Vaina divide a crítica y público con su regreso más comentado

El remake en acción real de Vaiana ha aterrizado en la taquilla estadounidense con un dato que Disney preferiría no estar comentando: 43 millones de dólares en su primer fin de semana. La cifra le basta para liderar la clasificación, pero resulta catastrófica para una superproducción que ha costado 250 millones de dólares y que, sobre el papel, lo tenía todo para arrasar. Sin polémicas previas, sin boicots en redes y con una franquicia que hace menos de dos años facturó más de mil millones con su secuela animada, el tropiezo de esta Vaiana de carne y hueso desconcierta incluso a los analistas más escépticos con los remakes del estudio.

Un estreno que mira de reojo a Blancanieves

Los 43 millones de dólares del debut doméstico colocan a Vaiana peligrosamente cerca de los 42 millones que consiguió Blancanieves en su estreno del año pasado, según datos recogidos por Variety. Aquel batacazo podía explicarse —que no justificarse— por el ruido ensordecedor que rodeó a la película: las declaraciones de Rachel Zegler sobre el clásico de 1937, la controversia con los enanitos, el cruce de mensajes sobre el conflicto entre Israel y Palestina y una cascada de reacciones que convirtieron el estreno en un campo de minas mediático.

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Con Vaiana no hay excusa que valga. La película, dirigida por Thomas Kail y protagonizada por Dwayne Johnson y Catherine Laga’aia, ha llegado a los cines sin una sola sombra de controversia. Sencillamente, el público no ha sentido la llamada del océano.

En el mercado internacional, la cosa no mejora: 52 millones de dólares en 50 territorios para un total global de 95 millones. Una cifra que, contra un presupuesto de 250 millones —más el gasto en marketing, que Disney no desglosa pero que en este tipo de lanzamientos suele rondar los 100 millones adicionales—, dibuja un escenario de pérdidas potenciales que algunos analistas sitúan en torno a los 100 millones de dólares.

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La paradoja Vaiana: mil millones en animación, 95 en acción real

Lo más desconcertante del tropiezo es el contexto. En noviembre de 2024, Vaiana 2 —la secuela animada— se estrenó durante el fin de semana de Acción de Gracias con 225 millones de dólares solo en Estados Unidos y acabó superando los 1.000 millones a nivel mundial. La franquicia no estaba fría, el personaje no había perdido gancho y el apetito del público familiar por las aventuras de la heroína polinesia estaba más que demostrado.

Tampoco ayuda la comparación con la película original de 2016, que en su momento arrancó con 82 millones durante un fin de semana de cinco días —también en Acción de Gracias— y se convirtió en un fenómeno generacional que, según datos de la propia Disney, superó los mil millones de horas de visionado en Disney+ en 2023.

La pregunta es inevitable: ¿qué ha fallado? La crítica no ha sido especialmente cruel —la película mantiene un aprobado raspado entre el público con un A- de CinemaScore—, pero tampoco ha funcionado como motor de prescripción. La sensación general, como ya apuntamos en la crítica de ActualTV, es que el remake funciona más como recuerdo que como descubrimiento: demasiado respetuoso con el original para sorprender y demasiado reciente para que su regreso parezca necesario.

Dos competidores que no han soltado a las familias

A la falta de entusiasmo por el remake se ha sumado un problema de saturación. Las salas llevan semanas alimentando al público familiar con dos títulos que se niegan a desinflarse. Minions & Monsters, la séptima entrega de la franquicia de Illumination, sumó en su segunda semana 20,5 millones de dólares —una caída de solo el 44,6%— y ya acumula 108 millones en Estados Unidos y 280 millones a nivel mundial. Con un presupuesto ajustado de 85 millones, la rentabilidad está más que asegurada.

El tercer escalón lo ocupa Toy Story 5, que en su cuarta semana aún retiene 18,5 millones de dólares y eleva su total doméstico a los 403 millones. A nivel global, la película de Pixar dirigida por Andrew Stanton firma ya 879 millones y se consolida como la tercera más taquillera del año, con Super Mario Galaxy: La película y Michael —ambas por encima de los mil millones— en el punto de mira.

