Netflix acelera su giro estratégico tras perder ‘Harry Potter’: así busca crear franquicias propias para competir con Disney y Warner
Netflix ha perdido el mayor atajo posible hacia el dominio del entretenimiento global y ahora se enfrenta a su reto más ambicioso: construir desde cero lo que otros llevan décadas acumulando. La plataforma no logró hacerse con el catálogo de Warner Bros. Discovery, que incluía propiedades como Harry Potter o Game of Thrones, y ha tenido que redefinir su hoja de ruta en tiempo real.
El movimiento no es menor. Según Reuters, la compañía llegó a plantear una operación de hasta 72.000 millones de dólares para reforzar su biblioteca con franquicias consolidadas, pero finalmente se retiró al no considerarla viable económicamente . En paralelo, Paramount terminó imponiéndose en la puja, lo que dejó a Netflix sin acceso a uno de los mayores catálogos de propiedad intelectual del sector .
El resultado es un cambio estratégico que ya se está ejecutando: menos dependencia de adquisiciones y más inversión en crear universos propios capaces de competir con gigantes históricos como Disney o Warner.
Cómo Netflix intenta construir sus propias franquicias tras perder Harry Potter
La clave del nuevo plan de Netflix pasa por un concepto que lleva años obsesionando a la industria: las franquicias. No se trata solo de producir series o películas exitosas, sino de desarrollar propiedades que puedan expandirse en múltiples formatos, generar spin-offs y sostener ingresos a largo plazo.
Según explicó Bela Bajaria, responsable de contenidos de la compañía, el objetivo es claro: seguir invirtiendo en historias originales y colaborar con grandes estudios para crear sagas duraderas al estilo de Stranger Things o Bridgerton .
Sin embargo, el reto es considerable. A diferencia de Disney o Warner, que cuentan con décadas de personajes y universos consolidados, Netflix apenas tiene una docena de años construyendo su catálogo original. Esa diferencia histórica se traduce en una desventaja estructural a la hora de competir por la atención del público.
Aun así, la plataforma ya ha identificado algunos pilares sobre los que construir:
- ‘Stranger Things’, que ha generado spin-offs, teatro y merchandising
- ‘Bridgerton’, con varias temporadas y expansión narrativa
- ‘El juego del calamar’, convertido en fenómeno global
- ‘Wednesday’, uno de sus mayores éxitos recientes
El problema es la consistencia. Mientras algunas propiedades se convierten en fenómenos culturales, otras inversiones millonarias no logran el mismo impacto, como ha ocurrido con varios proyectos recientes de alto presupuesto .
Por qué este giro estratégico es clave en la guerra del streaming
La importancia de esta decisión va más allá de Netflix. Refleja un cambio profundo en el modelo de negocio del streaming.
Durante años, la estrategia dominante consistía en producir una gran cantidad de contenido para atraer a todo tipo de audiencias. Pero ese enfoque está dando paso a otro más selectivo, centrado en propiedades reconocibles y explotables a largo plazo.
Las franquicias ofrecen varias ventajas clave:
- Reducen el riesgo, al partir de universos conocidos
- Permiten ingresos adicionales (merchandising, eventos, licencias)
- Generan fidelidad en un mercado cada vez más fragmentado
En este contexto, perder activos como Harry Potter supone un golpe estratégico. No solo por el valor económico de la saga, sino por su capacidad para atraer y retener suscriptores de forma sostenida.
Además, el timing no es casual. La industria vive una fase de madurez en la que el crecimiento de usuarios se ralentiza y la rentabilidad se convierte en prioridad. En ese escenario, tener franquicias fuertes ya no es una ventaja: es casi una obligación.

De comprar estudios a crear universos propios: el cambio de modelo de Netflix
La retirada de la puja por Warner Bros. marca un punto de inflexión. Netflix ha pasado de intentar comprar escala a construirla internamente.
Este cambio implica varios movimientos estratégicos:
- Mayor inversión en propiedad intelectual original
- Alianzas con estudios tradicionales como MGM o Warner
- Adaptaciones de marcas conocidas como Narnia o Assassin’s Creed
- Expansión de universos narrativos existentes
Según fuentes de la industria, la compañía busca replicar el modelo que ha funcionado en Hollywood durante décadas: crear historias que puedan prolongarse en el tiempo y convertirse en marcas globales.
No es un camino sencillo. Como reconocen ejecutivos del sector, construir una franquicia no es inmediato y requiere años de desarrollo, coherencia creativa y aceptación del público .
Además, Netflix compite ahora no solo con estudios tradicionales, sino también con plataformas como YouTube y con el auge del contenido en directo, lo que añade presión a su estrategia.
Un cambio que redefine el futuro del entretenimiento
Lo que está en juego no es solo el catálogo de una plataforma, sino el modelo de toda la industria.
La transición hacia franquicias propias indica que el streaming ha dejado atrás su fase expansiva para entrar en una etapa más selectiva, donde la calidad, la marca y la capacidad de generar universos narrativos serán determinantes.
Netflix parte con ventaja en distribución global y datos de consumo, pero sigue teniendo pendiente construir un equivalente a Harry Potter o Star Wars que sostenga su liderazgo durante décadas.
La pregunta ya no es si lo conseguirá, sino cuánto tiempo tardará en hacerlo y qué coste tendrá en el proceso.
Las claves
- Netflix no logró adquirir Warner Bros. y perdió franquicias como Harry Potter
- La compañía apuesta ahora por crear universos propios desde cero
- El sector del streaming gira hacia modelos basados en franquicias
- El éxito dependerá de su capacidad para generar IP global duradera

Ricardo Ducazcal es el editor y fundador de ActualTV, que fundó en 2018. Cubre la actualidad de la industria audiovisual y cultural con un enfoque editorial que combina la dimensión empresarial del entretenimiento (estrategias, movimientos corporativos y modelos de negocio) con su impacto creativo y cultural. Su trabajo se centra en ofrecer contexto, análisis y criterio propio sobre las tendencias que marcan el presente y el futuro del sector.
