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La Fiera gana protagonismo en Netflix, pero su retrato del salto BASE no siempre sostiene el drama

La Fiera, dirigida por Salvador Calvo, gana protagonismo en Netflix por su historia real y sus vuelos, aunque el drama es desigual.

Hay historias reales que parecen escritas para el cine y otras que, precisamente por su potencia, obligan a la película a trabajar el doble para no quedarse en la superficie. La Fiera, el nuevo drama español de Netflix dirigido por Salvador Calvo, pertenece a esa segunda categoría: parte de la trayectoria de Carlos Suárez, Darío Barrio y Armando del Rey, tres pioneros del salto BASE con traje de alas en España, y convierte sus vuelos en el centro de un relato sobre la amistad, la libertad y el precio que pagan quienes viven al límite.

La película llegó a Netflix el 14 de agosto después de su paso por salas y ha conseguido llamar rápidamente la atención del público. Su presencia en los primeros puestos del catálogo español demuestra que el atractivo de la propuesta no se limita a los aficionados a los deportes extremos. Hay algo más reconocible en su punto de partida: la tensión entre perseguir una pasión y asumir que esa pasión también afecta a la familia, las parejas y los amigos que esperan abajo.

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Una historia de riesgo que no necesita fabricar suspense

El mayor acierto de La Fiera está en comprender que el salto no es únicamente una actividad espectacular. Es una forma de entender la vida que puede resultar fascinante para quien la practica y aterradora para quien la contempla desde fuera. Esa contradicción sostiene buena parte del interés de la película y permite que el conflicto no dependa solo de si un personaje logrará completar una maniobra.

El filme se apoya en hechos reales y en el destino trágico de varios de sus protagonistas. Esa información está presente desde el comienzo como una sombra inevitable. El espectador no se acerca a la historia para descubrir únicamente qué ocurrió, sino para observar cómo se construyeron esos vínculos y qué lugar ocupaba el riesgo dentro de ellos. Ahí aparece el dilema más interesante de la película: la libertad individual puede convertirse en una carga para quienes aman a la persona que decide ser libre.

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El problema es que un material tan intenso también puede jugar en contra. Cuando la realidad ya contiene aventura, éxito, tragedia y pérdida, el guion tiene que encontrar matices que vayan más allá de ordenar los acontecimientos. La Fiera logra transmitir la dimensión extraordinaria de sus protagonistas, pero no siempre profundiza con la misma precisión en las zonas más incómodas de sus decisiones.

Un reparto que sostiene el vértigo

Salvador Calvo reúne a Carlos Cuevas, Miguel Bernardeau y Miguel Ángel Silvestre para interpretar a Carlos Suárez, Armando del Rey y Darío Barrio, respectivamente. La elección del reparto es uno de los elementos que explican el interés de Netflix por la película: son rostros muy reconocibles para el público español y aportan identidades diferenciadas a un grupo que podría haberse confundido fácilmente en pantalla.

Cuevas aporta una energía especialmente adecuada para un personaje marcado por la necesidad de avanzar, mientras que Bernardeau introduce una presencia más contenida. Silvestre, por su parte, encaja en la dimensión carismática de Darío Barrio, una figura cuya personalidad pública hacía difícil plantear una interpretación completamente neutra. El conjunto funciona mejor cuando los tres actores comparten espacio y la película deja que la amistad pese tanto como la competición o la adrenalina.

El reparto se completa con David Marcé, José Manuel Poga, Candela González y Stéphanie Magnin, entre otros intérpretes. Sus personajes ayudan a ampliar el relato más allá del trío protagonista, aunque el desarrollo de ese entorno no siempre tiene el mismo peso. La película quiere hablar de padres, parejas e hijos, pero en algunos momentos esas relaciones parecen colocadas para recordar las consecuencias del riesgo más que para convertirse en conflictos plenamente autónomos.

