Warner rechaza la nueva oferta de Paramount y refuerza su apuesta por Netflix
El tablero de Hollywood arranca 2026 con las mismas tensiones con las que cerró el año anterior. La batalla por el control de Warner Bros. Discovery suma un nuevo capítulo tras el rechazo formal de la sexta propuesta presentada por Paramount. Una negativa que no solo reafirma el respaldo de la junta directiva al preacuerdo alcanzado con Netflix, sino que además pone cifras concretas a los perjuicios económicos y estratégicos que, a juicio de Warner, tendría una operación alternativa.
La decisión llega después de semanas de presiones, filtraciones y movimientos tácticos por parte del grupo liderado por David Ellison, decidido a hacerse con el control de Warner pese a la resistencia del consejo y a las dudas crecientes entre analistas y reguladores.
Un rechazo anunciado tras meses de tensiones
El final de 2025 ya anticipaba un choque frontal. Paramount lanzó una primera opa hostil que mejoraba ampliamente la valoración económica del acuerdo firmado por Warner con Netflix. Hablamos de 108.400 millones de dólares frente a los 82.700 millones que contempla el pacto con la plataforma de streaming.
Sobre el papel, la cifra parecía incontestable. Sin embargo, la junta de Warner fue clara desde el primer momento. El precio no lo es todo. La operación escondía riesgos financieros, legales y operativos que, según el consejo, ponían en peligro la estabilidad futura del grupo.
Lejos de rendirse, Paramount regresó con una segunda oferta revisada, elevando el precio hasta 30 dólares por acción. Un movimiento agresivo pensado para seducir a los accionistas y forzar un cambio de rumbo. Pero tampoco funcionó.
La carta a los accionistas y el respaldo total a Netflix
Según informó Deadline, la junta de Warner Bros. Discovery remitió una carta oficial a los accionistas tras una reunión celebrada a puerta cerrada. En ella, el consejo reitera su apoyo unánime al acuerdo con Netflix y califica la propuesta de Paramount como “insuficiente”, pese a su mayor volumen económico.
El mensaje es contundente. Warner sostiene que la oferta rival no garantiza seguridad financiera ni ejecución viable, dos factores clave en una operación de esta magnitud.
Además, el consejo advierte de que un eventual fracaso de la transacción con Paramount podría generar costes superiores a los 5.000 millones de dólares, entre penalizaciones, gastos legales, rupturas contractuales y daño reputacional.
El gran problema: la solvencia de Paramount
El punto más delicado del informe interno de Warner tiene que ver con la capacidad real de Paramount para financiar la operación. Las cifras hablan por sí solas y explican buena parte del rechazo.
Según la propia junta:
Paramount Skydance cuenta con una capitalización bursátil cercana a los 14.000 millones de dólares, pero intenta cerrar una adquisición que exige 94.650 millones en financiación, casi siete veces su valor de mercado actual.
Para lograrlo, el grupo debería asumir más de 50.000 millones de dólares en nueva deuda, apoyándose en acuerdos con múltiples socios financieros. Una estructura compleja que, según Warner, incrementa de forma notable el riesgo de colapso.
Fondos soberanos y recelos internos
Aunque la familia Ellison respalda la operación con garantías superiores a 40.000 millones de dólares, Paramount ha tenido que recurrir a fondos soberanos de Arabia Saudí, Qatar y Emiratos Árabes Unidos, entre otros inversores internacionales, para completar la financiación.
Este punto genera profunda incomodidad en la junta de Warner, no solo por el impacto financiero, sino también por las implicaciones geopolíticas, regulatorias y de gobernanza corporativa que podría acarrear la entrada de este tipo de capital.
En un contexto de creciente escrutinio sobre las grandes fusiones mediáticas, Warner considera que este factor añade una capa extra de incertidumbre difícil de justificar ante accionistas y autoridades.

Regulación y competencia: el argumento que se diluye
Uno de los mensajes que Paramount había deslizado en las últimas semanas era que su propuesta tendría más opciones de superar los filtros antimonopolio que el acuerdo con Netflix. Sin embargo, un estudio encargado por la propia junta de Warner desmonta esa narrativa.
El análisis concluye que ambas operaciones tienen probabilidades similares de recibir luz verde regulatoria, tanto en Estados Unidos como en mercados clave como Europa. Esto neutraliza uno de los principales elementos de presión utilizados por David Ellison en su ofensiva.
En otras palabras, Warner no ve ventajas regulatorias claras en el escenario Paramount frente al pacto ya cerrado con Netflix.
Netflix, un socio estratégico y estable
Más allá de las cifras, Warner subraya que el acuerdo con Netflix ofrece estabilidad, claridad estratégica y menor riesgo de ejecución. La plataforma de streaming no solo cuenta con músculo financiero probado, sino también con una posición dominante en el mercado global, algo clave para maximizar el valor de los activos de cine y streaming de Warner.
Desde el punto de vista industrial, la alianza con Netflix permitiría monetizar contenidos, reducir deuda y simplificar la estructura del grupo, objetivos prioritarios para la compañía tras años de ajustes y reordenaciones internas.
El reloj corre para los accionistas
Pese a la recomendación expresa de la junta de no aceptar la oferta de Paramount, la decisión final no está completamente cerrada. Los accionistas de Warner tienen hasta el 21 de enero para decidir si ceden o no sus títulos en el marco de la opa hostil.
La presión, por tanto, continúa. Paramount aún puede mover ficha, mejorar condiciones o intentar convencer directamente al mercado. Pero el mensaje de Warner es claro. Sin Netflix, el riesgo es demasiado alto.
Un pulso que define el futuro de Hollywood
Este enfrentamiento no es solo una guerra de cifras. Es un reflejo del momento que vive la industria audiovisual, marcada por consolidación, deuda elevada y la supremacía del streaming. La resolución del conflicto sentará un precedente clave para futuras operaciones en Hollywood.
Por ahora, Warner mantiene el rumbo y cierra filas en torno a Netflix. Paramount, en cambio, vuelve a quedarse en el punto de partida. El baile continúa, pero la música empieza a agotarse.
