Nolan ha rodado ‘La odisea’ para el cine perfecto, pero España la verá en el mejor formato posible, no en el ideal

Christopher Nolan ha convertido ‘La odisea’ en una película sobre viajes incluso antes de que el espectador se siente en la butaca. La paradoja es jugosa: para ver la nueva superproducción del director en el formato para el que ha sido concebida, muchos aficionados españoles tendrían que hacer precisamente eso, viajar.

La película se estrena el 17 de julio de 2026 y llega envuelta en una promesa técnica muy concreta: ha sido rodada íntegramente con cámaras IMAX y pensada para proyectarse en IMAX 70 mm, el formato de imagen más ambicioso del circuito comercial. La lista oficial de pases en IMAX 70 mm publicada por IMAX incluye países como Estados Unidos, Canadá, Reino Unido, Australia, Bélgica, República Checa o Francia. España no aparece.

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Eso no significa que el público español vaya a verla mal. Significa algo más interesante: España podrá ver ‘La odisea’ en buenos formatos, incluso muy buenos, pero no en el formato total que Nolan ha convertido en parte del acontecimiento. La diferencia parece técnica, pero en realidad habla de cómo se está construyendo el nuevo cine-evento: no basta con estrenar una película grande, hay que vender una experiencia casi irrepetible.

La película que convierte el formato en parte del argumento

Nolan lleva años defendiendo que una película no es solo una historia proyectada en una pantalla, sino una relación física entre imagen, sala y espectador. Con ‘Oppenheimer’, el discurso ya estaba claro: el IMAX 70 mm era el patrón oro para quienes querían acercarse al ideal del director. Con ‘La odisea’, el salto es mayor, porque la película ha sido concebida íntegramente alrededor de esa escala.

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La cuestión no es si habrá monstruos, dioses, tormentas y héroes con suficiente empaque visual. La cuestión es que el propio formato promete una forma de inmersión que la mayoría de salas no puede reproducir. El IMAX 70 mm permite una relación de aspecto de 1.43:1, con más altura de imagen y una sensación de verticalidad que no se limita a “verlo más grande”. Es otra composición, otra respiración visual.

Ahí está la trampa del espectáculo contemporáneo: cuanto más específica es la experiencia ideal, más excluyente se vuelve. Una película puede estrenarse simultáneamente en cientos de salas, pero no llegar igual a todas. El espectador compra una entrada para el mismo título, aunque no siempre para la misma experiencia.

España tiene buenas alternativas, pero no la sala exacta

El mapa español de ‘La odisea’ no es pobre. De hecho, es mejor que hace unos años. Habrá opciones en IMAX con láser, salas Dolby Cinema, formatos premium y proyecciones en 70 mm convencional. Según la información publicada sobre los formatos disponibles, España no cuenta actualmente con ninguna sala IMAX 70 mm capaz de ofrecer la versión 1.43:1, aunque sí habrá alternativas como IMAX Láser 1.90:1 y 70 mm no IMAX.

La diferencia importa. IMAX con láser no es IMAX 70 mm. Puede ofrecer una imagen enorme, brillante, estable y con sonido calibrado, pero no reproduce toda la altura del fotograma pensado para el formato ideal. El 70 mm convencional, por su parte, conserva el atractivo fotoquímico, la textura y la mística del celuloide, pero tampoco es la experiencia IMAX 70 mm. En Zaragoza, los Cines Palafox se han convertido en un punto especialmente interesante porque permitirán elegir entre IMAX con láser y 70 mm convencional, una anomalía preciosa en un país donde este tipo de opciones suelen ser escasas.

La pregunta práctica sería: ¿dónde verla? Para la mayoría del público, la respuesta razonable será una buena sala IMAX con láser o una sala premium bien equipada. Para el cinéfilo que busca el ritual analógico, el 70 mm convencional tendrá un atractivo evidente. Para el purista absoluto, el viaje al extranjero será la única forma de acercarse al ideal nolaniano.