Cuando el espectáculo amenaza con ocuparlo todo

La dimensión visual es imprescindible en una película sobre el vuelo humano. Los paisajes y las escenas de salto aportan una sensación física que difícilmente podría reproducirse con diálogos. La Fiera encuentra en esas secuencias su principal argumento cinematográfico: el espectador entiende por qué los protagonistas se sienten atraídos por una experiencia que combina peligro, precisión y una sensación casi imposible de libertad.

Sin embargo, el espectáculo también plantea una pregunta importante. ¿La película utiliza el riesgo para comprender a sus personajes o para convertirlo en una imagen impactante? La respuesta no es siempre la misma. Hay momentos en los que la puesta en escena permite entender la mentalidad de los saltadores; en otros, la espectacularidad parece adelantarse al drama y deja en segundo plano las consecuencias emocionales.

Ese desequilibrio explica que la recepción crítica pueda ser más fría que la respuesta del público. El caso real tiene suficiente fuerza para generar curiosidad y conversación, mientras que la película debe demostrar que posee una mirada propia. No basta con recordar que aquello sucedió: también hace falta explicar por qué esos hombres eligieron vivir de esa manera y qué significaba esa elección para quienes formaban parte de sus vidas.

El verdadero conflicto está en tierra

La mejor lectura de La Fiera no se encuentra necesariamente en las escenas de vuelo, sino en todo lo que ocurre antes y después. La película resulta más sugerente cuando observa las conversaciones, las dudas y el miedo de quienes no comparten la pasión de los protagonistas. En esas situaciones aparece una historia menos evidente: la de las personas que acompañan una vocación peligrosa sin poder controlarla.

Ese enfoque evita que el filme sea solo un homenaje a la osadía. También introduce una reflexión sobre los límites del sacrificio personal. El salto BASE puede interpretarse como una búsqueda de libertad, pero igualmente como una forma de dependencia hacia la emoción extrema. La película plantea la pregunta sin resolverla del todo, y esa ambigüedad resulta más interesante que cualquier moraleja cerrada.

Donde el guion podría haber profundizado más es en la convivencia entre admiración y reproche. Las personas que rodean a los protagonistas no tienen por qué ser simples obstáculos ni representantes del miedo convencional. También pueden comprender la pasión y, al mismo tiempo, sentirse heridas por ella. Esa complejidad está apuntada, aunque no siempre alcanza el desarrollo necesario para que el golpe dramático sea tan contundente como el hecho real en el que se inspira.

Una película eficaz, aunque no redonda

La Fiera funciona como una producción de supervivencia y aventura con una clara vocación popular. Tiene un reparto atractivo, un escenario poco habitual dentro del cine español y una historia real capaz de despertar interés incluso entre quienes nunca se han acercado al salto BASE. Su llegada a los primeros puestos de Netflix confirma que existe apetito por relatos nacionales que combinen emoción, espectáculo y personajes reconocibles.

Su principal limitación está en la distancia entre lo que promete su material de partida y lo que consigue desarrollar como drama. La película emociona porque habla de personas que existieron y de pérdidas que dejaron una huella real, pero no todos sus conflictos alcanzan la misma profundidad. En ocasiones, la épica del vuelo pesa más que la intimidad de quienes deben convivir con sus consecuencias.

El resultado es una película recomendable para quienes buscan una historia real de aventura con pulso visual, aunque menos convincente si se espera un retrato psicológico exhaustivo de sus protagonistas. La Fiera no necesita exagerar el peligro para captar la atención; lo que le habría permitido volar más alto era dedicar el mismo esfuerzo a explorar el miedo, la culpa y el amor de quienes se quedaron en tierra.

María López
María Lópezhttps://actualtv.es/author/mlopez/
María López es redactora de ActualTV especializada en televisión, cine, series y cultura audiovisual. Licenciada en Periodismo y Comunicación Audiovisual por la Universidad Complutense de Madrid, ha desarrollado su trayectoria en medios españoles cubriendo actualidad televisiva, estrenos, programación, industria audiovisual y contenidos de entretenimiento. En ActualTV escribe sobre televisión, cine, plataformas de streaming y cultura pop, con enfoque en España y en la forma en que los nuevos formatos audiovisuales conectan con las audiencias.
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