Reino Unido cae ante los zombies en The Walking Dead: Daryl Dixon y confirma que ya no hay refugio seguro en el apocalipsis
Este artículo contiene spoilers
del primer episodio de la nueva temporada de ‘The Walking Dead: Daryl Dixon’.
La narrativa zombi ha encontrado en Reino Unido un escenario fascinante para explorar temas de aislamiento y supervivencia. Durante años, los seguidores de ‘The Walking Dead’ mantuvieron la esperanza de que las islas británicas hubieran resistido el apocalipsis, pero la realidad se ha mostrado mucho más cruel de lo que cualquiera podría imaginar.
La tragedia del aislamiento británico
La tercera temporada de ‘The Walking Dead: Daryl Dixon’ arranca con ‘Costa da Morte’, un episodio que destruye cualquier ilusión sobre la supervivencia del Reino Unido. Lo que una vez se consideró una ventaja geográfica se convirtió en una trampa mortal. Las medidas que inicialmente parecían salvar a la nación -controles militares rigurosos, toques de queda estrictos y el bloqueo total de las rutas europeas- terminaron siendo su perdición.

La aparición de Julian (Stephen Merchant) marca un momento devastador en la serie. Su autoproclamación como “el último inglés en Inglaterra” no es solo una frase dramática, sino el epitafio de una civilización entera. A través de su testimonio, descubrimos que el verdadero enemigo no fueron los caminantes, sino la naturaleza humana cuando se ve acorralada.
Las divisiones internas acabaron con cualquier posibilidad de reconstrucción. Sin escapatoria posible debido al aislamiento geográfico, los supervivientes se volvieron unos contra otros, formando facciones tribales que perpetuaron un ciclo de violencia autodestructiva. El resultado: un territorio completamente despoblado, donde solo vagan los muertos vivientes.
Contrastes apocalípticos: dos visiones del Reino Unido
Es curioso observar cómo dos franquicias zombi contemporáneas abordan el destino del Reino Unido de maneras completamente opuestas. Mientras ‘The Walking Dead: Daryl Dixon’ presenta una Inglaterra totalmente aniquilada, ’28 años después’ mantiene la contención del virus dentro de las fronteras británicas.

Esta divergencia narrativa no es casual. Ambas producciones utilizan el escenario británico para reflexionar sobre diferentes aspectos de la crisis global. En el caso de la serie de AMC, la destrucción total del Reino Unido subraya que ninguna barrera natural o política puede detener una catástrofe de escala mundial.
El mensaje es claro: la supervivencia no depende de las ventajas geográficas, sino de la capacidad humana para mantener la cohesión social en tiempos de crisis. La muerte de Julian al final del episodio elimina cualquier rastro de esperanza sobre la existencia de más supervivientes británicos, consolidando la idea de que el apocalipsis no conoce fronteras.
En el universo expandido de ‘The Walking Dead’, el Reino Unido se ha convertido en un símbolo de cómo el aislamiento puede transformarse de ventaja estratégica en sentencia de muerte. Daryl y Carol descubren que sus esperanzas de encontrar un refugio seguro eran infundadas, y que la supuesta “fortaleza insular” británica no era más que una ilusión.
Esta narrativa cobra especial relevancia en el contexto actual, donde el aislacionismo y la fragmentación social se presentan como respuestas tentadoras pero potencialmente catastróficas ante las crisis globales. La serie nos recuerda que la cooperación internacional y la solidaridad humana son elementos esenciales para la supervivencia colectiva, incluso en los escenarios más desesperantes.

Periodista. Escribo sobre las novedades de las series y programas de televisión y plataformas de vídeo en streaming. He trabajado en distintas revistas y periódicos digitales de España.