La Odisea
‘La Odisea’

El cine-evento ya no compite solo por la película, sino por la mejor versión de la película

La conversación alrededor de ‘La odisea’ recuerda algo que la industria ha aprendido tras el fenómeno de ‘Oppenheimer’: el formato puede vender entradas. No como un extra para entendidos, sino como una parte central del deseo. La gente no solo quiere ver la película de Nolan. Quiere verla “bien”. Y ahí empieza una carrera que mezcla pasión cinéfila, disponibilidad geográfica y cierto lujo cultural.

Esa carrera tiene un lado estimulante. Obliga a hablar de proyección, de salas, de formatos, de celuloide y de decisiones técnicas que durante mucho tiempo quedaron relegadas a minorías. También devuelve al cine una dimensión ritual: escoger sala, comprar con antelación, comparar versiones, organizar el desplazamiento. Como ya ocurrió con los récords de preventa en el BFI IMAX de Londres, la película ha demostrado capacidad para movilizar al público antes incluso de llegar a la cartelera.

Pero también tiene una lectura menos cómoda. El cine perfecto empieza a parecerse a una experiencia con código postal. Quien vive en una gran ciudad con salas premium parte con ventaja. Quien vive lejos de esos circuitos verá la película en condiciones más normales, quizá excelentes, pero no equivalentes. Y quien quiera la versión más completa tendrá que pagar no solo una entrada, sino un viaje.

Ese no es un problema exclusivo de España. Es una consecuencia del modo en que Hollywood está intentando convertir ciertos estrenos en acontecimientos premium. La sala vuelve a ser importante, sí, pero no todas las salas vuelven con la misma fuerza.

La gran victoria de Nolan también deja una pregunta para los cines españoles

Nolan ha logrado algo infrecuente: que el público hable del formato antes que del argumento. En una época en la que muchas películas se consumen como contenido intercambiable, ‘La odisea’ se vende como una experiencia física, localizada y difícil de sustituir en casa. Eso es una victoria cultural para la exhibición.

La pregunta es qué hacen los cines españoles con esa oportunidad. Si cada gran estreno técnico vuelve a señalar la misma carencia, el problema dejará de parecer una anécdota para fans de Nolan. España puede ofrecer buenas salas, algunas muy competitivas, pero sigue sin tener una infraestructura IMAX 70 mm comercial que permita acceder a la versión más ambiciosa de películas pensadas para ese formato.

Tal vez la conclusión más honesta sea esta: ‘La odisea’ se podrá disfrutar mucho en España, pero no exactamente como Nolan la ha imaginado. Y esa distancia entre lo posible y lo ideal es, en sí misma, una historia sobre el cine actual. La película habla de un regreso imposible a casa. Su exhibición también habla de otro regreso complicado: el de la sala como lugar único, insustituible y al alcance de todos.

Las claves

  • Hecho principal: ‘La odisea’ llega rodada íntegramente para IMAX y su versión ideal es el IMAX 70 mm.
  • Por qué importa: España no cuenta con salas comerciales capaces de proyectarla en ese formato exacto.
  • Qué aporta esta pieza: analiza la brecha entre la promesa del cine-evento y la infraestructura real de exhibición.
  • Qué puede pasar después: los grandes estrenos técnicos pueden presionar a las salas españolas para ampliar formatos premium, pero también agrandar la desigualdad entre espectadores.

Redactor especializado en televisión, redes sociales y comunicación digital, con experiencia en el ámbito del entretenimiento y la industria audiovisual.

Ha trabajado como responsable de prensa y comunicación en distintas empresas del sector del entretenimiento, lo que le ha permitido conocer de primera mano los procesos de difusión, promoción y gestión de contenidos audiovisuales.

En ActualTV cubre información relacionada con televisión, redes sociales y estrategias de comunicación digital aplicadas al sector audiovisual.

José Luis Labreda

Redactor especializado en televisión, redes sociales y comunicación digital, con experiencia en el ámbito del entretenimiento y la industria audiovisual.

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