El streaming ya no volverá a ser lo mismo: California ordena igualar el volumen de anuncios y de contenido

¿Eres de los que salta del sofá cuando aparecen los anuncios? No por el contenido, sino por el tremendo cambio de volumen. Esa molesta práctica que nos obliga a buscar desesperadamente el mando a distancia cada vez que comienza una pausa publicitaria podría tener los días contados.

California acaba de dar un paso histórico para proteger nuestros tímpanos. El gobernador Gavin Newsom ha firmado la ley SB 576, que pone fin definitivamente a los anuncios estridentes en plataformas de streaming. Una victoria para quienes disfrutamos de Netflix, Prime Video o Disney+ sin sobresaltos auditivos.

El problema que todos conocemos demasiado bien

Resulta curioso cómo algunas estrategias de marketing parecen diseñadas específicamente para molestar. “Si aumentamos el volumen, captaremos la atención”, debieron pensar algún día. La realidad es que cuando los anuncios duplican el volumen de la serie que estábamos viendo, lo único que conseguimos es desarrollar una aversión instantánea hacia la marca.

Esta situación nos resulta especialmente familiar en España, donde todavía escuchamos eso de “se sube con los anuncios” como si fuera algo normal. Pero en Estados Unidos llevan 15 años protegiéndose de esta práctica gracias a la ley CALM, aunque con una importante limitación: solo afectaba a la televisión tradicional.

Las plataformas de streaming habían encontrado un vacío legal que ahora California quiere eliminar. La nueva legislación estatal pretende ser el modelo para una futura ley federal que proteja a todos los estadounidenses, independientemente de cómo consuman contenido.

¿Podría España seguir el ejemplo?

Mientras en California celebran este avance, en España seguimos conviviendo con esa desagradable diferencia de volumen entre contenido y publicidad. La pregunta que muchos nos hacemos es: ¿cuándo llegará aquí una regulación similar?

Lo más esperanzador es que, según fuentes como Screen Rant, la lucha contra el ruido publicitario ha demostrado tener un apoyo unánime en el pasado. No se trata de un tema político divisivo, sino de sentido común y bienestar básico.

Para las familias con niños pequeños, esta regulación supone un alivio importante. Que los anuncios no despierten al bebé que acaba de conciliar el sueño parece un objetivo lo suficientemente noble como para que nuestros legisladores se planteen tomar medidas.

El camino recorrido por California podría inspirar a otros países a replantearse sus normas sobre el volumen publicitario. Quizás pronto podamos disfrutar de Netflix o cualquier otra plataforma sin ese susto auditivo cada vez que toca pausa comercial.

Mientras tanto, las compañías de streaming siguen expandiendo sus modelos con publicidad. Resulta paradójico que, para mantener precios asequibles, tengamos que aceptar formatos que en algunos aspectos son peores que la televisión tradicional que pretendían superar.

Periodista. Escribo sobre las novedades de las series y programas de televisión y plataformas de vídeo en streaming. He trabajado en distintas revistas y periódicos digitales de España.

Pedro Fuentes

Periodista. Escribo sobre las novedades de las series y programas de televisión y plataformas de vídeo en streaming. He trabajado en distintas revistas y periódicos digitales de España.