Ridley Scott no suele medir sus palabras cuando habla de Alien, y su última valoración sobre la saga vuelve a poner el foco en una película que lleva años dividendo a los seguidores: Alien: Resurrección. El director de El octavo pasajero considera que la cuarta entrega fue el momento en el que la franquicia quedó prácticamente agotada, aunque la historia posterior demuestra que el problema no era tan sencillo como señalar a un único título.
En una entrevista publicada por Brut, Scott recuerda que, después de la cuarta película, la saga había sido abandonada y que él decidió recuperarla con Prometheus. El cineasta también reivindica sin matices su trabajo en la película original: para él, es la mejor entrega de toda la serie. Esa seguridad forma parte de su personalidad pública, pero no convierte automáticamente su diagnóstico sobre la franquicia en una verdad definitiva.
Qué película considera Ridley Scott que mató Alien
La película a la que apunta el director es Alien: Resurrección, estrenada en 1997 y dirigida por Jean-Pierre Jeunet. La cinta recuperaba a Sigourney Weaver como Ellen Ripley mediante una premisa relacionada con la clonación y apostaba por una estética mucho más extravagante que la de sus predecesoras.
El cambio no fue menor. La primera Alien construía el terror a partir del aislamiento, la oscuridad y la sensación de que la tripulación se enfrentaba a una amenaza casi imposible de comprender. Aliens: El regreso convirtió esa pesadilla en una película de acción militar. Alien 3, por su parte, llevó la saga hacia un terreno más sombrío y fatalista. La cuarta entrega quiso combinar humor negro, grotesco, ciencia ficción y espectáculo, pero su tono resultó más difícil de encajar dentro de la identidad que el público asociaba con la franquicia.
Decir que aquella película “mató” Alien simplifica el proceso, pero sí identifica un punto de inflexión reconocible. Después de Alien: Resurrección, la saga dejó de avanzar de manera lineal durante años. El proyecto necesitó replantearse varias veces y la franquicia empezó a sobrevivir también a través de videojuegos, cómics y otros formatos, mientras Hollywood buscaba una forma de devolverla a la pantalla grande.
Prometheus no fue una resurrección convencional
Scott volvió a dirigir una película ambientada en el universo de Alien con Prometheus, estrenada en 2012. Sin embargo, la película no continuó directamente la historia de Ripley ni presentó al xenomorfo como el motor principal de la trama. Su apuesta consistió en retroceder hacia los orígenes del universo y plantear preguntas sobre los Ingenieros, la creación de la vida y la relación entre los seres humanos y sus posibles creadores.
El guion contó con la participación de Damon Lindelof, después de un desarrollo en el que también intervino Jon Spaihts. El resultado fue una película más interesada en la mitología y en las preguntas filosóficas que en repetir la estructura de supervivencia de la cinta de 1979. Para algunos espectadores, ese cambio permitió que la saga recuperase ambición. Para otros, Prometheus sustituyó el misterio del monstruo por interrogantes que no siempre encontraban una respuesta satisfactoria.
Por eso resulta discutible describirla únicamente como la película que “salvó” Alien. Scott reactivó la propiedad y devolvió la marca a las conversaciones cinematográficas, pero lo hizo transformándola en otra cosa. La operación se pareció menos a reparar una máquina averiada que a construir una nueva puerta de entrada al mismo universo.
El problema de Alien no se reduce a una mala secuela
La historia de la franquicia demuestra que sus dificultades no proceden solo de una entrega concreta. Cada película importante ha intentado responder a una pregunta distinta: ¿cómo se sobrevive al monstruo?, ¿qué ocurre cuando la humanidad se enfrenta a él como arma?, ¿puede existir una relación entre la criatura y la creación humana?
El riesgo aparece cuando la saga confunde expansión con explicación. El xenomorfo funcionaba en parte porque conservaba una dimensión desconocida, casi biológica y cósmica al mismo tiempo. Al convertir el universo en una genealogía cada vez más detallada, las precuelas de Scott desplazaron el interés desde la amenaza hacia sus antecedentes. Esa decisión puede enriquecer la mitología, pero también reduce parte de la inquietud que hizo especial a la película original.
Alien: Covenant, estrenada en 2017, continuó la línea iniciada por Prometheus y devolvió al xenomorfo a un papel más central. La película también profundizó en la historia de David, el androide interpretado por Michael Fassbender. Sin embargo, la evolución de ese arco quedó condicionada por la recepción de las precuelas y por la dificultad de equilibrar la ambición mitológica de Scott con las expectativas de quienes querían volver al terror más directo.
La saga ha aprendido a sobrevivir sin una única visión
La llegada de Alien: Romulus mostró otra posibilidad: recuperar elementos reconocibles de las primeras películas sin continuar exactamente el camino de las precuelas. Su enfoque volvió a poner en primer plano a un grupo de personajes enfrentado a una amenaza dentro de un entorno cerrado, una fórmula que permite reconectar con la esencia de la serie sin borrar las películas anteriores.
Ese recorrido complica la afirmación de Scott. Si Alien: Resurrección hubiera acabado realmente con la franquicia, no habría sido posible que la saga encontrase nuevos caminos décadas después. Lo que hizo fue cerrar una etapa y dejar claro que repetir el pasado no bastaba. Prometheus reabrió la conversación, pero no recuperó exactamente la misma Alien que había desaparecido.
Ridley Scott tiene motivos para reivindicar su papel: dirigió la película que estableció el lenguaje visual, el tono y buena parte de la identidad de la franquicia. Pero la saga también se ha construido gracias a las lecturas de James Cameron, David Fincher, Jeunet y los cineastas que han intentado encontrar un equilibrio entre terror, acción, ciencia ficción y mitología. Alien no fue resucitada por una sola persona; ha seguido viva porque cada generación ha decidido qué elemento quería conservar y cuál estaba dispuesta a cambiar.
La próxima etapa volverá a medir hasta qué punto la franquicia necesita a Scott como arquitecto de su pasado o si ya puede avanzar con una identidad propia. Su opinión sobre la cuarta entrega reabre el debate, pero también deja una pregunta más interesante: no qué película mató Alien, sino qué versión de la saga quiere sobrevivir ahora.




