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‘La Odisea’ crea el ‘Pyrahedron’, una herramienta que imita el ‘fuego’ para iluminar sus escenas nocturnas

El Pyrahedron de 'La Odisea' usa paneles LED programables para recrear las variaciones de una hoguera en escenas nocturnas.

En una superproducción como ‘La Odisea’, el fuego no solo forma parte del paisaje: también es una de las claves para construir la atmósfera de un mundo antiguo en guerra. El problema es que iluminar de forma convincente una escena nocturna de grandes dimensiones, con cientos de extras y estructuras recreadas, no resulta sencillo. Para resolverlo, el equipo de Christopher Nolan recurrió a una herramienta creada específicamente para la película: el Pyrahedron.

El dispositivo nació durante la preparación del asedio de Troya, una de las secuencias de acción de la película. El rodaje tuvo lugar en Aït Benhaddou, Marruecos, donde se levantaron decorados relacionados con el Templo de Atenea y se desplegó un gran número de participantes. La escena exigía una iluminación que llegara desde todos los ángulos y que reprodujera las variaciones irregulares de una hoguera.

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El problema de iluminar una batalla nocturna

Los focos convencionales podían resolver parte de la escena, pero no ofrecían por sí solos el tipo de luz que buscaba el equipo. El fuego real, por su parte, planteaba un riesgo evidente en un escenario tan amplio y lleno de personas, decorados y elementos inflamables. La producción necesitaba una fuente luminosa que pareciera fuego, pudiera moverse con facilidad y funcionara sin depender de una conexión eléctrica permanente.

Según explicó el director de fotografía Hoyte van Hoytema en una entrevista con American Cinematographer, la idea consistía en crear una fuente de luz de apariencia impresionista que se comportara como una llama, mantuviera una forma reconocible y pudiera alimentarse con baterías. El planteamiento convertía una limitación práctica en una oportunidad para diseñar una herramienta nueva desde cero.

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El resultado fue el Pyrahedron, un nombre que combina la idea de pirámide con la del fuego. Su forma no es un detalle decorativo: permite que la luz se proyecte en tres dimensiones y evita el aspecto plano que tendría un panel LED convencional colocado frente a la cámara.

Así funciona el Pyrahedron

La estructura está compuesta por tres triángulos equiláteros de algo menos de un metro de lado. Cada una de sus caras incorpora seis circuitos hexagonales con seis LED COB por módulo, lo que suma 36 píxeles luminosos en cada superficie. Los tres paneles se ensamblan con forma de pirámide y crean una fuente de luz capaz de envolver el espacio.

En términos de exposición, el equipo calculó que estos dispositivos podían alcanzar aproximadamente T4 a unos tres metros con ISO 500. Más allá de la cifra, lo importante para la escena era que la luz no se comportara como un foco estático. El Pyrahedron podía variar en intensidad y color para imitar los cambios propios de una llama, con destellos y fluctuaciones controladas.

Los patrones de fuego podían programarse previamente. También era posible utilizar vídeos de llamas reales reproducidos a baja resolución, una opción que permitía conservar irregularidades difíciles de recrear mediante una animación completamente digital. La herramienta, por tanto, no se limitaba a encender y apagar LED: funcionaba como un sistema de iluminación con distintos comportamientos visuales.

Dos versiones para necesidades distintas

El programador de panel Noah Shain colaboró con van Hoytema en el desarrollo del sistema. Durante el rodaje se utilizaron dos variantes con funciones diferentes. Las llamadas Dumb Pyra ofrecían una solución sencilla: se conectaban a baterías, como las unidades Instagrid utilizadas por el equipo, y proporcionaban la apariencia básica de una fuente de fuego.

Las Smart Pyra añadían un control más avanzado. Podían funcionar como las anteriores o reproducir hasta 36 aspectos de iluminación distintos, gestionados desde la consola de luces. Esa flexibilidad resultaba especialmente útil cuando la intensidad de la acción, la posición de los personajes o el movimiento de la cámara exigían modificar rápidamente el ambiente de la escena.

La diferencia entre ambos modelos refleja una de las necesidades habituales en un rodaje de gran escala: no todas las unidades tienen que ofrecer el mismo nivel de control. En algunos puntos del decorado basta con una fuente luminosa que aporte presencia y color. En otros, la sincronización y la variación de la luz pueden ser determinantes para mantener la continuidad visual.

Una herramienta pensada para moverse por el decorado

Las unidades fueron fabricadas en Beijing por la compañía Yuji y llegaron a Marruecos preparadas para integrarse en un entorno de rodaje exigente. Podían fijarse a una pared, atornillarse a una estructura o colocarse directamente sobre el suelo. Su geometría y su peso facilitaban el transporte y permitían situarlas en lugares donde una instalación de iluminación tradicional habría resultado más aparatosa.

Ese diseño también ayudaba a esconder las fuentes de luz dentro de la propia acción. En lugar de iluminar el decorado desde una posición alejada, el equipo podía colocar pequeñas hogueras artificiales cerca de los personajes y aprovecharlas como parte visible del mundo de la película. La luz no tenía que parecer necesariamente invisible: podía formar parte del escenario y, al mismo tiempo, cumplir una función cinematográfica.

La solución estaba inicialmente destinada al asedio de Troya, pero terminó ampliando su presencia en la producción. Van Hoytema explicó que el sistema se convirtió en la luz preferida para los pasajes nocturnos, precisamente porque era creíble, transportable y fácil de producir en cantidad.

El fuego como herramienta narrativa

En ‘La Odisea’, el Pyrahedron no es solo una curiosidad técnica. Su importancia está en que permite que la iluminación responda al espacio y a la acción. Una fuente plana puede iluminar una zona concreta, pero una estructura piramidal puede generar sombras y cambios de intensidad desde varias direcciones, algo más cercano a lo que percibiría alguien junto a una hoguera real.

La decisión también encaja con una forma de trabajar asociada a Nolan y a su equipo: buscar soluciones físicas que permitan que la luz exista en el espacio del rodaje y no dependa únicamente de una recreación posterior. Eso no elimina el trabajo digital ni convierte el dispositivo en un sustituto de los efectos visuales, pero sí ofrece a los intérpretes, a la cámara y al resto del equipo una referencia real durante la filmación.

El ingenio del Pyrahedron está, en última instancia, en su equilibrio entre espectacularidad y pragmatismo. No intenta reproducir una hoguera a cualquier precio, sino ofrecer una fuente segura, controlable y suficientemente convincente para una producción que necesitaba iluminar la noche como si el fuego estuviera presente en cada rincón del campo de batalla.

María López
María Lópezhttps://actualtv.es/author/mlopez/
María López es redactora de ActualTV especializada en televisión, cine, series y cultura audiovisual. Licenciada en Periodismo y Comunicación Audiovisual por la Universidad Complutense de Madrid, ha desarrollado su trayectoria en medios españoles cubriendo actualidad televisiva, estrenos, programación, industria audiovisual y contenidos de entretenimiento. En ActualTV escribe sobre televisión, cine, plataformas de streaming y cultura pop, con enfoque en España y en la forma en que los nuevos formatos audiovisuales conectan con las audiencias.
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