Maratón imposible en Prime Video: la publicidad interrumpe las series y enfada a millones de usuarios
Prime Video, el servicio de streaming de Amazon, atraviesa una crisis de confianza con sus usuarios. Lo que en sus inicios se presentaba como un espacio de entretenimiento fluido, sin interrupciones y bajo un paraguas de beneficios adicionales, hoy se ha transformado en una experiencia marcada por cortes publicitarios que rompen el ritmo narrativo de cualquier maratón.
El cambio no es menor: Amazon ha decidido apostar por una estrategia más rentable, aunque sacrificando la promesa de calidad y el respeto a quienes pagan una suscripción mensual.
El incremento de los anuncios
Cuando Prime Video introdujo publicidad en 2024, los bloques rondaban entre dos y tres minutos y medio por hora. Era un cambio incómodo, pero muchos lo aceptaron como un mal menor.
Sin embargo, la situación ha empeorado en 2025. Hoy, los usuarios deben soportar entre cuatro y seis minutos de anuncios por cada hora de contenido. En la práctica, significa que un episodio de 40 minutos puede estar interrumpido dos o tres veces por cortes que destruyen la continuidad de la historia.
El resultado es claro: la experiencia se asemeja cada vez más a la televisión tradicional, pero con la diferencia de que aquí el espectador está pagando por verla.
Un valor percibido en caída libre
Prime Video se vendió durante años como parte de un paquete de servicios exclusivos de Amazon. El envío rápido, la música, el almacenamiento en la nube y, sobre todo, el streaming sin anuncios eran los principales atractivos. Hoy, esa propuesta de valor se erosiona.
El suscriptor siente que paga por un servicio “premium” que ya no lo es. La publicidad, lejos de ser un complemento, se ha convertido en una constante. Y la opción de eliminarla pagando un suplemento adicional solo refuerza la idea de que Amazon está cobrando dos veces por lo que antes ofrecía incluido.
La experiencia de las maratones, en peligro
El binge-watching, o maratón de series, ha sido una de las claves del éxito del streaming. Los usuarios podían disfrutar horas de contenido de manera ininterrumpida. Con Prime Video esto ya no ocurre.
Un bloque de anuncios cada pocos minutos rompe la inmersión. La tensión de un thriller, el clímax de una comedia o la emoción de un drama se ven interrumpidos abruptamente. El espectador pierde el hilo, se distrae y, en muchos casos, opta por abandonar la plataforma.
Una estrategia que prioriza a los anunciantes
El viraje de Prime Video refleja un cambio de filosofía. Antes, el foco estaba en el usuario; ahora, en el anunciante. Cuantos más cortes se introducen, más ingresos genera Amazon. Sin embargo, la ecuación ignora un factor esencial: la paciencia del espectador tiene un límite.
El negocio del streaming se sostiene en la fidelidad de los clientes. Y esa fidelidad no puede construirse a base de interrupciones que recuerdan al peor modelo de la televisión lineal.

Comparación con la competencia
Netflix, HBO Max y Disney+ también han explorado planes con publicidad, pero con una diferencia crucial: ofrecen siempre la alternativa de un plan sin anuncios a un precio más alto.
En Prime Video, en cambio, el plan estándar incluye cortes publicitarios y solo pagando un extra se accede a una experiencia limpia. Esto genera la sensación de que la empresa degrada intencionalmente el servicio para luego vender la solución.
Consecuencias y futuro
La reacción del público ha sido clara: quejas en redes sociales, cancelaciones de suscripción y una creciente percepción de que Prime Video ya no respeta a su base de usuarios.
Aunque Amazon defiende la medida como una estrategia necesaria para sostener el catálogo y financiar producciones originales, la verdad es que los datos muestran un patrón: cada vez más suscriptores consideran injustificable pagar por un servicio que interrumpe constantemente sus contenidos.
Prime Video ha cruzado una línea peligrosa. Al duplicar la publicidad por hora de visionado, ha transformado su propuesta de valor y ha roto la confianza de millones de suscriptores.
La gran pregunta es si el público tolerará esta política publicitaria insostenible o si buscará alternativas que respeten mejor su tiempo y su dinero.

Redactor de ActualTV especializado en televisión y redes sociales. Me gusta la comunicación, el mundo audiovisual y el marketing digital. He trabajado como responsable de prensa en diferentes empresas del mundo del entretenimiento y ahora vivo la profesión desde el otro lado.
