El cine empieza a blindarse contra la IA: ‘Super Mario Galaxy: La película’ incluye una cláusula que marca tendencia en la industria
Una película de animación protagonizada por un fontanero italiano con bigote acaba de convertirse, casi sin buscarlo, en uno de los documentos más relevantes del debate sobre la inteligencia artificial y la propiedad intelectual en el cine. ‘Super Mario Galaxy: La película’, estrenada el 1 de abril de 2026 y producida por Illumination, Universal Pictures y Nintendo, supera ya los 400 millones de dólares recaudados en taquilla. Pero entre sus créditos finales se esconde algo que ha llamado mucho más la atención que cualquier escena postcréditos: un aviso explícito que prohíbe utilizar la película para entrenar sistemas de inteligencia artificial generativa.
El texto es directo y sin ambigüedades. “Esta película no debe utilizarse para entrenar inteligencia artificial. Está protegida por las leyes de Estados Unidos y otros países. Su reproducción, distribución o exhibición no autorizadas pueden acarrear responsabilidad civil y acciones penales”, reza el aviso. Una frase que, aunque pueda parecer menor en el contexto de un blockbuster familiar, tiene implicaciones enormes para el futuro del sector audiovisual.
La cláusula anti-IA de Universal: no es la primera vez, pero sí la más visible
Lo que hace especialmente significativo el caso de ‘Super Mario Galaxy’ no es que exista la advertencia, sino el alcance y la visibilidad del vehículo en el que aparece. Universal Pictures viene aplicando esta política desde el verano de 2025, cuando incluyó la misma advertencia en ‘Cómo entrenar a tu dragón’ (junio de 2025), y la repitió también en ‘Jurassic World: El renacimiento’ y ‘Los Tipos Malos 2’, estrenadas en julio y agosto respectivamente.
La diferencia ahora es de escala. ‘Super Mario Galaxy’ es uno de los estrenos más taquilleros del año, con una franquicia que lleva décadas siendo uno de los activos culturales más reconocibles del planeta. Que Nintendo y Universal decidan blindar esta producción en concreto envía una señal muy clara: la cláusula ha dejado de ser un experimento jurídico para convertirse en política de empresa.
Más allá de tratarse de un aviso técnico dentro de los créditos, la inclusión de esta advertencia refleja una postura clara frente a uno de los debates más relevantes del ecosistema digital actual: el uso de contenido creativo para alimentar modelos generativos sin autorización directa de sus titulares. La OMPI (Organización Mundial de la Propiedad Intelectual) lleva tiempo advirtiendo que el entrenamiento de modelos con contenido protegido será uno de los principales retos regulatorios de los próximos años en industrias como el cine, la música o los videojuegos.
Por qué Nintendo y Universal llegaron hasta aquí: la demanda contra Midjourney
Para entender por qué estas advertencias están proliferando en los créditos de Hollywood, hay que retroceder hasta junio de 2025. Fue entonces cuando Disney y Universal presentaron una demanda conjunta contra Midjourney, el popular generador de imágenes por IA, en un tribunal federal de Los Ángeles. Las compañías cinematográficas alegaron que Midjourney había entrenado sus modelos con su propiedad intelectual y generaba imágenes con sus personajes famosos violando la ley de derechos de autor. En su demanda, los estudios calificaron a Midjourney como una “máquina expendedora virtual” y un “pozo sin fondo de plagio”.
El caso supuso un punto de inflexión. Era la primera vez que los grandes estudios de Hollywood tomaban acción legal directa contra una empresa de IA generativa, y la industria entera tomó nota. La Motion Picture Association respaldó la demanda, afirmando que “una sólida protección de los derechos de autor es la columna vertebral de nuestra industria”.
El timing no es casual. En paralelo a esa ofensiva legal, Universal empezó a introducir en sus créditos la advertencia anti-IA. Una estrategia que combina lo judicial con lo preventivo: si el litigio busca reparar el daño ya causado, la cláusula en los créditos busca disuadir el que pueda producirse en el futuro.

Una industria que se mueve rápido, y una regulación que va muy por detrás
El problema de fondo es que la ley, tanto en Estados Unidos como en Europa, no ha logrado adaptarse a la velocidad con la que los modelos de IA generativa absorben datos. La cuestión central del debate es si el entrenamiento de una IA con películas, imágenes o músicas protegidas por copyright constituye o no un “uso justo” (‘fair use’), un concepto jurídico anglosajón cuya aplicación en este nuevo contexto está lejos de estar resuelta.
Mientras los tribunales deliberan, los estudios han optado por actuar por su cuenta. Y no son solo Disney y Universal. El fenómeno chino de Seedance 2.0, la herramienta de generación de vídeo de ByteDance, encendió todas las alarmas en la industria occidental a principios de 2026 al demostrar que podía recrear personajes icónicos con una fidelidad inquietante. Disney llegó a enviar una carta de cese y desistimiento a la empresa, y ByteDance tuvo que congelar sus planes de expansión global mientras reforzaba sus salvaguardas.
En ese contexto, una cláusula como la de ‘Super Mario Galaxy’ no es un gesto simbólico. Es parte de una estrategia coordinada de la industria para levantar barreras legales antes de que la regulación llegue. En el caso de Nintendo, la protección de sus propiedades intelectuales ha sido históricamente uno de los pilares de su modelo de negocio. Personajes, universos narrativos y elementos visuales asociados a sus franquicias representan activos de alto valor cultural y comercial, por lo que limitar su uso dentro del entrenamiento automatizado de algoritmos forma parte de una lógica preventiva frente a escenarios futuros de explotación no autorizada.
Lo que cambia para la industria y para el público español
Para el espectador que va al cine a ver a Mario saltando por la galaxia, esta cláusula pasa completamente desapercibida. Para la industria audiovisual global, es un síntoma de hasta qué punto el debate sobre la IA ha dejado de ser teórico para convertirse en una cuestión operativa urgente.
En España, la legislación de propiedad intelectual se alinea con la directiva europea, que tampoco contempla de forma específica qué ocurre cuando una IA entrena con obras protegidas. Los grandes estudios que operan aquí, a través de sus distribuidoras y plataformas de streaming, están adoptando estas políticas de forma global, lo que significa que sus efectos ya se aplican en nuestro mercado aunque la norma local no lo exija expresamente.
La gran pregunta es si estas cláusulas son realmente ejecutables. Un aviso en los créditos de una película no tiene el mismo peso que un contrato. Pero combinado con demandas como la de Midjourney y con la presión creciente sobre los reguladores en Bruselas y Washington, forma parte de un ecosistema de defensa que la industria del entretenimiento está construyendo con urgencia. Lo que comenzó como una advertencia en los créditos de ‘Cómo entrenar a tu dragón’ empieza a parecerse, con ‘Super Mario Galaxy’ mediante, a algo parecido a un estándar.

Periodista. Escribo sobre las novedades de las series y programas de televisión y plataformas de vídeo en streaming. He trabajado en distintas revistas y periódicos digitales de España.