La coincidencia de tres blockbusters familiares en cartelera ha fragmentado a un público que, sencillamente, no da para todo. Y en esa guerra de oferta, la novedad que menos aporta es la que más sufre.

Posesión infernal arde sin llama y Supergirl se despide

El otro gran estreno del fin de semana tampoco ha encontrado su público. Posesión infernal: En llamas (Evil Dead Burn), sexta entrega de la saga de terror distribuida por Warner, debutó con 13,7 millones de dólares en Estados Unidos y 40 millones globales. La cifra palidece frente a los 24 millones que consiguió Posesión infernal: El despertar en 2023, aunque el estudio puede respirar tranquilo: el presupuesto de esta nueva entrega se limitó a 20 millones, por lo que la inversión está prácticamente cubierta en su primer asalto.

Más dramático es el caso de Supergirl, que en su tercera semana se aferra al top 10 con solo 3,5 millones de dólares y una caída del 58,6%. Su acumulado global apenas alcanza los 115 millones, una cifra irrisoria para una producción que necesitaba superar los 350 millones para alcanzar el umbral de rentabilidad. El tropiezo de la heroína de DC se suma a una racha complicada para el nuevo universo de James Gunn y Peter Safran.

En la zona media de la tabla, Young Washington cae un 66,7% en su segunda semana —el efecto del 4 de julio ya se ha disipado— hasta los 6,4 millones, mientras que The Invite, la aclamada película de Olivia Wilde que brilló en Sundance, debuta con unos correctos 5,7 millones desde solo 1.610 salas. Obsesión, tras nueve semanas en cartel, aún rasca 3,8 millones para un total de 253 millones, y El día de la revelación de Steven Spielberg suma 3,2 millones en su quinta semana camino de los 111 millones. Cierra la lista Backrooms, que con 1,4 millones más alcanza los 194 millones acumulados.

Nolan acecha en el horizonte

El terremoto de verdad llegará en siete días. La Odisea, la nueva película de Christopher Nolan, aterriza en salas con un presupuesto de 250 millones de dólares más 100 adicionales en marketing, lo que la convierte en una de las apuestas más arriesgadas del año para Universal. Con calificación R y una duración que todo apunta a que será generosa, la película pondrá a prueba la capacidad del director para arrastrar al público adulto a las salas en pleno verano.

Para Disney, mientras tanto, el tropiezo de Vaiana reabre un debate incómodo: el de la fatiga de los remakes en acción real. Cuando la franquicia está más viva que nunca en animación, cuando no hay polémica que justifique el rechazo y cuando la película cumple con el estándar de calidad esperado, el problema ya no es de ejecución: es de concepto. Y en ese océano de dudas, ni siquiera Maui tiene respuestas.

Gonzalo Pérez es redactor de ActualTV especializado en redes sociales, comunicación digital y tendencias de consumo audiovisual. Su trabajo analiza cómo las plataformas sociales, los creadores de contenido y las nuevas comunidades digitales están transformando la manera en que se descubre, comenta y consume el entretenimiento.

En ActualTV escribe sobre redes sociales, estrategias digitales, fenómenos virales, creadores, plataformas y su influencia en la televisión, el streaming y la cultura audiovisual. Su enfoque combina actualidad, análisis de tendencias y contexto para explicar cómo la conversación digital impacta en los programas, las marcas de entretenimiento y las audiencias en España.

Gonzalo Pérez

Gonzalo Pérez es redactor de ActualTV especializado en redes sociales, comunicación digital y tendencias de consumo audiovisual. Su trabajo analiza cómo las plataformas sociales, los creadores de contenido y las nuevas comunidades digitales están transformando la manera en que se descubre, comenta y consume el entretenimiento. En ActualTV escribe sobre redes sociales, estrategias digitales, fenómenos virales, creadores, plataformas y su influencia en la televisión, el streaming y la cultura audiovisual. Su enfoque combina actualidad, análisis de tendencias y contexto para explicar cómo la conversación digital impacta en los programas, las marcas de entretenimiento y las audiencias en España.