Adolescencia: Cómo lograron que la cámara volara en el cierre del segundo capítulo

En un mundo saturado de contenido audiovisual, resaltar entre la multitud se ha convertido en un verdadero desafío. Sin embargo, a veces surgen producciones que logran captar nuestra atención de manera asombrosa. Este es el caso de ‘Adolescencia’, una serie impactante fruto de la colaboración entre Stephen Graham y Jack Thorne. La trama sigue la vida de Jamie Miller, un chico de trece años, encarnado por Owen Cooper, quien se enfrenta a la grave acusación de haber asesinado a una compañera de clase. La calidad del guion y el talentoso elenco ya son garantía de un gran espectáculo, pero lo que realmente distingue a esta serie es su innovadora técnica de filmación.

Owen Cooper en Adolescencia
Owen Cooper debuta como Jamie Miller en ‘Adolescencia’. (Netflix)

La serie británica se compone de cuatro episodios, cada uno rodado en un solo plano secuencia de aproximadamente una hora. Esto significa que todos los eventos son capturados en un único tirón de cámara, sin cortes ni interrupciones. Esta técnica puede parecer más sencilla si la acción se mantiene estática, pero se vuelve extraordinariamente compleja con movimientos de cámara. Un momento destacado es el final del segundo episodio, donde la cámara realiza un notable desplazamiento que simula el vuelo.

La visión detrás de la cámara

El equipo creativo, liderado por el director Philip Barantini, se propuso crear un efecto visual que resonara con la naturaleza etérea del relato. La idea de utilizar un dron surgió como una solución innovadora. En lugar de usarlo para grabar, se decidió acoplar la cámara al dron, lo que permitía obtener tomas fluidas durante el rodaje, eliminando la necesidad de cortes. Como explica Thorne, esto se convirtió en un “ejemplo de la técnica encontrándose con la historia”.

El proceso fue todo un desafío logístico; tras finalizar la grabación en el colegio, un operador de cámara unió la cámara al dron, que voló casi 500 metros hasta la escena clave del crimen. Allí, el equipo esperaba para desenganchar la cámara del dron y finalizar el episodio, cuidando de que el movimiento fuese tan sutil que no se evidenciara a los espectadores. El fruto de este esfuerzo fue una secuencia que superó todas las expectativas.

Un proceso de ensayo y error

Claramente, la naturaleza de este rodaje significó que encontrar la toma perfecta en el primer intento era prácticamente inviable. Según cifras proporcionadas por Netflix, el equipo proyectó filmar diez tomas, dos por día durante cinco días. Sin embargo, fallos en varias de ellas obligaron a repetir más tomas de las previstas.

El episodio que requirió más grabaciones fue el segundo, que terminó con 16 tomas; la definitiva se logró en el último día. Los episodios segundo y tercero también alcanzaron sus versiones finales en el último día, aunque con menos repeticiones. Por otro lado, el primer episodio fue más afortunado, logrando su toma final en el segundo intento.

Redactor de ActualTV especializado en redes sociales. Interesado en el nuevo modo de comunicación digital.

Gonzalo Pérez

Redactor de ActualTV especializado en redes sociales. Interesado en el nuevo modo de comunicación digital.