
Durante más de una década, el debate sobre el dominio del entretenimiento audiovisual se movía entre Hollywood y las grandes plataformas de streaming. Netflix era el referente, el rival a batir. Pero 2025 ha marcado un punto de inflexión inesperado: YouTube ha superado por primera vez a Netflix en ingresos, alterando el equilibrio de poder y forzando a la industria a mirarse en el espejo.
La noticia no llega envuelta en fuegos artificiales, pero su impacto es enorme. Según estimaciones financieras publicadas por medios económicos y trades del sector, YouTube ha cerrado el último ejercicio con mayores ingresos que Netflix, algo impensable hace solo unos años.
La comparación es especialmente llamativa porque ambos modelos parecen, sobre el papel, incomparables. Netflix es sinónimo de series, películas y grandes producciones originales. YouTube, de vídeos gratuitos, creadores independientes y consumo fragmentado. Pero precisamente ahí está la clave: YouTube no compite en el mismo terreno… y aun así ha ganado la partida.
Mientras Netflix depende casi en exclusiva de las suscripciones, YouTube suma publicidad, suscripciones premium, acuerdos musicales, directos, gaming y una presencia transversal en prácticamente todos los dispositivos conectados del planeta.
Durante años, YouTube fue tratado como “el hermano pequeño” del audiovisual: mucho volumen, poco prestigio. Hoy esa lectura está completamente desfasada.
YouTube no solo genera ingresos récord, sino que lidera el consumo de vídeo en tiempo total, especialmente en televisores conectados. En muchos hogares, YouTube ya no es una app secundaria: es el canal principal. Se enciende la tele y YouTube está ahí antes que cualquier plataforma.
Además, su ecosistema de creadores funciona como una fábrica infinita de contenido adaptable al algoritmo y al gusto del usuario. No hay ciclos de producción de dos años ni apuestas de 200 millones de dólares que puedan salir mal. Hay prueba, error y reacción inmediata.
Netflix, en cambio, juega otra liga: menos volumen, más riesgo, más inversión por título.
Conviene subrayarlo: Netflix no está en crisis. Sigue siendo la plataforma de streaming con mayor impacto cultural, la que convierte estrenos en conversación global y la que marca el ritmo creativo del sector.
Pero el símbolo es importante. Que YouTube la supere en ingresos rompe el relato del streaming como heredero directo de Hollywood. El centro de gravedad se desplaza hacia un modelo híbrido, donde conviven:
Netflix ha intentado reaccionar: planes con anuncios, control de cuentas compartidas, ajustes de catálogo. Medidas eficaces, sí, pero que muestran que el crecimiento infinito ya no es tan automático.
Este cambio no pasa desapercibido para los grandes estudios. Hollywood entendió hace tiempo que Netflix era socio, cliente y rival. Ahora empieza a asumir que YouTube es algo más que una plataforma promocional.
Cada vez más productoras utilizan YouTube como laboratorio de formatos, escaparate de talento o vía directa hacia audiencias jóvenes que no pisan una sala de cine ni distinguen entre “tele” y “streaming”.
El mensaje es claro: quien quiera entender al público del futuro no puede ignorar YouTube. Ni siquiera Netflix puede permitírselo.
Para el espectador medio, la consecuencia no es inmediata, pero sí profunda. Este cambio consolida un escenario donde:
YouTube no sustituye a Netflix, pero sí redefine el tablero. Uno ofrece grandes historias cerradas. El otro, compañía constante, diversidad infinita y consumo sin fricción.
Y lo más inquietante para la industria: YouTube no necesita convencerte de pagar para existir en tu día a día.
No estamos ante una simple noticia económica. Estamos ante un cambio de narrativa. Durante años, el futuro del audiovisual parecía escrito por Netflix y los grandes estudios. Hoy ese futuro se fragmenta, se democratiza y se acelera.
YouTube no ha ganado porque haga mejores series. Ha ganado porque entendió antes que nadie cómo consumimos vídeo en 2025.
Y ese, para Hollywood y para Netflix, es el verdadero aviso.
El streaming ya no tiene un solo rey, ni una sola corona. Y quizá esa sea la señal más clara de que la industria ha entrado, por fin, en su edad adulta.
Redactor especializado en televisión, redes sociales y comunicación digital, con experiencia en el ámbito del entretenimiento y la industria audiovisual.
Ha trabajado como responsable de prensa y comunicación en distintas empresas del sector del entretenimiento, lo que le ha permitido conocer de primera mano los procesos de difusión, promoción y gestión de contenidos audiovisuales.
En ActualTV cubre información relacionada con televisión, redes sociales y estrategias de comunicación digital aplicadas al sector audiovisual.
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