tener muchas fórmulas puede ser mejor que encontrar “la fórmula”
Universal todavía tiene estrenos pendientes antes de cerrar 2026, así que los 5.000 millones no son la cifra final del ejercicio. Lo relevante es que ya ha alcanzado una barrera que no superaba desde 2017 y lo ha hecho sin depender de un único fenómeno capaz de ocultar el resto de su cartelera.
‘La Odisea’ es el gigante de la temporada, pero no explica por sí sola el año. Tampoco Mario.
El estudio combina Universal Pictures, Illumination, DreamWorks Animation y Focus Features, estructuras capaces de trabajar con escalas, géneros y públicos muy diferentes. A eso se suman acuerdos de distribución y propiedades que no necesariamente controla por completo, una debilidad estratégica en algunos casos, pero también una forma de ampliar las fuentes de ingresos cinematográficos.
Por eso quizá la lección más interesante de los 5.000 millones no sea que Hollywood haya descubierto qué quiere ver el público.
Es justo la contraria.
En 2026 el público está dispuesto a convertir películas muy diferentes en grandes acontecimientos, siempre que cada una encuentre una razón clara para justificar la entrada. El estudio que mejor ha capitalizado esa realidad hasta ahora no ha construido un blockbuster perfecto. Ha construido una cartera en la que no todos tienen que parecerse.




