Yellowstone vuelve a estar en el centro de una disputa legal, aunque esta vez no por una batalla entre rancheros, sino por el supuesto origen de la propia serie. La guionista Lauren J. Salkin ha demandado a Taylor Sheridan y a varias compañías vinculadas a la producción al considerar que el creador utilizó elementos fundamentales de un proyecto que ella había presentado años antes.
La acusación gira en torno a Sovereign Nation, una propuesta de western televisivo que Salkin habría enviado en 2016 a Elevate Entertainment, la empresa relacionada con Sheridan. La respuesta que recibió, según la demanda, fue que Sheridan agradecía su interés, pero que no estaba disponible para proyectos de televisión. Meses después, Yellowstone avanzó como serie.
Qué tienen en común los dos proyectos, según la demanda
Salkin sostiene que las similitudes no se limitan a una ambientación rural o a la presencia de una comunidad indígena, elementos que por sí solos difícilmente bastarían para acreditar una infracción. Su denuncia describe una estructura dramática mucho más concreta alrededor del poder, el territorio y el desarrollo económico de una reserva.
Entre los paralelismos que señala aparece un casino tribal convertido en centro institucional y político. El establecimiento no funcionaría únicamente como negocio, sino también como núcleo desde el que se toman decisiones sobre el futuro de la comunidad y sobre la expansión de sus tierras.
La demanda también menciona un enfrentamiento situado en la oficina del presidente de la tribu, dentro del casino, relacionado con la posibilidad de ampliar el territorio más allá de los límites de la reserva. A eso se sumarían referencias al uso de tierras en fideicomiso, la ausencia de determinadas restricciones urbanísticas y los arrendamientos de 99 años como herramienta para impulsar el desarrollo.
Otro elemento destacado por Salkin sería la utilización recurrente de planos directores y mapas de expansión para convertir la lucha territorial en una imagen visual reconocible. La guionista considera que la acumulación de coincidencias apunta a algo más que a los lugares comunes del género western.
El casting que la escritora considera otra coincidencia relevante
La reclamación incorpora además una comparación entre algunos personajes que Salkin habría planteado en su propuesta y dos intérpretes que acabaron formando parte del universo de Yellowstone: Gil Birmingham y Danny Huston.
Según la versión recogida en la demanda, Salkin había imaginado a Birmingham como una figura política tribal con autoridad sobre el desarrollo del casino y a Huston como un agente externo con capacidad para facilitar la expansión desde el punto de vista comercial o político. En la serie de Sheridan, ambos actores asumieron papeles que, de acuerdo con la denunciante, cumplirían funciones similares dentro del conflicto.
Este punto puede resultar llamativo, pero también es uno de los aspectos que más difícilmente puede sostener por sí solo una acusación de plagio. La elección de actores conocidos, la existencia de personajes con funciones parecidas o la coincidencia de perfiles no prueban automáticamente que un proyecto haya sido copiado. La importancia jurídica estaría en cómo se conectan esos elementos con el conjunto de la obra y con el acceso que pudieron tener los responsables de la serie al material original.
La cronología será una de las claves del caso
La secuencia temporal tiene un peso especial en la denuncia. Salkin afirma que entregó Sovereign Nation en 2016 y que, después de recibir una respuesta negativa, Yellowstone fue aprobada meses más tarde. La demanda también pone el foco en los intentos previos de Sheridan para sacar adelante la serie, una circunstancia que podría ser relevante para determinar cuándo nació realmente el proyecto y qué materiales existían en cada momento.
La cronología, sin embargo, no resuelve por sí misma el conflicto. Que una idea se presente antes que otra no demuestra necesariamente que haya sido utilizada. Para que la reclamación prospere, Salkin tendría que acreditar tanto el acceso al proyecto como una relación suficientemente estrecha entre su expresión concreta y la obra finalmente producida.
Ese matiz es importante porque el derecho de autor no protege cualquier premisa general. Un western sobre una familia poderosa, la disputa por la tierra, la expansión inmobiliaria o el choque entre intereses económicos y comunidades locales puede compartir ingredientes con otras historias sin que exista una copia ilegal. La controversia se vuelve más compleja cuando las coincidencias se extienden a la organización de los conflictos, los personajes, las escenas y los mecanismos utilizados para hacer avanzar la trama.
Quién aparece en la demanda y qué se sabe de su respuesta
La acción legal no se dirige únicamente contra Sheridan. El caso se encuentra todavía en una fase inicial, por lo que las acusaciones forman parte de la versión de la demandante y no de un hecho probado judicialmente.
En el momento de hacerse pública la demanda no constaba una respuesta de Sheridan ni de las compañías mencionadas que rebatiese públicamente los argumentos de Salkin. Tampoco existe una resolución que determine que Yellowstone infringió los derechos de la guionista.
La serie, estrenada en 2018, se convirtió en uno de los grandes fenómenos televisivos de Taylor Sheridan y dio lugar a una franquicia con varias expansiones y precuelas. Esa dimensión industrial explica que una disputa sobre su origen pueda tener consecuencias importantes, pero también obliga a separar el interés mediático del recorrido real que tendrá el procedimiento.
Una acusación llamativa, pero todavía lejos de una sentencia
Las similitudes descritas por Salkin son más específicas que una simple coincidencia de género: un casino como centro de poder, una disputa por la ampliación territorial, determinadas fórmulas legales para desarrollar el suelo y personajes asociados a esas decisiones. Aun así, el paso decisivo será demostrar cómo se produjo la conexión entre ambos proyectos y si los elementos reclamados pertenecen a la expresión original de la guionista o forman parte de recursos narrativos disponibles para cualquier autor.
Por ahora, la demanda abre una pregunta sobre la génesis de Yellowstone, pero no ofrece una respuesta definitiva. El caso tendrá que establecer si se trata de una coincidencia acumulativa dentro de un género con códigos reconocibles o de una apropiación de material protegido. Hasta que un tribunal examine las pruebas, hablar de plagio como una certeza sería adelantarse a los hechos.




