La nueva moda de congelar el pan: qué opinan los nutricionistas sobre sus beneficios en la salud
El pan es un alimento esencial en la dieta mediterránea, especialmente en España, donde no puede faltar en la mesa. Tanto es así que existe un refrán muy popular que dice: «Es más largo que un día sin pan». Pero hay un inconveniente que todos conocen: su frescura dura poco.
A las pocas horas de horneado comienza a perder esponjosidad y, al día siguiente, suele estar duro. Para evitarlo, muchas familias recurren a la congelación, un método que no solo conserva el pan más tiempo, sino que también tiene un efecto sorprendente en la salud.
El secreto está en el almidón resistente
Cuando el pan se congela y después se consume, su composición sufre un cambio. El almidón del pan experimenta un proceso llamado retrogradación, que lo convierte en almidón resistente.
¿Qué significa esto? Que el pan congelado y recalentado no se digiere de la misma manera que el pan fresco. En lugar de descomponerse rápidamente en el intestino delgado y convertirse en glucosa, este almidón llega al colon, donde se transforma en un nutriente valioso para la microbiota intestinal.
En otras palabras, parte de los hidratos del pan dejan de convertirse en calorías absorbibles y pasan a comportarse como una fibra dietética con múltiples beneficios.
Beneficios de congelar el pan
La nutricionista Beatriz González, conocida en redes sociales como Bea_gonfer, ha explicado en uno de sus vídeos cómo este sencillo gesto puede aportar ventajas nutricionales. Estos son los principales:
- Menos calorías absorbidas: al no digerirse por completo, el almidón resistente evita que todo el pan se convierta en energía inmediata.
- Mayor saciedad: al ralentizar la digestión, el pan congelado genera un efecto más saciante que ayuda a controlar el apetito.
- Mejora la sensibilidad a la insulina: favorece que el cuerpo utilice la insulina de forma más eficiente, lo que resulta beneficioso en la prevención del sobrepeso y la obesidad.
- Salud intestinal más fuerte: al llegar al colon, el almidón resistente es fermentado por las bacterias intestinales, produciendo butirato, un ácido graso con efectos antiinflamatorios que protege el sistema digestivo.
Cómo congelar y consumir el pan correctamente
Para aprovechar estos beneficios, lo ideal es congelar el pan en porciones pequeñas y guardarlas en bolsas herméticas. De esta forma se evita la pérdida de humedad y se conserva mejor su textura.
A la hora de consumirlo, puede recalentarse en horno o tostadora. Este paso, además de recuperar su sabor y aroma, mantiene el efecto del almidón resistente.
Un hábito sencillo con gran impacto
Algo tan cotidiano como congelar el pan puede convertirse en un aliado no solo para evitar el desperdicio alimentario, sino también para mejorar la nutrición diaria.
En un país donde el pan sigue ocupando un lugar protagonista en la mesa, este truco ofrece la posibilidad de disfrutarlo fresco cada día y, al mismo tiempo, aportar un beneficio extra a la salud metabólica e intestinal.
Redactor de ActualTV especializado en redes sociales. Interesado en el nuevo modo de comunicación digital.
